La imagen de niños solos llegando a sus fronteras hizo reaccionar a los Estados Unidos. Primero lo hicieron con deportaciones. Ahora, darán dinero. Con el Plan Alianza para la Prosperidad (PAP) el gigante norteamericano reconoce que la realidad de los migrantes originarios de Centroamérica es muy compleja. Y por ello, el PAP destinará entre $700 y $1.000 millones para atacar las causas que llevan a esos desplazamientos. Ahora las pregunta son, ¿será esto suficiente?, ¿se adapta el plan a la realidad centroamericana?

El PAP tiene en la mira cuatro enfoques estratégicos para mitigar la migración. El primero es incrementar el dinamismo del sector productivo, principalmente al promover la inversión al turismo y la agroindustria. El siguiente es el fortalecimiento del capital humano mediante ejes educativos, y técnicos, posiblemente para mejorar la fuerza laboral. El tercero se enfoca en mejorar la seguridad ciudadana, incrementando la protección en centros escolares y el movimiento a la modernización del sistema de justicia. El cuarto se concentra en asegurar la institucionalidad para que esta se fortalezca, específicamente con temas de financiamiento.

Ahora que el congreso norteamericano ha aprobado el paquete de inversión, los presidentes de la región se han comprometido en ejecutar la implementación de los cuatro enfoques. Sin embargo, mientras los detalles del PAP se destacan por reconocer la complejidad de la migración–es decir por temas de violencia, corrupción, y no solo por temas económicos–en la realidad existen aspectos que no llegan a calzar con el contexto centroamericano. Por ejemplo, la implementación del dinamismo en el sector productivo en áreas como el turismo y la agroindustria, pueda que no absorba la necesidad que la migrantes tengan. Esto se debe a la posibilidad de que simplemente se sigan invirtiendo en empleos con los mismos saldos que hacen que muchos migren en la actualidad, así como lo menciona Manuel Orozco, Director del Programa de Migración y Remesas de Inter-American Dialogue.

La calidad de la fuerza de obra, el cambiar a un enfoque a economías del conocimiento, una visión al capital humano es lo que se podría aprovechar de esta inversión ambiciosa. Además, la posible integración de Costa Rica al plan podría atender la migración de nicaragüenses a Costa Rica, poniendo en relevancia una realidad grave que indirectamente afecta a Estados Unidos también.

Si quieres tener una mejor visión del contexto centroamericano en relación al PAP, este artículo del El Faro, de El Salvador, hace un análisis profundo con datos sólidos que apoyan su crítica al Plan.