Imagen principal brindada por el Colectivo Traidores de Papá.

Viven en Montevideo, donde se juntan todas las semanas para pensarse y repensarse. Son once varones de diferentes edades (entre 20 y 45 años), pero con un mismo perfil de clase media universitaria. Se definen con una “perspectiva antipatriarcal y profeminista”, y no están de acuerdo con la máxima: “varón bonito es el que cuestiona sus privilegios”. Se juntan todas las semanas desde febrero de 2014 a “sacar la mierda para afuera”. Dicen que son traidores de papá, o eso intentan.

Eugenio, Gabriel, Fernando y Federico están sentados en el living de la casa de uno de ellos. Mientras comen maní, explican a Distintas Latitudes cómo ha sido el proceso de formar un colectivo de varones con “perspectiva antipatriarcal”, y cuáles son sus reflexiones en torno a la violencia machista y el patriarcado. De entre 60 nombres eligieron que el colectivo se llamara Traidores de Papá; su traición es a la “complicidad machista”.

Reconocen que la sociedad y sus instituciones están atravesadas por el machismo, y que cada uno lo lleva dentro. Que es fácil discutirlo, y tener una perspectiva antipatriarcal en lo teórico, pero lo difícil es llevarlo a la práctica. “Todos hemos llegado a la conclusión de que ponemos en cuestión estos temas gracias a que las compañeras nos han dicho: ´el discurso capaz que lo tenés, pero mirá lo que estás haciendo´”, dijo Eugenio.

Ser antipatriarcal es el horizonte ideal, el punto al que quieren llegar, por eso lo de “perspectiva”. “Decirse antipatriarcal es pensar que ya llegaste y no, consideramos que es algo para pelear toda la vida, hay que ir transformando la genética machista que llevamos dentro”, agregó Eugenio. Hablan en términos de “batallas”, para ellos es una lucha día a día en el hogar, en el trabajo, en el centro de estudios, en la organización que militan, en cada ámbito que habitan. Sin dudarlo ni un segundo, dicen que lo de machos se lo quieren quitar “todo”.

ELLOS ESCUCHAN

Surgió en febrero de 2014, con la idea de discutir y pensar qué podían hacer los varones frente a la violencia machista. Al principio no eran más de cuatro, hoy llegan a once. Tuvieron la participación de compañeros de Chile, Paraguay y Argentina, y si bien la mayoría son profesionales en el área social, todos tienen trayectorias diferentes, lo que enriquece la experiencia. Gabriel lo explicó: “Previo a colectivizarnos, muchos de nosotros tenemos trayectorias de militancia en espacios políticos, estudiantiles, sindicales o territoriales, donde se ve que el ejercicio de la violencia por parte de los compañeros de izquierda es constante”.

Por ejemplo, su militancia se ha desarrollado en el ámbito estudiantil universitario, donde el machismo se evidencia hasta en lo más básico: aunque a veces son minoría, los hombres son los que “toman la palabra en las asambleas” y “llevan la conducción del espacio colectivo”; en cambio, “las mujeres tienen que tomar una postura masculina para poder tomar la palabra”, y si “hay junta larga el sábado, siempre son ellas las que llevan la fruta y los bizcochos”.

No se consideran un colectivo cerrado, pero tampoco captan a cualquier varón. Se van sumando más integrantes de a poco, por una cuestión de afinidad, ya que son muy cuidadosos con el proceso de autoconstrucción del espacio. Para ellos, la acumulación no va en la masividad o visibilidad que puedan tener, sino en “deconstruir colectivamente nuestros propios machismos, poder hacer cuerpo lo que discutimos”. Incluso, desde un comienzo se plantearon intervenir los barrios, llegar a otros varones que no se estén cuestionando, pero entienden que primero les toca a ellos.

En esta construcción de lo colectivo encontraron dos líneas de trabajo: la Políticoafectiva y el Cómo Estamos. La Políticoafectiva trata de una reunión de plenario donde se discute la acción: talleres, actividades y fiestas. Como el Meneo Disidente, una fiesta para recaudar fondos, generar “espacios libres de acoso” y nuevas “formas de disfrutarse”, así como de alianzas con colectivos feministas, entre ellos, las Minervas y la Escuela Elena Quinteros. También han generado talleres mixtos, el primero se llamó “Ellas hablan, ellos escuchan”. Organizado por Traidores de Papá para que las compañeras contaran sus experiencias, “lo que implica para ellas no tener la palabra en espacios compartidos con hombres”; también surgieron temas de aborto, cuerpo, articulación capitalismo-patriarcado, discapacidades y feminismo. “Estuvo bueno que las compañeras tuvieron la confianza de contar lo que sentían, y para los varones el ejercicio resultó, nos quedamos con la palabra acá [en la garganta]”, explicó Eugenio.

De todas formas, dicen que las mujeres les dieron un “tirón de oreja”, porque si bien ellos no hablaron, el espacio una vez más fue brindado por los hombres. Por eso Gabriel insistió: “acompañamos al movimiento de mujeres desde la retaguardia y en alianzas, pero no intentando tomar una conducción, que igual sabemos que las compañeras jamás nos dejarían”.

