Foto principal brindada por Rafael Hurtado. 

A primera vista, el proyecto Entre el semáforo y las miradas son videos de no más de un minuto que muestran la situación de los artistas callejeros en Barranquilla, Colombia. Así se puede ver en su página de Facebook. Para hacer arte en las calles se tienen que desarrollar ciertas destrezas y habilidades, adaptar shows a lo que dura un semáforo en rojo, soportar violencias. ¿Qué pasaría si en la ciudad no existiera este arte? En una mirada más profunda, esta iniciativa de un joven colombiano de 23 años, también trata sobre migración, convivencia en el espacio público y derechos humanos. Rafael Hurtado le contó a Distintas Latitudes cómo y para qué se formó este proyecto.

El #artista venezolano Antony Delgado con sus diabolos llena de entretenimiento los semáforos de la ciudad. Puedes ver su show en el #filminuto de la semana. Producción: #BaúlPolisémico

Posted by Entre el semáforo y las miradas on Sunday, July 2, 2017

 

Antony Delgado es un malabarista venezolano que se empeña en contarle a la gente que lo suyo es un trabajo como cualquier otro. Para hacer malabares con diábolos durante un minuto en una esquina de Barranquilla tuvo que estudiar, pero sobre todo, pasó horas y horas de práctica. “Uno no es un vago”, dice. En esta sociedad Antony tiene que justificar su oficio. Lo que eligió como medio de vida. Lo que le da satisfacción todos los días.

“En los videos mostramos que estos artistas tienen las mismas habilidades que tenemos todos, pero ellos las han desarrollado porque es su trabajo. Queremos mostrar ese arte y habilidades porque sus espectáculos valen. Buscar que sean visibles, más respetados y que su arte llegue a otras partes”, explicó Hurtado a través de una llamada por Skype.

La idea nació en la tesis de Hurtado, que combinó sus estudios de diseño gráfico con su pasión por el teatro y los malabares. Se preguntó: ¿Cómo se muestran los artistas callejeros? ¿Cuáles son sus problemas? En noviembre de 2016 sacó un primer video y montó la página de Facebook donde publica videos todos los domingos. Además, todas las semanas sube GIF´s con frases de los artistas y explica los orígenes o particularidades de cada destreza.

Brakedance, malabares (clavas, diábolo, aros, sombrilla, bucal, rin, pelotas, cuchillos), manipulación, buggens, estatua, swing, spinning, contact, jirafa, clown, slackline, rola bola, vaso que levita. Estas son algunas de las disciplinas que se pueden disfrutar en las calles de Barranquilla. Realizadas por jóvenes, muchos padres o madres, muchos viajeros, de cualquier parte de Latinoamérica. Todos interesados en democratizar el arte, llevarlo a las calles.

Actualmente, en la formación del proyecto a Hurtado lo acompañan una politóloga y un comunicador social, pero es él quien busca a los artistas, filma y edita los videos. “Yo me encargo más de lo audiovisual y de mantener y mejorar la estética de los videos. También salgo a la calle a buscar a los artistas. Ahora como el proyecto tiene más acogida que antes, algunos artistas se atreven a escribir a la página o me escriben a mí”, dijo.

Según Hurtado, su objetivo es que en “la ciudad de Barranquilla se concientice o se logre visualizar a los artistas callejeros de una manera menos negativa. De quitar esos prejuicios que se tiene de que son vagos, peligrosos y ladrones. Cuando empecé también teníamos una parte investigativa y vimos que los transeúntes decían que estas personas no tienen trabajo, son vagas. Visualizar que estos artistas de ninguna manera son esto. Cinco años de hacer malabares por toda Sudamérica es una experiencia y un trabajo. Y muchas veces los corren de los semáforos. Esto es arte, cultura, es muy malo que se los trate mal. Hay que lograr legalizar esta profesión”.

Hurtado enfatizó que es muy común que “la policía los corra o que la gente los insulte”. Pero también se ven en los videos como toma relevancia la sonrisa que les devuelve la gente a los artistas, y que hasta un policía les puede dar una moneda valorizando lo que hacen. Pero lo más importante para cada video es mostrar la opinión de cada artista sobre la posibilidad de que el arte no exista en la ciudad. Hurtado lo explicó: “No queremos que lo cuente un sociólogo o un experto, queremos saber qué piensa el artista si su arte dejara de existir. En general te dicen que sería una ciudad gris, sin arte popular. En Barranquilla hay pocos teatros, y en los que hay se presentan más que nada obras comerciales. La ciudad está culturalmente un poco apagada. Este arte callejero es darle pequeños espacios a la ciudad donde se pueda ver arte”. Pequeños espacios de color, luz y magia.