Hemos (sobre)vivido juntos y distantes este 2020 y, a quince días de que termine, quisimos contar cómo se vivió este año inesperado a lo largo y a lo ancho de la región. 


 

Cuarentenas obligatorias, algunas más largas que otras, nos hicieron reflexionar sobre los vínculos, los tapabocas nos hicieron mirarnos a los ojos y cambiamos hábitos en un año tan extraño así que, como no podía ser de otra manera, teníamos que contarlo.

Pero solos no podíamos: por eso desde Distintas Latitudes, en conjunto con El Toque, Voces Latinas y La Barra Espaciadora, lanzamos una convocatoria para contar juntos el 2020 y éstos son los poemas e ilustraciones que recibimos desde Argentina, Ecuador, España, Estados Unidos, Guatemala, México, Paraguay y Venezuela. 

Poemas, ilustraciones y fotografías se sumaron a esta aventura de resumir el año e  incluso llegaron cancioneros de pandemia así que compartimos creaciones que reflejan las pequeñas-grandes alegrías, la ansiedad, la ilusión y las luchas internas que llevamos todos en una época que continúa marcando nuestras vidas.

Esta es nuestra manera de contar, entre todos, el 2020. Así fue el año inesperado en toda la región.

***

Paseo interior

Por Sandra Álvarez (Guatemala)

La realidad en la que vivía murió de enfermedad,
refugié mi cuerpo dentro de mi cuerpo.

Por fuera un árbol casi muerto,
ya no viento ni hojas para las hormigas.
Paisajes internos en reproducción masiva
mis antiguas ramas fortificando mi sistema óseo
obstrucción a los intentos de caídas.

Perdí a los peatones compañía
de las avenidas en las que deambulaba.
En un instante se ha esfumado la palabra alrededor
mis pasos limitados a tierra permitida
a cambio, una yo sin restricciones.

Por dentro esperanza de un futuro
renovación de sueños
tiempo para la belleza desapercibida.

Perdí contacto con el espacio exterior
pero encontré mi propia nave
y estoy aprendiendo a conducirla.

Fotografía: Lillian E. Agosto Maldonado, puertorriqueña residiendo en Washington, D.C., vio florecer esta planta en medio del confinamiento: “El acto de florecer en pandemia es de valientes y más para esta maravilla de ser vivo que solamente se deja sentir en las noches con su olor, sin respetar el toque de queda”.

Un nuevo día 

Por Josué David Luna Molinares (Venezuela)

Levántate y contempla el amanecer de un nuevo día Siente en ti el rayo de sol que hay en tu alma e ilumina el cielo con la paz y esperanza 

que necesitan hoy los hombres para seguir sus sueños. Reconforta con la sal de tus lágrimas 

las oscuras canciones de duelo y hambre. 

Esfuérzate y sé valiente 

para que seas fuente de salvación y consuelo. Encuentra la alegría y el amor que hay en ti son éstas las mejores medicinas para sanar la enfermedad. Date un fuerte abrazo y sé agradecido. 

Acepta con sabiduría las situaciones de la vida y contempla con tus ojos la maravilla de un nuevo día. 

Fotografía: Cristina Mancheno Nicolalde (España). Tapabocas.

¿Cómo la pasaron?

Por Tomás Antonio Risso (Argentina)

El humano globalizado con el poder, en la palma de la mano, de viajar a cualquier lugar que desee en las comodidades de su casa, ahora está en un momento de quiebre social-histórico.

Dentro de la euforia que las nuevas tecnologías nos brindan, la vergüenza que existe en la mirada del otre se cae si es frente a una pantalla. Nos desinhibimos si la cámara es la que observa nuestros movimientos, nos sentimos sofocados si un extraño nos mira.

El estilo de vida posmoderno llegó a un epicentro en cuestión. ¿Es capaz de acaparar nuestra atención? Ahora que ya nos tiene encerrados; ¿Cómo transcurrir nuestro cotidiano? Son muchas las personas que se encuentran solas, ¿Cómo mantienen su sociabilidad?

El modo “fast food” de vivir ha caducado. Por el contrario, ahora comienza la era de…

Ilustración: Shari Avendaño (Venezuela).  Posturas para sobrellevar la pandemia.

Todas las noches

Por Camila Arcondo (Paraguay)

Todas las noches

Dejo la puerta entreabierta

Así alguien se roba mi cuerpo.

Me he convertido en guardiana

De cosas inmóviles

Cuyas vidas se contentan

Con finitos espacios

Para desenvolverse.

No he aprendido nada

Ni me parezco a las semillas

Que he sembrado

Y que han dormido junto a mí.

Por eso,

Todas las noches

Dejo la puerta entreabierta

Así alguien se apiada

Y roba mi cuerpo.

Fotografía: Julieta Bugacoff (Argentina).

           Del cuello al ombligo de la Luna

Por Héctor López Terán (México)

Penetro en lo profundo de mi incertidumbre mortuoria,

destruyo obstáculos de travesías efímeras de un mundo trastornado.

Recorro caminos sinuosos con trazos susurrantes de mentiras

que la levedad del tiempo incrustó en las aristas de las calles.

La vida eruptiva quema las orillas de la estera de mi estancia.

[Dea[n]-bulo entre la maleza de suspiros vitales para enfrentar la epopeya.

con la coraza hundida, sangrada de desolación y de extrañeza.

Impugno calumnias, arropo nostalgias, enfrento temores y beso esperanzas

para cauterizar el torso del umbral de la alborada.

Del cuello de Luna transito al ombligo con maletas de recuerdos leales para

para sembrar esperanza, bajo la sombra de los dioses, en la tierra del maíz.

Enraízo experiencias para cosechar futuros con el anhelo de caminar descalzo

sobre el fuego ardiente de una nueva vida.

Fotografía: Julieta Bugacoff (Argentina).

 

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