Texto y fotografías: Luis Cáceres Álvarez

“En la carrera en que andan los periodistas debe haber un minuto de silencio para reflexionar sobre la enorme responsabilidad que tienen”, fue la reflexión de Gabriel García Márquez que acompañó por segundo año consecutivo a El Otro, el Encuentro Latinoamericano de Periodismo Emprendedor e Innovador, organizado por SembraMedia y por la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) con el apoyo de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) en Lima, Perú el martes 31 de julio y el miércoles 1ero de agosto del 2018.

Si el año pasado, el segundo día de #ElOtro lo cerró el periodista estadounidense Jeff Jarvis, uno de los principales gurús de la comunicación en el mundo, donde habló sobre las encrucijadas que viven los medios en la era digital, al “reinventar el periodismo” por las numerosas opciones de crear impacto. En el cierre de #El Otro 2018, después de cinco horas de conversatorios acerca de la monetización en países en crisis, la relación con las comunidades, la seguridad del periodista independiente, por mencionar algunos temas, Gumersindo Lafuente, precursor del periodismo digital en español, actualmente subdirector de eldiario.es, profundizó sobre el rigor, la credibilidad y la transparencia para generar un modelo de producto que sea sostenible.

La charla estuvo llena de frases memorables. Primero, le quitó la primera palabra del título Ética, Innovación, Emprendimiento, Independencia en era de polarización y noticias falsas”. Simplemente, porque el periodismo sin ética no existe, como tampoco entiende al periodismo sin decencia, o sin rigor, sin compromiso, dijo. Estos tres elementos son los que sostienen al oficio, siendo nuestro “modelo de negocio” como lo demuestra la periodista chilena Mónica González, o el equipo de El Faro en El Salvador, remató.

Comentó que durante las últimas semanas se estaban dando lecciones atractivas sobre la profesión. Un ejemplo era el trabajo del periodista peruano Gustavo Gorriti y su equipo de IDL-Reporteros, quienes difundieron una oleada de audios con los que se desveló el tráfico de influencias en el Poder Judicial del país, “en un momento en el que se está hablando sobre la crisis del periodismo, cuando en realidad lo que está en crisis es ‘el modelo’ de los medios tradicionales”.

De esta forma, la capacidad, el prestigio y la profesionalidad junto a las nuevas herramientas digitales permiten cambiar situaciones, demostrando que lo importante es “contar historias que controlen al poder, contar historias que le afectan a la gente” y que “no son importantes los edificios ni las rotativas, lo sustancial es hacer buen periodismo”, sostuvo Lafuente.

Parafraseando a García Márquez: “Un solo dato falso hace que el periodismo no sirva para nada. Un solo dato falso hace que nuestra credibilidad muera para siempre”. Luego citó la cobertura que hizo el Nobel colombiano en el diario El País (publicado el 29 de abril de 1981) del caso de Janet Cooke, reportera de The Washington Post que escribió la historia de un niño de ocho años que se inyectaba heroína con la complacencia de su madre—. La historia estremeció a todo Estados Unidos y por la cual la reportera ganó un Pulitzer, siendo que aquel niño en realidad había nacido en su imaginación. “Un solo dato falso hace que una crónica  maravillosamente escrita no sea periodismo”, resaltó.

Por ello, hay que ser prudentes para no dejarse llevar por lo muy noticiable, o viral, que suele ser atractivo en las audiencias, dijo, pues resulta traicionero. El gran valor que aporta el periodismo es la mediación, la contextualización y la verificación. Pero, Lafuente sostiene que estos tres aspectos son bienes escasos y la obligación de los periodistas es actualizarse constantemente, y “en lugares que son de alto riesgo, tener periodismos bien protegidos”.

¿Cuáles son las principales características de los medios alternativos/digitales latinoamericanos  y los europeos? —le preguntó Distintas Latitudes durante su presentación. .

Yo creo que en América Latina se está haciendo un periodismo muy innovador en formatos, de mucha calidad hacia el relato literario. En ese sentido, América Latina va por delante, por lo menos de España.Qué es lo que más conozco. Es verdad que nosotros tenemos más presupuesto para usar más artilugios tecnológicos, pero eso no va necesariamente unido a más calidad. Estamos mucho más centrados en la producción puramente periodística. Y en innovación con el conocimiento y la conversación con nuestra comunidad [en el caso de eldiario.es]. Sobre todo con nuestra comunidad de socios porque estamos convencidos de que ese es nuestro modelo de negocio.

Al respecto Janine Warner, co-fundadora de SembraMedia, dijo que “cuando los periodistas llegan a emprender es cuando se hace mejor periodismo”.

Lafuente opinó: Si por emprendedor entendemos que es iniciativa, sí. “Si por emprendedor entendemos que el periodista tenga que ser empresario también, yo creo que no. Falta, en este momento, sobre todo en los nuevos medios que son digitales: Empresarios que les guste ser ’empresarios de prensa’ y hacer buenos productos periodísticos. Eso falta todavía. Es verdad que ese papel lo estamos protagonizando periodistas que nos metemos a lanzar proyectos, pero muchas veces esos proyectos no funcionan porque somos periodistas, no somos empresarios. Se supone que un empresario sabe más que un periodista en hacer determinadas cosas”.

Desde otra arista, Rossana Echendía, directora de la Carrera de Comunicación y Periodismo de la UPC, estuvo interesada en conocer la opinión de Lafuente  sobre el comportamiento de los periodistas en tiempos de la social media. Dijo que  existen contradicciones en cierto número de colegas que suelen comportarse de manera rigurosa y empática cuando escriben para los medios donde trabajan, pero luego de hacer el trabajo “caen en las garras de Twitter y se olvidan de los argumentos, hay agendas particulares, inclusive insultan al que opina distinto. ¿Es posible mantener esta situación? ¿Qué riesgos trae para los periodistas esta doble vida?”.

“Es imposible mantener esta situación”, respondió tajantemente. Después contó una anécdota de cuando trabajaba para el diario El País:

Hay que hacer un catálogo de normas, un libro de estilo de comportamiento en las redes sociales para los redactores del periódico —le pidieron.

No, lo que hay que hacer es que tengan sentido común —respondió.

¡Es que algunos no lo tienen! le dijeron.

—¿Por qué los habéis contratado? ¿Por qué tener un periodista que no tiene sentido común? Si tienes a alguien contratado, y en las redes sociales se transforma y empieza a insultar a la gente. Lo que tienes que hacer, sinceramente, es despedirle. El primer día hablas con él. Oye, mira. Esto no es así. Porque tú no eres periodista en tus horas de trabajo, y en tu tiempo libre puedes hacer lo que quieras. No, lo siento. Dedícate a otra cosa si esto no te gusta. Yo creo que ha pasado suficiente tiempo para que sepamos un poco cómo sirve Facebook, Twitter, Instagram y todo lo demás. Hay periodistas que han comercializado sus cuentas personales en paralelo a su trabajo. A mi  desde luego no me gusta, ni me interesa, ni me parece bien. Si sus medios se lo permiten, creo que se están equivocando —sentenció.

Tras terminar su intervención en #ElOtro2018, minutos después, reforzaría la idea anterior para Distintas Latitudes: “Hay que mantener cierto nivel de corrección. No puedes ser un hooligan en Twitter y luego pretender que te tomen en serio en tu medio de comunicación”.