Victoria Rubio Meneses ya no recuerda cuando empezaron a violentarla. Pero sí reconoce que con el tiempo los ataques se han hecho masivos. Lo que al principio fueron insultos esporádicos y anónimos, ahora llegan de a decenas en sus perfiles de Facebook personal y artístico. Hace ocho años que dibuja cómics para retratar la cotidianidad del ser lesbiana. A Lesbilais, su tira de cómics más famosa, se le suman Loreto Poco Hétero y La Lesbiana del Zodíaco. Diseñadora gráfica, treintañera, chilena, y claro, lesbiana, Rubio Meneses ha visto a lo largo de su carrera que la lesbofobia en las redes sociales va en aumento.

“Al principio recibía muchos [insultos], pero era más que nada porque me decían que no sabía dibujar, igual eso nunca me molestó. Siempre que aparecían, la persona que atacaba todas las historietas (sobre todo hombres) colocaban lo típico, que era “feminazi” o que estaba incitando al lesbianismo (porque claro, con un cómic iba a provocar que todas las mujeres se volvieran lesbianas). Ahora ya todo explotó. De todas maneras, antes eran más esporádicos (y me daba tiempo de responderlos), ahora el ataque fue muy masivo y es inútil contestarles algo”, cuenta la comiquera chilena a través de una entrevista por correo electrónico con Distintas Latitudes.

El mes pasado, Rubio realizó la ilustración que está en portada de este artículo, la Virgen María representada en una vulva con la leyenda: “El lesbofeminismo proveerá”. Insultos, amenazas y mucho odio comenzaron a llover por privado y público en los perfiles de Facebook de Lesbilais y el suyo personal. Así la tildaron de “feminazi”, “cristianofóbica”, “gorda”, “fea” y “degenerada”. En otro cómic en el que trata la importancia del amor entre mujeres le respondieron con unos: “lo que hacen por tener carne fresca”, “y así exigen respeto”. Rubio reflexiona: “La religión ha cometido millones de crímenes de odio, misoginia, racismo, pedofilia y miles de millones de acciones perversas, y todavía sienten que una “virgenvagina” (como me gusta nombrarla) es irrespetuosa y un atentado lesboterrorista (eso para mí no fue un insulto, sino un halago)”.

Rubio explica que ella solo quería expresar “amor” con esta ilustración: “no soy una persona creyente, pero tomar tan mal la imagen de una vulva, lo que tenemos todas las mujeres, me parece ridículo. Satanizan la misma parte de donde nacemos todas y todos y muchas veces adoran falsos ídolos y símbolos sin razón alguna”. Ella se siente afectada por tanto insulto, pero dice que jamás sintió miedo. Además, muchas de sus seguidoras y amigas la apoyaron e hicieron frente a algunos de los comentarios en redes sociales.

A pesar del mal rato, Rubio siguió adelante con sus proyectos. Actualmente se encuentra realizando una gira de talleres y venta de cómics junto con otra ilustradora chilena, lesbiana y feminista, Desobediencia Visual. Recorrerán el norte de Chile y Bolivia hasta mediados de julio. Y sí, también hizo stickers con la “virgenvagina”.

Los ataques lesbofóbicos a Rubio se le suman a los miles de comentarios homofóbicos que generó la reciente intervención artística en San Salvador, donde 20 artistas pintaron las cebras de uno de los cruces más importantes de la ciudad con los colores de la bandera LGBTI. O las reacciones misóginas de las que fue blanco La Cope el año pasado, una artista feminista argentina. Yendo más lejos, el caso de Higui, la mujer argentina a la que quisieron sacarle lo lesbiana a golpes. Pareciera que una verdadera oleada machista y conservadora recorre el continente.