Leer las radiografías de productos alimenticios del Poder del Consumidor le quita las ganas a cualquiera de consumir ciertos productos. Esta asociación civil mexicana sin fines de lucro está enfocada a velar por los derechos de los consumidores. Desde 2011 realiza radiografías a todo tipo de productos alimenticios y las publica en su página web. Una nutrióloga que colabora con la asociación lleva revisados 164 productos: desde desde barritas de cereal para el desayuno, gomitas, mayonesas y refrescos. Hay de todo. “Etiquetado y publicidad engañosa”, “exageración de sus propiedades”, “promoción de propiedades que no contienen”,  son algunas de las malas prácticas que estas radiografías pretenden denunciar.

“Las grasas saturadas, los azúcares añadidos, las grasas trans y el sodio están identificados como nutrientes críticos por estar asociados a daños a la salud como obesidad, enfermedades cardiovasculares y diabetes”, dijo a Distintas Latitudes Fiorella Espinosa, integrante de El Poder del Consumidor. A estos ingredientes se le suman los aditivos químicos como el glutamato monosódico, o colorantes como la tartrazina y el rojo allura, que generan mucha controversia. Según Espinosa, aún no existe “evidencia sólida para afirmar que generan un daño directo en la salud”.  Pero agregó que  “cuando hay indicios de daños a la salud, la ausencia de suficiente información no justifica postergar medidas para proteger la salud de las personas”. La alerta roja está puesta sobre estos ingredientes.

Datos del Instituto Nacional de Salud Pública indican que el 70% de los azúcares añadidos que consumen los mexicanos provienen de las bebidas azucaradas industrializadas principalmente, aunque también de las preparadas en casa. A su vez, el 25% de las calorías totales que consumen los mexicanos proviene de alimentos altos en calorías y bajos en nutrientes, así como de bebidas azucaradas. Ya está advertida la epidemia de obesidad y enfermedades asociadas por los especialistas en México. El medio millón de muertes que se cobró la diabetes en el país entre el 2006 y el 2012 también lo demuestra. Ante estos datos, especialistas como Espinosa consideran imprescindible una política integral en pro de la salud alimentaria en México, que ponga restricciones a las empresas de productos alimenticios procesados y que cree una visión crítica en la población sobre su consumo.

Volver a consumir más alimentos, menos productos

Las radiografías de El Poder del Consumidor pretenden mostrar que la información en la etiqueta de los productos no es entendible para la población general. Usualmente las etiquetas tampoco tienen una advertencia que indique que el producto por sí mismo es alto en algunos de los nutrientes críticos. Ni mucho menos dan información de que la industria de bebidas y alimentos produce y vende productos de mala calidad con ingredientes asociados a daños en la salud. Algunos productos alimenticios llegan a tener hasta 50 ingredientes, cuando, según El Poder del Consumidor, no es recomendable consumir productos con más de cinco ingredientes.

Si bien los productos analizados son consumidos principalmente en México, como pertenecen a marcas transnacionales, muchos se comercializan en otros países de América Latina. Sin embargo, puede que haya variaciones en el contenido nutrimental del producto o de los ingredientes con los que se elabora. “Un estudio de la organización Acción Latino-Americana de la Sal y Salud (WASH por sus siglas en inglés) indicó que una marca de cereal de caja contenía una cantidad de azúcar 25% mayor que la cantidad que contiene el mismo cereal en España (57 gramos en 100 gramos vs. 43 gramos en 100 gramos)”, agregó Espinosa.

A pesar de que “la industria alimentaria argumenta que todos los ingredientes que usa están aprobados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos o la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFREPIS) de México, sabemos de la influencia que tiene la propia industria en estos espacios, que resulta en regulaciones laxas y permisivas”, dijo Espinosa. Mientras la situación se mantenga, la ignorancia y desinformación sobre lo que está consumiendo la población va a seguir vigente. Iniciativas como las de El Poder del Consumidor ayudan a visibilizar estas prácticas negativas. Porque, como siempre, los más desprotegidos son las clases sociales más bajas. “Quienes ya han cambiado sus prácticas alimentarias son en su mayoría mexicanos de mayores recursos”, dijo Espinosa.

