América Latina es una de las regiones del mundo que más hace uso de la Corte Internacional de Justicia para disputas fronterizas entre países vecinos. Actualmente existen 14 casos pendientes de resolución en la Corte Internacional de Justicia, de los cuales 4 corresponden a conflictos limítrofes entre países latinoamericanos, sin contar los casos recientes que se han resuelto. ¿A qué se debe esto?, ¿es una realidad problemática para la región?

De acuerdo con el especialista en derecho internacional nicaragüense Mauricio Herdocia, el hecho de que estos casos latinoamericanos sean recurrentes en la Corte Internacional de Justicia es más bien positivo, y tiene que ver con una larga tradición de América Latina en cuanto al derecho internacional.

“América Latina ha tenido su época de oro en la creación del derecho internacional. La región es fundadora de varios de los grandes principios del derecho internacional, como la no intervención, y también ha tenido un papel protagónico siempre en el ejercicio de la solución pacífica de las controversias”, dijo Herdocia a Distintas Latitudes.

“Los temas de arbitraje, la primera corte de justicia internacional creada en el mundo fue en Centroamérica, la Corte de Cartago en Costa Rica; es decir, siempre ha habido un interés por solucionar las diferencias por medios pacíficos, y en este sentido la Corte Internacional de Justicia en es el tribunal idóneo para solventar las diferencias, sobre todo las de carácter territorial que nos quedaron después de la independencia y que ahora se están resolviendo. Eso es más bien positivo, que los países latinoamericanos en lugar de dirimir sus diferencias por otros medios recurran al medio de resolución por excelencia”, agregó.

Los casos que actualmente están pendientes de resolución en la Corte Internacional de Justicia son: Bolivia versus Chile, con respecto a la negociación de una salida al océano Pacífico; Nicaragua versus Colombia, en materia de delimitación de las fronteras marítinas; Nicaragua versus Colombia, por presuntas violaciones a la soberanía nicaragüense de aguas en el mar Caribe; y Chile versus Bolivia, con respecto al estatus y uso de las aguas del río Silala.

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Mapa mostrando la delimitación establecida en el fallo de la Corte Internacional de Justicia del 19 de noviembre de 2012 sobre el litigio entre Nicaragua y Colombia por límites marítimos en el Mar Caribe occidental. (Wikipedia)

De 2010 a la actualidad la Corte ha resuelto también 7 casos limítrofes entre países latinoamericanos, de los cuales 4 fueron entre Nicaragua y Costa Rica, y los otros tres fueron entre Argentina y Uruguay, Perú y Chile, y Nicaragua y Colombia. De los aproximadamente 140 casos que se han iniciado en la Corte Internacional de Justicia desde 1947, el 19% corresponden a países latinoamericanos.

En el caso de las disputas entre Bolivia y Chile, hace un año, en marzo de 2017, Bolivia presentó ante de la Corte Internacional de Justicia una réplica en su litigio por una salida al mar. Desde 2013, Bolivia pide que se obligue a Chile a negociar el histórico reclamo boliviano de una restitución de una salida al océano, la cual fue perdida en la guerra del Pacífico en 1879.

Cumplimiento

De acuerdo con Herdocia, en general las sentencias sobre fronteras de la Corte Internacional de Justicia se han venido cumpliendo a nivel mundial. Algunos casos han tardado, particularmente casos que involucran a países europeos, pero en el caso de América Latina, en su inmensa mayoría, se han cumplido.

“Aunque también debemos resaltar que hay algunas sentencias cuya ejecución ha llevado mucho tiempo. Y es necesario reafirmar el principio de cumplimiento pronto de la sentencia”, dijo el especialista.

“En el caso, por ejemplo, El Salvador-Honduras, con Nicaragua interviniendo sobre el Golfo de Fonseca, hay algunos planteamientos expresados por Honduras antes el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en relación al cumplimiento de la sentencia, y en el caso, por ejemplo de Nicaragua versus Colombia hay otra demanda de Nicaragua relacionada con el incumplimiento de la sentencia de noviembre del año 2012. Pero estos son casos aislados. En general los países cumplen”, agregó.

Como ejemplo de cumplimiento pronto Herdocia señaló que Nicaragua acaba de recibir una orden de la Corte en la última sentencia de retirar un espacio militar que tenía en territorio ahora proclamado como costarricense, y ha procedido a su retiro y lo ha comunicado normalmente a Costa Rica. Esta sentencia fue del pasado 2 de febrero, mismo día en que la Corte Internacional de Justicia fijó finalmente los límites marítimos en Costa Rica y Nicaragua.

En 2015, la Corte Internacional de Justicia aceptó tener competencia para analizar la demanda de Bolivia contra Chile con respecto a su salida al mar, lo cual fue considerado en su momento, por analistas, como una victoria para las aspiraciones bolivianas.

“Si viéramos el diferendo como si fuera un partido, sin dudas podríamos decir que desde el punto de vista diplomático la decisión favorece las aspiraciones bolivianas”, dijo en su momento a BBC Mundo el analista internacional Gabriel Puricelli, del Laboratorio de Políticas Públicas de Argentina.

En este caso en particular Bolivia pide que la Corte Internacional de Justicia declare tres elementos: el primero, que Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia para alcanzar un acuerdo que les otorgue una salida plenamente soberana al Océano Pacífico, que Chile ha incumplido esta obligación, y que Chile debe cumplir dicha obligación de buena fe, pronta y formalmente, en un plazo razonable y de manera efectiva.

