Fotografía: Semanario Universidad

Como era de esperar, en la elección presidencial costarricense del domingo 4 de febrero, ningún candidato alcanzó el 40% necesario para ser declarado presidente, por lo cual el país vivirá una segunda ronda el próximo domingo 1 de abril. Y aunque estaba dentro de los escenarios posibles que el candidato evangélico, Fabricio Alvarado, liderara la elección, su triunfo en primera tomó por sorpresa a una clase política que ahora deberá alinearse para la segunda vuelta.

Con el 94% de las juntas de votación escrutadas hasta el momento, Fabricio Alvarado obtuvo un 24,9% de los votos para presidente, mientras que en segundo lugar, Carlos Alvarado, del partido oficialista, obtiene un 21,7% de los votos, con los que los “Alvarado” se disputarán la presidencia de Costa Rica en poco menos de dos meses.

¿Cómo se explica que un discurso populista de corte religioso y homofóbico lidere las elecciones de Costa Rica?

De acuerdo con el analista político Gustavo Araya, en su participación en el programa radial Hablando Claro, si bien la opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en enero sobre matrimonio igualitario y derechos para las personas trans fue un detonante, el discurso religioso vino a acaparar los votos de una población cuyos requerimientos sociales no han sido solucionados por la política tradicional.

Si se analizan los resultados electorales, el partido de Fabricio Alvarado, Restauración Nacional, obtuvo el primer lugar en las tres provincias costeras de Costa Rica: Guanacaste, Puntarenas y Limón. En esta última, ubicada en el Caribe, obtuvo más del 40% de los votos. Justamente las provincias costeras son las más empobrecidas del país, las más rurales y víctimas de un abandono en inversiones que limita el crecimiento y el dinamismo económico.

Por otra parte, Carlos Alvarado quedó en primer lugar en las provincias centrales del país, San José (donde se encuentra la ciudad capital homónima), Cartago y Heredia, en donde los índices de pobreza son menores, los niveles educativos más elevados y en donde se concentra el empleo y la inversión.

Además de ello, el abstencionismo en las elecciones fue el tercero más alto en la historia del país. Con el 94% de las mesas escrutadas se calcula en un 34,3%, lo que representa más de un millón de electores que no ejercieron su derecho.

“Es muy preocupante. Los esfuerzos que han hecho el Tibunal Supremo de Elecciones parece que no han sido suficientes (…) El compartamiento del elector fue muy volátil y esa volatilidad se desplazó hacia el partido Restauración Nacional”, dijo a Distintas Latitudes el analista político Alonso Mora.

Perdedores y nueva configuración política

Los obvios perdedores de la jornada fueron los grandes partidos tradicionales de Costa Rica, que protagonizaron el bipartidismo que gobernó el país por más de 30 años: el Partido Liberación Nacional y el Partido Unidad Social Cristiana. En las elecciones presidenciales, estos quedaron en el tercer y cuarto lugar, respectivamente. La pérdida es más significativa aún para el Partido Liberación Nacional, pues es la primera vez desde que este partido existe en que ni siquiera pasa a una segunda ronda.

A pesar de esto, el Partido Liberación Nacional dejó la bancada más grande según las primeras elecciones de conformación de la próxima Asamblea Legislativa. Este partido se llevaría 17 diputaciones, de un total de 57, mientras que el partido evangélico Restauración Nacional será la segunda fuerza política con 14 diputaciones. El partido oficialista, Acción Ciudadana, de Carlos Alvarado quedaría en un distante tercer lugar con apenas 10 curles.

En su discurso de victoria, el candidato Fabricio Alvarado coqueteó con el candidato del Partido Liberación Nacional, Antonio Álvarez, a quien elogió y señaló que fue el primero en llamarlo. El candidato evangélico además aseguró que el resultado de la elección era una muestra de que Costa Rica quería que “nunca más se metieran con la familia”.

Por su parte, Carlos Alvarado hizo un llamado a la unidad, y aseguró que el próximo gobierno, gane quien gane, no tendrá mayoría legislativa, por lo cual propuso un gobierno con diferentes representaciones partidarias.

La mañana del lunes 5 de febrero, el Partido Acción Ciudadana dio una conferencia de prensa en la cual Carlos Alvarado aseguró que los canales de comunicación están abiertos para negociar con todos los partidos políticos.

Hay otros temas que hemos planteado categóricamente que son temas de derechos… Yo no visualizaría cambios de posiciones de principios, pero sí en otros ámbitos donde sí es posible con acuerdo político”, respondió Alvarado al ser cuestionado sobre qué estaría dispuesto a ceder para obtener apoyo político.

Con un escenario electoral complejo, aunque inclinado hacia el conservadurismo, Costa Rica inició su semana con sus bonos de deuda nuevamente a la baja en los mercados, por la incertidumbre, y con la tarea postergada de elegir al próximo gobierno el 1 de abril.

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