Un segundo taller mixto no fue tan exitoso, por lo que los Traidores piensan que es “más útil y necesario tener talleres entre varones”. Igual, Fernando aclaró: “No somos talleristas ni queremos que nos vean como especialistas en el tema”. Tampoco tienen una “postura política explícita y reivindicativa frente al Estado”, aunque subrayan como un problema el déficit en educación sexual que existe en Uruguay.

La otra línea de trabajo, el Cómo Estamos, se basa en encuentros donde interpelan colectivamente sus acciones cotidianas en relación con lo patriarcal-machista. “La idea es que un compañero tome la palabra y cuente cómo se estuvo sientiendo y reflexionando durante la semana, o algo que le haya pasado y lo quiera compartir. Y si quiere podemos discutirlo entre todos. Así va participando cada uno”, contó Gabriel. Allí aparecen temas como las violencias con la pareja, en el trabajo o el gremio; las paternidades y la relación con los padres. “Al final nos damos cuenta que todos estamos atravesados por los mismos problemas”, dijeron. También es importante para el grupo cuestionarse y practicar la escucha activa sin juzgamiento, y estimular su costado más sensible, dar lugar a los abrazos, el contacto, el expresar los sentimientos.

Traidores de Papá tiene presencia en los Encuentros Latinoamericanos de Varones Antipatriarcales que se realizan desde 2014. Se juntan varones de todo el continente que se están cuestionando sus machismos. Al primero en la ciudad de La Plata (Buenos Aires, Argentina), “fuimos con muchas preguntas para hacerle a los compañeros argentinos, pero nos dimos cuenta que cada experiencia es intransferible, cada colectivo tiene sus procesos distintos”, contó Eugenio. Los varones uruguayos se chocaron con una dinámica diferente, una forma de colectivizarse más pública, con sesiones abiertas en las que puede participar quien quiera. “En Argentina los compañeros no entienden la construcción que hacemos nosotros de nuestro espacio, por ejemplo, que no pongamos en Facebook que nos juntamos tal día para que vaya cualquiera. Imagínate que nosotros hace cuatro años que formamos el colectivo y recién hace un mes tenemos página de Facebook”, agregó Gabriel.

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Foto tomada del Facebook del Colectivo Traidores de Papá.

RETAGUARDIA

¿Puede existir una masculinidad no patriarcal? ¿Puede el hombre ser feminista? ¿Cuál es el rol del hombre en la lucha feminista? Estas preguntas tensan cualquier debate de varones antipatriarcales en todo el continente, son discusiones que aún no están saldadas. Sin embargo, hay ciertas cuestiones a las que Traidores de Papá llegó a un consenso: “No somos el sujeto de lucha”, “no somos vanguardia” ni “somos varones feministas”.

Están convencidos que son “las mujeres las protagonistas de la lucha antipatriarcal”. Que los varones tienen que hacer su aporte, acompañar, pero son ellas las que van a cambiar esta realidad. En palabras de Gabriel: “el patriarcado lastima al varón, nos deshumaniza, pero no nos convierte en el sujeto oprimido. Sí oprime a las mujeres. A nosotros nos cuesta llorar, pero a las mujeres las matan. No hay punto de comparación”.

Hace un par de años, hubo un tres de junio que marcharon por Ni Una Menos. “Fuimos con dos carteles que decían: ´hartos de nuestra complicidad entre machos´. Nuestra foto con los carteles salió en todos los medios, y lo que no queríamos era tener mucha prensa”, contó Fernando. En otras ocasiones como esa, dijeron haber tenido repercusiones desmedidas en los medios por ser los varones singulares o “copados”, incluso opacando la lucha de las compañeras feministas. Por eso, el pasado ocho de marzo (Día Internacional de la Mujer) no participaron en la marcha, y prepararon un “espacio de cuidados” con juegos, así “las compañeras podían dejar a sus hijos para salir a marchar”.

“Varón bonito es el que cuestiona sus privilegios”: los Traidores de Papá dicen estar hartos de esa idea. “Eso es ampliar el horizonte de privilegios porque lo haces para ser un varón bonito. Hay momentos en los que nos dicen que somos lindos por hacer esto, y eso es complicadísimo, porque se genera la idea de varón copado, de hombre nuevo. Te dicen que ´estás del otro lado´, cuando en realidad, te das cuenta que seguís siendo una mierda. Estamos con estas herramientas tirando tripas para afuera, en plena tensión para ver cómo podemos ser menos jodidos. Entonces, bonitos ¿qué?”, cuestionó Fernando.

Para algunos, son “varones copados”, para otros, “putos y maricas”. O les hacen el comentario: “qué linda estrategia de levante [ligar o enamorar] te conseguiste”. “Cuando comenté que estaba en un colectivo de varones antipatriarcales en mi grupo de amigos más cercano, al principio no me entendían, me decían marica y eso. Pero después, cada uno por separado, me fueron mandando mensajes cuestionando tal o cual campaña sexista, los mismos que me decían puto delante de otros”, contó Fernando.

Ahora, ¿derribar los privilegios es un proceso doloroso para los varones? Opinan que sí, que esto de pasar a compartir las tareas del hogar, el trabajo reproductivo, es “un pasaje incómodo”.  Pero, “si en la cotidiana no sentís que tienes una espina con este tema, es que no hay mucho movimiento interno. Si no incomoda, algo estás haciendo mal”, opinó Gabriel. Aunque más doloroso es que te maten, como dijeron.