En 2006 me tocó desarrollar una pequeña investigación sobre el proceso de desmovilización del M-19, un extinto grupo guerrillero colombiano. Desde entonces suelo revisar periódicos y revistas colombianas cada semana, en ocasiones en mayor medida de lo que lo hago con los medios mexicanos. La experiencia ha sido enriquecedora y me ha permitido encontrar similitudes y diferencias entre las publicaciones de ambos países.

Y como lo que aquí se trata es hablar de las publicaciones digitales en América Latina, en este texto abordaré tres temas: 1) la expansión de los periódicos y revistas más importantes de Colombia y México hacia la red; 2) los proyectos editoriales estrictamente digitales que han tenido un crecimiento notable; y 3) los esfuerzos independientes que jóvenes y no tan jóvenes intentan sacar adelante en estos países.

1. El salto a la red

Al día de hoy, El Tiempo es el periódico más vendido y de mayor tiraje en Colombia. Fue fundado en 1911 y en pocos años se convirtió en un referente del periodismo colombiano. En 1913, Eduardo Santos Montejo lo compró y lo dirigió por casi cinco lustros. Este medio fue una de las plataformas que le ayudaron a afianzar su candidatura para la presidencia de Colombia, que consiguió en 1938. Desde entonces, El Tiempo ha logrado enfrentar relativamente bien una tensión evidente: ser un medio de alcance nacional en manos de una familia política que, sin embargo, no ha perdido su credibilidad periodística. No es ocioso mencionar que Santos Montejo fue tío abuelo del actual presidente de Colombia, Juan Manuel Santos.

En 2000, la Casa Editorial El Tiempo decidió aliarse con el portal de Internet “Terra” para tener una página dinámica y con contenidos actualizados a toda hora. La apuesta dio los resultados esperados, pues según el ranking de Alexa, una compañía de información de Internet, el sitio www.eltiempo.com ocupa el lugar doce de las páginas que más visitan los colombianos. Sólo está detrás de sitios de alcance mundial como Google, Facebook, Youtube y otros, lo que lo ubica como el sitio de información periodística más importante de Colombia.

El caso de Semana es también digno de mención. Semana es la revista colombiana de actualidad más notable que existe al día de hoy. Fue fundada en 1946 por el ex presidente Alberto Lleras Camargo, justo al finalizar su periodo de gobierno. El dato es curioso por sí mismo: dos de las publicaciones más relevantes en Colombia tienen un lazo más que metafórico con el poder presidencial. Una ayudó a llegar a la presidencia, la otra nació cuando su fundador dejó el poder.

En 2005 nació la versión digital de esta revista www.semana.com, que hoy en día ocupa el sitio 41 de las páginas más consultadas en Colombia y es “el segundo sitio de información de actualidad más visitado del país”.[1] El periodismo de investigación, opinión y análisis ha hecho de esta revista una de las más influyentes de Colombia, pues lo mismo ha tratado los abusos de la guerrilla, que las conexiones de ciertos políticos con los paramilitares, así como los errores del gobierno de Uribe (algo que El Tiempo intentó llevar con mucho más cuidado).

Sin embargo, lo interesante no termina ahí. Publicaciones Semana apostó fuerte por la expansión digital de sus otras revistas. La versión web de SoHo, revista que mezcla fotografías de modelos y escritores de renombre, ha logrado catapultarse como un referente de revista para hombres en buena parte de Sudamérica, en gran medida gracias a lo bien logrado de su sitio. Algo similar puede decirse de Arcadia, revista mensual de periodismo cultural que maneja un sitio dinámico y fácil de leer en su versión web.

En México, los periódicos de renombre también han apostado por tener una fuerte presencia en Internet. El caso paradigmático es el El Universal, periódico fundado en 1916, cuya versión digital comenzó a operar en 2001 y hoy ocupa el sitio 16 de las páginas más visitadas en México. Sin embargo, si bien la versión impresa mantiene un importante liderazgo como el diario más leído de este país, su correlato digital ha sido blanco de algunas críticas por la aparición repetitiva de noticias mal redactadas o sin fuentes ni fundamentos. Reforma es otro de los periódicos más importantes de México, con la particularidad que para leer cualquiera de sus contenidos en la red es necesario estar suscrito a la versión impresa. Esto hace que el sitio web tenga un público mucho más acotado; principalmente empresarios, o gente de mayores recursos que la media nacional.

En el terreno de las revistas, se deben mencionar Proceso, el semanario más importante de política en México, Letras Libres, un híbrido entre revista cultural, literatura y política, y Nexos, publicación mensual de política y temas sociales y económicos. Sin embargo, aunque estas revistas son realmente importantes en su versión impresa, es claro que su alcance en la red sigue siendo limitado, al menos comparándolas con sus posibles “contrapartes” colombianas. Proceso ocupa el lugar 353 en el ranking de las páginas visitadas por mexicanos y Letras Libres y Nexos ocupan los lugares 3,191 y 6,597 respectivamente. La pregunta queda en el aire: ¿por qué es esto?, ¿será que el diseño de los sitios no es el más agradable, que los mexicanos somos más nostálgicos del papel o que hay menos usuarios de Internet en México?

2. ¿Y lo estrictamente digital?

Mención aparte merecen los esfuerzos que desde su concepción han sido solamente digitales. Reporte Índigo en México y La Silla Vacía en Colombia me parecen los casos paradigmáticos, que por ningún motivo deben dejarse de lado.

