A partir de abril y durante todo el año, en Distintas Latitudes publicaremos una serie de perfiles de las organizaciones y movimientos más innovadores en América Latina, aquellos equipos que están transformando la manera de ver y entender temas tan diversos como el feminismo, los derechos digitales, los datos abiertos, el emprendimiento y la innovación social y ambiental.

Cada semana, encontrarás nuevo contenido de cada uno de estos temas, para saber el quién es quién en la región, identificar qué proyectos se están desarrollando y cómo puedes sumarte y apoyar.


Es el turno de los movimientos LGBTI en América Latina. ¿Quiénes son, qué hacen, cómo operan estos colectivos por la igualdad de derechos para estos grupos en la región?

Durante este año identificaremos los principales movimientos y comunidades LGBTI, que luchan por legislaciones que reconozcan las uniones entre personas del mismo sexo, el derecho a la identidad de género, y en general, la igualdad ante la ley y los derechos civiles que merece cualquier persona.

Empezamos con Transvida, una organización pionera en articular acciones para mejorar la calidad de vida de las personas transgénero en toda Costa Rica, y que, en pocos años ha logrado comprometer a una serie de instituciones estatales y organismos internacionales con su causa.

  • Nombre: Transvida
  • País: Costa Rica
  • Página en Facebook
  • Una frase: ““Nosotras hacemos lo que yo llamo reingeniería social. Estamos reacomodando al sistema cuadrado, binario, heteronormativo”
  • Se definen como: Organización pionera en trabajar por la mejora de la calidad de vida de las personas trans en Costa Rica.

Transvida se constituyó como una organización en 2009, para hacer frente a la exclusión sistemática que las personas trans sufren en Costa Rica. Dayana Hernández, activista fundadora de la organización, dice que tomó muchas ideas después de un viaje a España, en donde aprendió cómo se había sensibilizado a la policía en ese país.

“Las personas trans terminamos siendo expulsadas del sistema educativo, por querer expresar nuestra identidad de género y terminamos en la calle. Cuando estamos en la calle se dan los abusos de los clientes, de la policía, de todo el mundo, y nosotras nos cansamos”, dijo Hernández para Distintas Latitudes.

“Entendimos que teníamos que unirnos, que teníamos que hacer un bloque, que teníamos que informarnos, capacitarnos, y que alguien tenía que elevar la voz y decirle a la sociedad qué era lo que estaba sucediendo con nosotras. Nuestra misión es empoderar a todas las personas trans”, agregó.

Y así lo han hecho. Han buscado dotar a esta población de todo lo que la sociedad les negó: educación, trabajo, apoyo, acceso a la salud.

Como explica Dayana, a través de lobby con autoridades políticas, han materializado importantes logros para la calidad de vida de este, uno de los colectivos más discriminados.

Por ejemplo, distribuyen 5.000 profilácticos mensuales a la población trans que se dedica al trabajo sexual; tienen a 6 profesoras nombradas por el Ministerio de Educación Pública para que den educación a las personas que necesitan concluir su educación, así como para las que necesitan alfabetización.

“Nosotras hacemos lo que yo llamo reingeniería social. Estamos reacomodando al sistema cuadrado, binario, heteronormativo. Estamos doblándolo. Les decimos, qué bien eso, pero aquí no estamos incluidas nosotras”, dijo Hernández.

“Llegamos a las autoridades y les dijimos ‘esta es la realidad de nosotras, y también le traemos la solución; si usted sigue A, B y C nos va a ayudar a salir de la calle, a controlar el VIH, el comercio sexual’’, agregó.

Asimismo, han logrado convenios para combatir el bullying contra las personas trans en colegios y escuelas públicas, y lineamientos de respeto y tratamiento por parte de la Caja Costarricense de Seguro Social. También han logrado crear espacios de sensibilización para la Fuerza Pública, el cuerpo policial del país.

De la misma manera, han recibido el respaldo del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu), entidad estatal que vela por los derechos de la mujer y que ahora amplía su acción para incluir a las demás identidad femeninas.

Un logro reciente importantes ha sido un convenio con el Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS), con el cual han creado un programa de capacitación y ayuda económica a personas trans en pobreza, para que logren insertarse en el mercado laboral o puedan emprender.

Entre otras organizaciones, Transvida recibe recursos del Fondo Mundial, una asociación entre gobiernos, la sociedad civil y el sector privado, que financia proyectos de impacto social para terminar con epidemias como la del VIH.

Los retos son muchos y variados, pero Dayana y sus compañeras seguirán en pie de lucha, hasta que puedan alcanzar la anhelada igualdad de derechos.

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Al frente Dayana Hernández. Activistas de Transvida en reunión con el rector de la Universidad de Costa Rica (UCR), Henning Jensen. Fotos: Facebook Transvida.


¿Quieres proponer algún movimiento, colectivo o proyecto a ser integrado en esta serie? Déjanos un comentario y lo miramos.