Y una app (adictiva) en el supermercado…

Además de las radiografías, El Poder del Consumidor lanzó la app “Escáner Nutrimental” a comienzos de agosto, disponible para teléfonos iOS y Android. La app permite escanear con el celular el código de barra del producto y despliega los sellos nutrimentales que indican si el producto es alto en azúcares, grasas saturadas, sodio y/o calorías. Si el producto no se encuentra en la base de datos, el usuario puede introducir cinco datos de la tabla nutrimental de los productos para escanearlo y así contribuir a tener un listado de productos más robusto.

Los sellos nutrimentales que despliega la herramienta son una réplica de los que se utilizan en Chile desde junio de 2016. Se destacan por ser bien visibles, y sencillos tanto para adultos como para niños. Al momento, el “Escáner nutrimental” tienen una base de datos de 2,000 productos y se ha descargado casi 10 mil veces en ambos sistemas operativos.

En entrevista con Distintas Latitudes, Carlos Castellanos, programador que participa en el desarrollo de la app, dice que el principal valor de Escáner Nutrimental “es simple, nos deja saber lo que realmente consumimos en el día a día. Generalmente, la mayoría de los productos que consumimos de las tiendas de autoservicio tiene un valor nutrimental poco saludable, y el etiquetado que tienen no nos ayuda mucho a tener la mejor información de estos. La app nos informa de una forma más sencilla y nos da las herramientas necesarias para tomar la decisión sobre lo que consumimos”. Castellanos también menciona que “se pude decir que la app es totalmente colaborativa, ya que cada producto que se escanea es guardado en la base de datos y los investigadores de El Poder del Consumidor pueden corroborar la información para sumarla a la base de datos actual.”

La periodista mexicana Tania Chacón, integrante de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas, utilizó la herramienta esta semana, detalló la experiencia y comentó si es práctico o no para usar durante las compras. Aquí su testimonio:

Fui al supermercado (Wal-Mart) a comprar y escanear alimentos para mi cena. Utilicé la aplicación con productos que generalmente incluyo en la despensa familiar. El uso de la aplicación es sencillo: con ayuda de la cámara del teléfono se escanea el código de barras de los alimentos y bebidas. Si un producto es saludable, en la pantalla aparece un botón azul con un pulgar levantado y la leyenda “¡Adelante!”. Además, ofrece consejos y alternativas para el consumo más saludable posible. Si un alimento no es saludable aparecen sellos de color negro con las leyendas “ALTO EN AZÚCARES”, “ALTO EN GRASAS SATURADAS” y “ALTO EN CALORÍAS”. Entre más sellos aparezcan, menos saludable es un producto. Cuando el alimento o bebida no se encuentra en la base de datos de la aplicación, se puede saber si es saludable o no, al registrar la información nutrimental. El escáner de la aplicación a veces se traba, la aplicación se debe cerrar y volver a abrir frecuentemente, lo cual hace difícil y tardado su uso. Todavía faltan muchos productos en su base de datos. No es práctico ni rápido introducir toda la información mientras se hacen las compras: nombre del producto, tamaño de la porción, calorías, azúcares, grasa saturada, y sodio.

 

El pan: Quise comparar dos marcas de pan que se consumen en mi casa. La aplicación me marcó una advertencia con ambas: si los ingredientes incluyen sustitutos de azúcar, el producto no es necesariamente saludable. Me recomendaron consumir pan integral artesanal. La segunda marca ofrece pan integral por el mismo precio, el cual compré, pues al escanearlo no me lanzó ninguna advertencia.

Los cereales: Me causó curiosidad escanear mis cereales favoritos y otros que se ofrecen en el supermercado, para encontrar la opción más saludable. Pero ningún cereal estaba disponible en la base de datos. Ingresar manualmente la información nutrimental de todas las opciones de cereales fue desalentador. Decidí no hacerlo porque me hubiera tomado mucho tiempo.

Sorpresa: un refresco de sabor resultó tener menos azúcar y ser más saludable que una limonada que se promociona como más saludable que los refrescos.

La aplicación es muy divertida. Intercambié algunos alimentos por opciones más saludables, otros los dejé porque al escanearlos me salieron los tres sellos. El proceso es adictivo. Definitivamente, si se resuelven los detalles técnicos, puede acompañar las visitas al supermercado para encontrar las opciones más saludables.

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