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Mientras la mayoría de los chilenos hablaba sobre la presentación de Luis Miguel en el Festival Viña del Mar 2012, decenas de carabineros han embestido las barricadas que desde hace una semana los pobladores de la región de Aysén mantienen como protesta contra el gobierno, fundamentalmente por cuestiones relativas a los altos costos de los combustibles.

 

Desde hace algunos días se han extendido las manifestaciones sociales en diferentes comunas de la región, en donde los ciudadanos exigen se atiendan problemas en materia de salud, educación, alimentos, pesca, transporte y vialidades. Los líderes del movimiento entregaron el 17 de febrero un pliego petitorio de 11 puntos.

Acá puede consultarse el blog donde los manifestantes han ido recopilando la información del movimiento así como sus exigencias principales. http://despiertaaysen.blogspot.com/p/demandas.html

Tras las manifestaciones, desde hace un par de días se habían desatado disturbios en Puerto Aysén, en la Patagonia, con saldo de una gasolinera destruida con bombas molotov, algunos saqueos, la prolongación de bloqueos carreteros y algunos paros. Incluso se habla de agresiones a funcionarios públicos y cadenazos a cables del tendido eléctrico, lo que aún tiene sin energía a la capital provincial Coyhaique.

Hace unas horas, el miércoles 22 de febrero, Sebastián Piñera, presidente de Chile, declaraba estar totalmente abierto al diálogo pero pedía que no hubiera violencia.

Según el diario chileno La Tercera, carabineros detuvieron al menos a una veintena de manifestantes, entre ellos al hijo del líder del movimiento.

 

Pero, ¿qué es lo que está sucediendo en Aysén? Se trata de una región del extremo Sur chileno (no tan al Sur como Magallanes, eso sí), con una población que apenas si llega a 100,000 habitantes para un territorio de 100,000 kilómetros cuadrados. Su bajísima densidad poblacional y la dispersión de sus habitantes vuelve a la región un cliente frecuente de infraestructura de transportes y comunicación, así como de carburantes para transporte terrestre y marítimo. Estamos hablando de una región que se considera “extrema”. En Chile eso significa, entre otras cosas, que el acceso es difícil, la geografía es poco amable y las condiciones de vida pueden ser mucho peores que en las regiones del centro debido, sobre todo, al elevado costo de los insumos básicos (el combustible es, por ejemplo, 30% más caro que en Puerto Montt según reporta La Tercera), de la salud y, en general, de la vida.

Las manifestaciones entonces no son fortuitas. Ya había ocurrido más al Sur todavía, en Región de Magallanes, y ahora se instalan en Aysén revindicando el derecho a una vida digna y a recibir la atención real y profesional del Estado. Sin embargo, una vez más, el gobierno instalado en Santiago ha demostrado su incapacidad para negociar con los movimientos civiles organizados y la fuerza con la que intenta contenerlos (frecuentemente echando mano a la represión). En ese tenor, la participación de los carabineros nacionales en lo que primero fue contención y ahora es franco ataque refleja una visión conservadora de cómo deben enfrentarse las crisis sociales.

Varias lecturas afloran ya. Los movimientos tradicionalmente combativos, como el de los Mapuches, y los nuevos, como el estudiantil, hablan ya de una ceguera crónica del gobierno para comprender que los pueblos organizados exigen, más allá de una rebaja del precio de los combustibles o de subsidios para ellos, la libertad para administrar de propia mano sus relaciones económicas y sus procesos productivos. El pliego petitorio, en esa sintonía, reclama derechos para una participación social vinculante y para un programa de desarrollo regional para pequeños y medianos campesinos, que favorezcan la auto subsistencia y la digna compra-venta de sus productos.

La estrategia del Estado podría ser otra. Con planteamientos a largo plazo, un plan de poblamiento sustentable, organizado y coherente con la importancia de mantener un estrecho equilibrio con el medio ambiente y sus abundantes recursos, el apoyo nacional a los nuevos pobladores podría ir más allá de los superficiales subsidios al transporte y la liberación extraordinaria de 760 millones de dólares que, si bien el gobienro de Piñera asegura que estaban ya contemplados en el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014, no habían todavía llegado a Aysén.

Presentamos aquí un enlace a medios de comunicación locales (Radio Santa María) que han relatado los efectos de la violencia en la región debido a la brutalidad de los carabineros.

Si tienes más información, precisiones o algún comentario que hacer, no dudes en dejarlo aquí.

Algunos tuits que se dieron al momento y fotografías de los enfrentamientos:

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