Texto: Laboratorio Distintas Latitudes
Imagen de portada: Alma Ríos

La primera celebración ocurrió el 28 de septiembre de 1958. No hay más datos de cómo se desarrolló ni en qué país, pero fue un día en el que el silencio quedó atrás y se antepusieron las demandas por la inclusión, la educación y las exigencias para que la lengua de señas fuera reconocida como forma de comunicación de los sordos. Desde entonces, en esa fecha o en distintos días de la última semana de septiembre se celebra el Día Internacional de las personas sordas. Las demandas continúan y cada año se suman más esfuerzos por hacerlas posibles.

La fecha fue elegida por la Federación Mundial de Sordos (WFD, por sus siglas en inglés) en honor a las 25 asociaciones nacionales de sordos de diferentes partes del mundo que se habían reunido en 1951 en el primer Congreso Mundial. En la actualidad, los miembros de esta federación representan 135 países en cinco continentes que año con año, con diferentes actividades, buscan visibilizar las problemáticas de las personas sordas y su cultura.

“Un día de carácter reivindicativo, donde las comunidades sordas de las distintas regiones y países visibilizan su realidad ante el mundo, donde expresan sus demandas en cuestión de derechos y en el cual se pone de relieve la riqueza de la cultura sorda”, consigna en su página online la Confederación Estatal de Personas Sordas de España.

Una constante en las exigencias de las personas sordas es: el reconocimiento de su lengua para poder comunicarse y oportunidades para acceder a niveles académicos que rebasen la educación básica, o la comprensión mínima del español escrito.

Es importante acotar que la relevancia del reconocimiento de la lengua de señas radica en el papel fundamental que juega en la comunicación de las personas sordas, en su derecho a poder expresarse y en ser educadas en su lengua; lo cual no está en disputa con la cultura oral, sino que demanda propuestas de educación bilingüe o bilingüe-bicultural para los niños y jóvenes sordos.

Partiendo de esta premisa y de que de acuerdo con la OMS en el mundo hay 360 millones de personas con sordera, —aproximadamente el 9% de esa población está en América Latina, lo que equivale a casi 36 millones de personas—, en Distintas Latitudes nos hemos dado a la tarea de encontrar a las personas sordas de América Latina que desde sus trincheras luchan por su comunidad. Pero antes, queremos dar un pequeño panorama sobre cómo está el reconocimiento de la lengua de señas y las oportunidades educativas de las personas sordas en nuestra región.

 

***

 

Laboratorio Distintas Latitudes es un ejercicio de investigación y experimentación periodística que realizan los reporteros y editores con temas diversos. El objetivo es aportar nuestra mirada ante la realidad, mientras aprendemos. En esta colaboración participaron: Jordy Meléndez, Lizbeth Hernández, Ketzalli Rosas, Tania Chacón y Alma Ríos en México, y Florencia Luján en Argentina.