La marihuana es un tema presente en la agenda pública de buena parte de los países de América Latina. Su (i)legalidad, usos, tratamiento y debate en general. El pasado seis de mayo, en ciudades como Medellín, Montevideo, Río de Janeiro, Lima (donde hubo agresiones por parte de la policía a los manifestantes) y Ciudad de México, miles de personas marcharon por la legalización del cannabis y su uso medicinal, y contra la criminalización de los consumidores y cultivadores.

En lo que va de 2017, México y Argentina dieron un paso adelante con la legalización del cannabis para usos medicinales. Colombia lo hizo en 2016, y Chile en el 2015. De todas formas,  en el caso colombiano, la tenencia de marihuana para fines recreativos es legal desde 1994. En Brasil, el debate está planteado para la despenalización de la tenencia de drogas para consumo recreativo.

EN URUGUAY…

El caso es más que sonado. El mundo conoce a Uruguay, entre otras cosas, por la regulación de la producción, comercialización y tenencia de la marihuana a partir de diciembre de 2013, durante el gobierno del ex mandatario José Mujica. Por primera vez en el continente, un Estado pasa a tener completo control de la producción y comercialización del cannabis. Esta acción tan singular, ha llevado a Uruguay a ser visto como un país de avanzada en su legislación.

Sin embargo, el proceso de implementación de este sistema ha tenido demoras y trancas, tal es así que recién el pasado 2 de mayo, se abrió el registro para usuarios de marihuana en farmacias, a la que podrán acceder, si todo sale como se espera, a mediados de julio. Al día siguiente, las primeras planas de los periódicos nacionales lo confirmaron. La primera jornada del registro para los compradores de cannabis en farmacias se hizo en el Correo uruguayo y no cumplió con las expectativas: solo se registraron 539 personas. Ya para el segundo día, el total de personas registradas en el Correo fue de 1.120 personas en todo el país (en ambos días).

Si bien aún no hay comprobaciones de por qué el número de inscriptos es tan bajo, se especula que hay reticencia por una buena parte de la población con el uso del cannabis, sobre todo en el interior del país. Además, a la hora de registrarse el usuario debe llenar un formulario con sus datos. El hecho de que el Estado cuente con esa información, puede generar rechazo en los usuarios.

A su vez, durante el mes de mayo, el caso de Damián también ocupó la agenda mediática. Resulta que Damián, un joven de 19 años, estuvo preso durante una semana en la cárcel de Durazno (departamento del centro del país) por tener seis plantas de cannabis (como lo exige la ley) en su casa, a pesar de que está registrado como autocultivador. La policía allanó su casa (sin orden de arresto), donde vive con sus padres, y lo detuvieron.

Patricio de la Cámara, el abogado del joven, quien dijo al periódico nacional la diaria que se le intentó imputar “tenencia no para su consumo”. Además, el procesamiento se dio por una “falta de información”, ya que se pesaron las plantas enteras (con hojas y tallos), sin tener en cuenta que no todo se utiliza a la hora de consumir la hierba. Lo interesante es que este caso podría ser un punto de quiebre en cuanto al tratamiento relacionado con tenencia de marihuana por parte de la ley uruguaya. Desde la Junta Nacional de Drogas, se declaró que se va a capacitar a operadores judiciales y policías para mejorar su llegada a los usuarios.