A medida que va creciendo, el área de tecnología cívica enfrenta mayores desafíos. El ensayo y error ha sido clave para que las organizaciones sociales y las empresas que se dedican al rubro puedan superarse y enfocar sus objetivos. ¿Cómo hacer para que las herramientas lleguen al usuario? ¿Cómo hacerlas masivas? ¿Cuáles son los principales objetivos en tecnología cívica?

Cinco personas involucradas en el rubro estuvieron dispuestas a responder estas preguntas en la quinta edición de Abrelatam/Condatos Costa Rica. Lucía Abelenda de Avina moderó la discusión en la que participaron Daniel Carranza de Data Uruguay; Andrés Díaz de la empresa Manatí de Costa Rica; Hugo Osorio de Gobierno Fácil de Puebla, México; y Juliana Uribe de Movilizatorio, Colombia.

“Siempre nos enamoramos de la herramienta, pero en realidad nos tenemos que enamorar más del problema que de la solución. Y el problema es la falta de participación ciudadana”, dijo Uribe. Hacia allí apuntan las herramientas de tecnología cívica. En su mayoría los integrantes del panel confesaron que muchas de las herramientas que crearon no dieron el resultado que esperaban, pero les ayudaron a aprender lo que sí debían hacer.

Un ejemplo es Por Mi Barrio de Data Uruguay, una plataforma digital en la que los vecinos de la ciudad de Montevideo pueden hacer denuncias y reclamos por roturas o problemas en la vía pública. Cuando recién implementaron el proyecto, “había mucho miedo porque no nos sentíamos preparados para recibir los cientos de reclamos que iban a llegar, y eso nunca pasó. No era un tema de millones de personas haciendo millones de reclamos, sino que se hace el reclamo clave que cambia la situación en un barrio puntual”, dijo Carranza. Díaz agregó: “A la hora de capturar usuarios es importante no concentrarse solo en lo tecnológico, sino pensar en la cadena completa. Si un municipio no recibe las denuncias la gente se va a desencantar. Tiene que haber un compromiso de todas las partes”.

Según Abelenda, “el 50% de las organizaciones de tecnología cívica en Abrelatam tienen dos años de existencia”. Es un ecosistema muy nuevo, donde el reto principal está en la supervivencia sin sacrificar los objetivos de la organización o la empresa a largo plazo. En base a las experiencias, algunos tuvieron que aprender a decir que no a los proyectos que les llegaban, otros tuvieron que comprometerse con todo lo que les llegó para sobrevivir. Incluso mucho trabajo lo hicieron gratis, como contó Osorio: “hemos tomado todos los proyectos que nos han llegado, muchas veces sin recibir dinero por algunos de ellos. Igual tenemos un compromiso social, la idea es cómo podemos mejorar a México con nuestro trabajo”.

En el caso de Díaz, que trabaja en una empresa que se dedica a “soluciones tecnológicas”, le ha sido difícil “saber qué elegir y qué no”. Pero para él, lo más importante es conseguir “socios comprometidos con quienes hacer alianzas fuertes”, “involucrarse con la comunidad” y “trabajar mucho con el usuario”.

Para entender mejor sobre herramientas de tecnología cívica, Abelenda contó a Distintas Latitudes un caso de éxito: “A tu servicio”, desarrollada por Data en Uruguay y financiada por el fondo Altec. Esta plataforma le permite al usuario tomar una decisión basada en datos sobre cuál es el prestador de servicio de salud que más le conviene. “En una semana tuvo 30.000 visitas porque los uruguayos tenían un mes para cambiarse de mutualista y no tenían la información suficiente para poder elegir según su conveniencia”, agregó.

¿Cómo se ven en los próximos cinco años? Para Carranza sería importante no tener que seguir explicando los conceptos básicos de datos abiertos, situación que ha avanzado bastante desde la primera edición de Abrelatam/Condatos. Díaz proyecta una comunidad más fuerte para estar respaldados y poder hacer proyectos a largo plazo. Osorio imagina un Gobierno Abierto creciendo y avanzando en proyectos y Uribe espera “no tener en la región situaciones como la de Venezuela”, “no tener dictadores” y “aportar un grano de arena para que eso pase”.