La tarde del domingo 29 de mayo 50 mujeres irrumpieron en el teatro Enrique Lizalde, al sur de la Ciudad de México, gritando “Fuera violadores del teatro”, para protestar contra el director Felipe Oliva Alvarado, a quien acusan de haber agredido sexualmente al menos a 10 jóvenes desde el año 2000.

Las 50 mujeres, convocadas por colectivas feministas como la Red No Están Solas, se dividieron en dos grupos: uno logró entrar como público al final de temporada de “El Médico a Palos”, del dramaturgo francés Moliére, y otro marchó en silencio desde la parte trasera del Museo de las Intervenciones, a 600 metros del teatro.

A la señal del grupo que estaba dentro del recinto, las mujeres que estaban fuera comenzaron a tocar tambores y a gritar consignas contra Oliva, director y actor de la obra. Luego forzaron la puerta de madera que da acceso al teatro e irrumpieron en la función, repartiendo volantes al público que abandonaba sus butacas.

Rosalina Iglesias no alcanzó asiento para ver la obra, estaba de pie recargada sobre la pared y escuchó ruidos desde el exterior. Cuando las manifestantes entraron a la sala pensó que era parte del montaje pero segundos después se dio cuenta de que era una protesta real, dice a Distintas Latitudes.

Pocas veces lo ha comentado y luego de hacerlo se lleva un dedo a la boca, como si una parte de ella se indicara que es mejor guardar silencio. “Yo fui víctima de una violación, sufres, te marca toda tu vida. Fue a los siete años, ahora tengo 55 y aún lo sufro, y con todo y un tratamiento”, dice.

Por eso, aunque al principio le pareció raro escuchar “Felipe violador”, porque lo ha visto en varias obras de teatro, opina que si en realidad lo es “que le rompan su madre al cabrón”.

Al contrario, Rosa Eguiza, ex jefa del Departamento de Teatro de la Sociedad General de Escritores de México, dice que “la denuncia de gente enmascarada no tiene ninguna validez”. Conoce a Felipe Oliva desde hacer varios años, como dramaturgo, y lo considera una persona “seria y formal”; nunca había tenido conocimiento de las denuncias contra el director de teatro, asegura luego de la manifestación.

Son diez los casos de jóvenes que han sido acosadas sexualmente y violadas por Felipe Oliva, a los que ha dado seguimiento Mora Fernández, directora de La Casa Mandarina, asociación civil dedicada a prevenir y combatir la violencia sexual.

“(Sus víctimas son) chavas que acaban de salir de la universidad. Agarra chicas que están chavitas, que están empezando con el teatro, y empieza toda esta onda de manipulación psicológica y ha habido violación, abuso sexual, acoso sexual en este mismo teatro (Enrique Lizalde)”, dice Fernández a Distintas Latitudes en medio de la protesta.

Una de las mujeres que acusa a Oliva de haberla agredido en la Universidad del Valle de México (UVM) campus San Rafael dice a este medio, bajo condición de anonimato, que el dramaturgo “más que ser un director, utiliza el poder que tiene para envolver, manipular y violentar a muchas mujeres que tienen como deseo o aspiración ser actrices”.

La denunciante asegura haber vivido hostigamiento sexual y violación a manos de Oliva, cuando él era maestro en la UVM y ella era menor de edad. Salió de esa universidad y no lo denunció, pero supo de otras personas que sí lo habían hecho.

Otra de las manifestantes, quien también prefirió omitir su identidad, señala al dramaturgo de haberla acosado, abusado sexualmente y violado cuando ella tenía 18 años y estudiaba en la Universidad de Londres, en el campus Vértiz, ubicado en el centro la Ciudad de México.

“Principalmente toma estudiantes de 18 años que nunca hayan entrado a nada que tenga que ver con el teatro, ese fue mi caso, y utiliza cualquier pretexto para empezar a manipularlas psicológicamente (…) todo el tiempo condiciona el estar dentro del teatro, el ponerte en funciones, te amenaza con tu familia, con dejarte sola”, dice.

Mariana Brito, actriz y productora de la obra y personal del teatro fueron consultados sobre su postura respecto de la manifestación y las denuncias contra Felipe Oliva, pero se negaron a emitir alguna declaración.

Oliva también dirige la asociación civil Nosotros Hacemos Teatro, a través de la cual administra el teatro Enrique Lizalde desde 2008, de acuerdo con un sitio web de la Secretaría de Cultura federal. El 14 de mayo pasado iniciaron las funciones de la Compañía Municipal de Teatro de Tlalnepantla, Estado de México, que cuenta con la participación del director.

Video con parte de la protesta: