Texto: Tania Chacón

Normalmente nos encargamos de almacenar nuestra basura en recipientes o bolsas de plástico, las entregamos a los basureros los días designados para la recolección y listo, nos olvidamos del asunto. En algunas ciudades separamos los desechos en orgánicos e inorgánicos. En otros lugares se clasifican en reciclables, no reciclables y orgánicos. Existen sitios donde hacemos la división en orgánicos, electrónicos, no reutilizables y reciclables como el cartón, papel, y vidrio. Finalmente ocurre lo mismo: entregamos todo elegantemente separado y no sabemos más.

Si vives en Quito, la capital de Ecuador, la mujer a quien entregas tu basura se levanta a las cinco de la mañana, prepara comida para su familia y sale a trabajar. Se dedica unas seis horas a laborar con su organización de recolectores antes de ponerse a reciclar. Los materiales que recupera de los desechos los vende por su cuenta, pues no hay muchos centros de acopio en el país. A las once de la noche regresa a casa, donde hay tareas por hacer y su hora de dormir llega hasta la medianoche. Duerme unas cuatro o cinco horas al día.

Ese es un día en la vida de Juana Islas, secretaria de la Red Nacional de Recicladores del Ecuador. Las rutinas diarias de otros recicladores ecuatorianos son muy similares a la suya: salen de madrugada, reciclan durante todo el día y duermen pocas horas. El 70% de los recicladores de Quito son mujeres, así que además de sus tareas de recolección y separación de desechos, trabajan como amas de casa y cuidan de sus hijos.

Juana Islas platicó a Distintas Latitudes que un minador, como se les llama a los recicladores en Ecuador, gana aproximadamente 200 o 220 dólares al mes. Estos ingresos los obtienen de la venta de materiales que cada uno realiza por su cuenta. La Red donde trabaja Juana agrupa a 55 organizaciones, un total aproximado de 1500 recicladores.

En Ecuador la Ley de Gestión Ambiental reconoce el reciclaje como un elemento de la política ambiental nacional. También existe el Programa Nacional para la Gestión Integral de Desechos Sólidos, el cual propone separación de desechos desde los hogares. Pero no hay una ley que reconozca el papel de los minadores y proteja sus derechos laborales. La Red Nacional de Recicladores de Ecuador ha trabajado para que en los reglamentos de las leyes y las ordenanzas locales se contemplen los derechos de los recicladores de base.

Si tu ciudad es Santa Cruz en Bolivia, le llamas recolector a la persona que se encarga de tu basura. Esa persona seguramente es una mujer, pues el 80% de los recicladores en Santa Cruz lo son. Ella vive en alguno de los distritos más pobres de la ciudad o en una población rural de la periferia. Sale a trabajar de noche, cuando los vecinos ya han depositado las bolsas con sus desechos en la calle o en los contenedores. Debe apurarse, pues si no le gana al camión municipal, este se llevará todo y no obtendrá ganancias. Abre las bolsas y separa lo que le sirve para vender. Su tarea muchas veces le merece insultos y vejaciones por parte de los vecinos, pues le dicen que al abrir las bolsas deja sucias las calles.

Con el tiempo las recicladoras de Santa Cruz se han organizado en pequeñas asociaciones sin reconocimiento legal, con las cuales buscan el reconocimiento de su trabajo y obtener beneficios sociales. En 2011, con apoyo del Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo, la Red de Recolectores de Santa Cruz consiguió personería jurídica. Además, la Ley 755 de Gestión Integral de Residuos aprobada en 2015 reconoce a los recolectores y la importancia de mejorar sus condiciones socioeconómicas. Esta ley representa un avance hacia el reciclaje inclusivo, pero no identifica mecanismos ni fondos para tomar medidas que mejoren la situación de los recolectores.

En Buenos Aires, Argentina, le entregas la basura a una persona que llamas cartonero. Ese cartonero se traslada a la ciudad desde alguno de los municipios del conurbano bonaerense, recolecta los desechos puerta a puerta o en los contenedores y puntos verdes de la ciudad, los clasifica, acondiciona y posteriormente los vende. Si tu cartonero tiene un contrato con el municipio, porta un uniforme, recibe un estímulo económico mensual, y obtiene beneficios sociales como un seguro contra accidentes. Si está asociado a la Cooperativa el Amanecer de los Cartoneros, dirigida por el Movimiento de Trabajadores Excluidos, cuenta además con transporte que lo lleva de su casa a su lugar de trabajo, y si es mujer dispone de dos guarderías para sus hijos. Si es un reciclador informal, vende los desechos por su cuenta, de manera independiente, y su ingreso es de unos 266 dólares al mes, la mitad de la ganancia de un cartonero asociado.  

En Argentina la Estrategia Nacional de Gestión de Residuos Sólidos Urbanos reconoce la necesidad de incorporar a los recicladores en sistemas de empleo formales. Además, Buenos Aires tiene un paquete normativo extenso en cuanto a la formalización del trabajo de los recuperadores, como también le llaman a los recicladores. Sin embargo, aún se le asigna poco presupuesto a la gestión de desechos y aunque existe un área de gobierno dedicada exclusivamente a la relación con los cartoneros, constantemente cambian los funcionarios, lo cual dificulta la continuidad en políticas públicas.

Elbia Pisuña, dirigente nacional de la Red Nacional de Recicladores del Ecuador, también platicó en entrevista con Distintas Latitudes y explicó que quienes trabajan en la industria del reciclaje hacen aportaciones muy valiosas a las ciudades al contribuir con sus ciclos productivos. “Nos sentimos orgullosas de ser recicladoras, porque nuestro trabajo es tan digno como cualquier trabajo. Hoy con mucho orgullo le digo: Soy recicladora”.

Distintas Latitudes realiza la cobertura de los paneles y conferencias de Latinoamérica Recicla 2018.

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