Ambos proyectos cuentan con un respaldo profesional y económico sólido detrás, auspiciados por personalidades de renombre en el ámbito periodístico de sus respectivos países. Esto les ha permitido alcanzar un rápido posicionamiento dentro del espectro de los medios de comunicación en México y Colombia. No es ocioso destacar que ambas publicaciones buscan “indagar las historias del poder” de cada país. Sin embargo, aquí encuentro algunas diferencias notables.

Reporte Índigo nació en 2004 de la mano del periodista Ramón Alberto Garza García, quien fuera director editorial del periódico Reforma en 1993, vicepresidente de Televisa en 2000 y presidente de Editorial Televisa ese mismo año; en términos llanos, un peso pesado dentro de los medios de comunicación. La publicación se ha enfocado, sobre todo, en reportajes de investigación de alto impacto político y en publicar contenido polémico sin chistar. Como ejemplos, Reporte Índigo sacó a la luz –en primicia- una serie de grabaciones del ex secretario de Comunicaciones y Transportes, Luis Tellez, donde acusa a un ex presidente mexicano de enriquecerse con una “partida secreta”, lo que a la postre le costó el cargo; así como las fotografías del desaparecido político mexicano, Diego Fernandez de Cevallos, y reportajes que notoriamente afectan la imagen de Genaro García Luna, actual secretario de Seguridad Pública en México.

En muy poco tiempo Reporte Índigo se ha catapultado como un medio con resonancia en los más altos niveles de la política en México. No todos los contenidos son de acceso gratuito, es necesario suscribirse para llegar a los contenidos más relevantes.

A diferencia de Reporte Índigo, más enfocado en periodismo de investigación, La Silla Vacía, nacida en 2009, ha apostado por crear un espacio de análisis y debate, donde participan políticos, empresarios, periodistas e intelectuales. Según palabras de la fundadora, Juanita León, “La Silla Vacía trata de contar las historias que realmente describen cómo se ejerce el poder en Colombia”.[2] (Dejo un dardo para algún lector: ¿a qué hace referencia el término “La Silla Vacía” en el contexto colombiano?)

Si bien Juanita León no es ninguna improvisada del periodismo (trabajó en el Wall Street Journal y en El Tiempo), su proyecto nació “desde abajo”, con una beca de la Open Society y siete personas haciendo el diseño y la redacción de los textos. Desde entonces, La Silla Vacía no ha hecho sino crecer en alcance y popularidad, aunque el  equipo sigue siendo reducido.

El éxito más notable de La Silla Vacía ocurrió en las pasadas elecciones presidenciales colombianas, cuando realizó el primer debate digital en la historia de ese país. El debate se transmitió de manera online desde el sitio de La Silla Vacía y los candidatos respondieron preguntas que previamente habían enviado cientos de ciudadanos, vía Twitter o en videos subidos en Youtube. La experiencia digital fomentó, así, nuevas y originales formas para que los colombianos pudieran acercarse a los candidatos.

3. ¿Hay más?

Por cuestión de espacio no me queda sino enumerar algunos proyectos digitales independientes de México y Colombia, que bien merecen una visita. Aquí una pequeña paradoja: aunque proporcionalmente Colombia cuenta con más usuarios de Internet que México (40% vs. 32%), pareciera que las revistas digitales independientes sobre temas políticos, académicos y culturales son más usuales en el país norteamericano.[3]

Brevemente menciono Crítica Pura, una revista con comentarios sobre el entorno político nacional e internacional, que a fechas recientes se ha involucrado en exigencias ciudadanas, como la disminución del presupuesto de los partidos políticos, etc. En un camino similar está La Lonchería, un sitio con información política y económica de México, redactado por periodistas con cierto renombre, pero con un estilo bastante más desenfadado.

En cuestión cultural hay varios casos, pero menciono el más reciente: Cuadrivio es un esfuerzo de jóvenes de varias universidades mexicanas por crear un espacio donde confluyan la literatura y las ciencias.

Finalmente, las de corte académico: Ágora, una revista que echaron a andar en 2006 los estudiantes del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México. Esta revista ha logrado algo que pocos: pasar de los bits al papel, el proceso inverso a la mayoría de las publicaciones. En fechas recientes, Ágora imprimió su noveno número. Sin embargo, sigue siendo una revista fundamentalmente digital. (Quizá Ágora no sea 100% una publicación independiente, puesto que cuenta con el respaldo y apoyo financiero de una institución como El Colegio de México, sin embargo, la labor editorial la mantienen los estudiantes). Por último, Escenarios, revista de jóvenes internacionalistas que intentan centrarse en el análisis de México en el mundo y distintos temas globales. A diferencia de Ágora, que por lo general publica a estudiantes, en Escenarios aparecen textos tanto de estudiantes como de profesores sin mayor distingo.

En Colombia, el único caso que mencionaré (el único que pude rastrear) es Colombia Hoy, un sitio de información política que hasta hace unos meses se mantenía actualizado constantemente.

Si conocen más revistas digitales independientes de México y Colombia, no duden en comentarlas.


[1] http://www.semana.com/AcercaDe.aspx

[2] http://www.lasillavacia.com/nosotros

[3] Me refiero a publicaciones con algún trabajo editorial detrás, no sólo blogs o páginas personales.