Sin embargo, la disputa entre Bolivia y Chile, y en particular la aspiración boliviana de contar con una salida al mar nuevamente están lejos de llegar a buen término, debido a la estrategia boliviana al plantear su caso ante la Corte Internacional de Justicia, como explica la académica Sandra Namihas.

“[N]o llegamos a entender cuál es el propósito de la demanda boliviana, en la medida que en el supuesto que Bolivia ganara el caso, ello no resolvería su situación mediterránea, sino que tan solo obligaría a Chile a ingresar a una nueva negociación, pero no garantizaría que este país le conceda un acceso soberano al mar”, escribe la autora en el texto académico “La demanda boliviana contra Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya”, publicado en la revista Agenda Internacional.

Cuando la diplomacia falla

A pesar de los aspectos positivos de usar el derechos internacional para dirimir conflictos fronterizos por medios pacíficos entre países latinoamericanos, hay algunas parejas que son recurrentes en sus encuentros en los estrados internacionales. Por ejemplo, Bolivia y Chile, Costa Rica y Nicaragua, y más recientemente Nicaragua y Colombia.

Entre estos países se acumulan la mayoría de los conflictos fronterizos latinoamericanos que se han llevado a la Corte Internacional de Justicia, y en muchos casos se repiten demandas por las mismas regiones fronterizas. De acuerdo con Herdocia, cuando se llevan muchos casos es posible que estén fallando los mecanismos bilaterales de negociación diplomática, que deben ser el primer filtro.

“Cuando hay una diferencia jurídica siempre hay un componente en donde el diálogo bilateral presenta alguna debilidad. Un caso francamente enblemático es el caso Costa Rica-Nicaragua. Estamos hablando de una gran cantidad de demandas entre los dos países, que pudieron haber sido resueltas por la vía del diálogo y del entendimiento. Lo que sucede es que se generó una atmósfera poco amigable alrededor de estas temáticas, y se permitió que estas diferencias empañaran la relación bilateral. Las demandas no son actos inamistosos, pero hay que buscar también trabajar en la vía diplomática. Los dos países perdieron el rumbo de la agenda constructiva bilateral”, dijo Herdocia.

En el caso entre Costa Rica y Nicaragua, en relación con la última sentencia, Herdocia señala que existía una necesidad imperiosa de proceder ya sea negociación o vía la Corte Internacional de Justicia a delimitación de límites martímos.

“En el caso Nicaragua-Honduras, que la Corte delimitó la frontera marítima en el Caribe, eso ha dado una enorme estabilidad. Hay que esperar lo mejor para las relaciones vecinales, sobre todo en aquellos casos donde la Corte era necesaria su intervención y ha hecho un aporte para la estabilidad de la frontera”, concluyó Herdocia.

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Mapa de los territorios de Bolivia, Chile y Perú antes de la Guerra del Pacífico de 1879.

Esta falta de capacidad de negociación entre países vecinos también afecta la situación de disputa entre Bolivia y Chile. Según dijo el analista argentino Gabriel Puricelli a BBC Mundo, el hecho de que dos vecinos sudamericanos estén disputando su diferendo ante una corte internacional muestra la poca coordinación que existe en la región.

“Si la integración sudamericana estuviera tan avanzada como aseguran desde la retórica sus líderes, no se necesitaría La Haya para resolver este desacuerdo“, dijo a ese medio Puricelli.

La misma interposición de la demanda de Bolivia contra Chile fue producto de un momento de deterioro en las conversaciones y la vía diplomática convencional entre ambos países, según señala el académico Andrés Pennycook Castro en su artículo “Movilizando identidades nacionales: de la Guerra del Gas a La Haya”.

“Pese a la dureza con que el [Evo] Morales candidato se refirió a Chile durante el movimiento de protesta contra el gaseoducto por territorio chileno, una vez en el poder sostuvo un discurso mucho menos combativo e incluso armónico, que posibilitó un proceso de acercamiento, similar al conducido por Banzer y Lagos a principios de la década pasada, de restablecimiento de confianzas mutuas y de sensibilizar de sus poblaciones. En los hechos, Bolivia y Chile acordaron un diálogo con un marco material llamado “Agenda de 13 puntos”, dentro de los cuales se incluyó el denominado “Tema Marítimo”“, señala Pennycook en su texto.

“No obstante, el avance de las conversaciones diplomáticas no ha tenido la velocidad deseada por el gobierno del MAS, al punto que el presidente Morales se ha quejado del estado actual de las relaciones con Chile. El deterioro de la agenda bilateral se volvió más evidente cuando el gobierno de Morales anunció el 23 de marzo de 2011, en el tradicional Día del Mar boliviano, su decisión de interponer una demanda ante la Corte Internacional de la Haya“, agrega en el artículo.

Sin embargo, al igual que en el caso del horizonte de conversaciones entre Costa Rica y Nicaragua, la vía diplomática es la que también puede garantizar la perduración de las acuerdos en el diferendo chileno boliviano. David Mares, experto en relaciones internacionales de la Universidad de California, en San Diego, Estados Unidos, dijo a BBC Mundo que es probable Bolivia busque una solución para su reclamo por fuera de La Haya.

“Lo cierto es que más allá de lo que decida la Corte Internacional de Justicia, no puede obligar a ningún país a cumplir sus sentencias”, dijo Mares a ese medio.

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