Oficialmente, desde 1949 Costa Rica no cuenta con un ejército, un paso que podría considerarse sumamente progresista en la historia de esta pequeña nación. El ejército se prohibió en la Constitución Política de 1949, por varios motivos, entre ellos aumentar los recursos destinados a cultura, educación y salud. Sin embargo, la misma Constitución que proscribió el ejército, mantuvo la religión católica como la oficial del Estado costarricense.

El artículo 75 de la Constitución Política de Costa Rica establece, literalmente:

La Religión Católica, Apostólica, Romana, es la del Estado, el cual contribuye a su mantenimiento, sin impedir el libre ejercicio en la República de otros cultos que no se opongan a la moral universal ni a las buenas costumbres”.

La “moral universal” y las “buenas costumbres” son términos vagos y ambiguos. Pero lo claro es que Costa Rica queda definido por este artículo como un Estado confesional, que gira fondos públicos a una institución religiosa.

Implicaciones políticas y económicas

Entre 2013 y 2017 el Estado costarricense ha girado más de 2 mil 495 millones de colones (aproximadamente 4,3 millones de dólares estadounidenses, al tipo de cambio actual) a la Iglesia Católica de Costa Rica, según datos del Presupuesto Nacional de cada uno de esos años.

Sin embargo, la mayor parte de ese monto, el 82%, corresponde a un convenio realizado entre el Ministerio de Educación Pública y la Iglesia Católica en la región de Tilarán (en la provincia de Guanacaste, noroeste del país) para que administre las escuelas locales.

De acuerdo con el politólogo Francisco Barahona, más allá de las implicaciones económicas, la existencia de un Estado confesional en Costa Rica implica un retraso ideológico y jurídico en comparación con las demás democracias de América Latina.

“La disposición constitucional viene del año 1949. Entonces, desde el punto de vista histórico, y de la influencia tan grande que existía entre la Iglesia y el Estado es comprensible. De hecho, en América Latina, en esas décadas era bastante normal ese planteamiento. Pero al día de hoy no se justifica desde ningún punto de vista”, dijo Barahona a Distintas Latitudes.

De acuerdo con Barahona, la influencia que tiene la Iglesia Católica en muchas de las discusiones públicas, como en materia de derechos sexuales y reproductivos, no tiene necesariamente que ver con la existencia de una religión oficial. El politólogo considera que esta influencia podría mantenerse inclusive si el Estado fuera laico, como pasa en otros países de América Latina.

Actualmente existe un proyecto de ley de reforma constitucional en la Asamblea Legislativa de Costa Rica, que no se ha podido aprobar. En este país, para que se apruebe una reforma constitucional es necesario el apoyo de dos tercios de las diputaciones durante dos legislaturas consecutivas (una legislatura en Costa Rica inicia el 1 de mayo de cada año).

Con esta integración de la Asamblea Legislativa, con los últimos 10 meses de trabajo que tiene, no le veo ninguna posibilidad”, puntualiza Barahona.

La mayor oposición a la reforma por un estado laico proviene, paradójicamente, de diputados evangélicos, quienes han señalado que lo que se quiere es crear un “Estado ateo” y “quitar a Dios de la Constitución”.

Estado Laico

Sergio Pacheco es un integrante del Movimiento por un Estado Laico en Costa Rica. De acuerdo con él, se ha generado confusión, a raíz de una nota periodística publicada en La Nación en que precisamente tituló que el primer proyecto de ley que se presentó quería excluir la palabra “Dios” de la Constitución costarricense. En el actual proyecto de ley, esto no sucede.

Actualmente, el proyecto de ley para un Estado laico que se tramita en la Asamblea Legislativa solo busca reformar dos artículos de la Constitución, de la siguiente manera:

ARTÍCULO 1.- Refórmase el artículo 75 de la Constitución Política, para que en adelante se lea:

            ‘Artículo75.- El Estado será neutral en materia religiosa, y garantizará la libertad de conciencia y la de profesar cualquier religión dentro del marco de la ley.’ 

ARTÍCULO 2.- Refórmase el artículo 194 de la Constitución Política, para que en adelante se lea:

            ‘Artículo 194.- El juramento que deben prestar las personas que sean designadas en los cargos de la función pública, según lo dispuesto en el artículo 11 de esta Constitución, es el siguiente:

‘- ¿Jura por Dios, o por sus convicciones personales y promete a la Patria observar y defender la Constitución, las leyes de la República, y cumplir fielmente los deberes de su cargo?’ ‘- Sí, juro.’ ‘- Si así lo hiciere, que la Patria se lo reconozca; y si no, que ella se lo demande’.’”

Este proyecto de ley fue presentado en 2012, y sigue pendiente su discusión. Esto implica un enorme retraso, teniendo en cuenta la lentitud del proceso para una reforma constitucional en el país.

“La tradición democrática en nuestro país ha sido siempre destacada a nivel de todo el continente. Siempre se dice que somos la democracia más antigua del continente. En ese sentido, la aprobación de un proyecto de ley como este vendría a reforzar el respeto a las libertades religiosas. En la práctica, esto se aplica en Costa Rica, sin embargo, el que el artículo 75 esté todavía en nuestro texto constitucional es lo que nosotros llamamos un intersticio normativo, que es totalmente incompatible con el trato equitativo, igualitario y justo”, dijo Pacheco a Distintas Latitudes.

De acuerdo con Pacheco se ha querido hacer creer que el Estado laico es promovido por personas ateas, solamente. Sin embargo, él asegura que en el movimiento hay personas creyentes y no creyentes, así como personas de diferentes denominaciones religiosas y cristianas.

“De hecho, la redacción de este proyecto se inició en la Universidad Bíblica Latinoamericana. Además, en el derecho canónico católico está muy claro la necesidad de la separación de la Iglesia y del Estado”, dijo Pacheco.

Posición de la Iglesia

En principio, la jerarquía de la Iglesia Católica costarricense se ha manifestado a favor de un Estado laico en el país. Sin embargo, aseguran que quieren evitar que la reforma dé paso a un Estado “laicista”, que ellos consideran que sería intolerante a los asuntos religiosos.

“[Estamos de acuerdo] de no mezclar lo que es propio del gobierno de los estados y lo que es propio de la acción eclesial. Es decir, que hablamos del Estado laico. Sin embargo, se debe entender muy bien que cuando hablamos del Estado laico estamos hablando de la sana autonomía y también de la legítima autonomía del gobierno de los estados y de la acción de la Iglesia”, dijo el arzobispo de San José, José Rafael Quirós, al medio costarricense CRHoy.com.

Distintas Latitudes trató de obtener una declaración directa de la Conferencia Episcopal de Costa Rica, sin embargo, no se obtuvo respuesta.

Religión oficial en América Latina

En América Latina, Costa Rica es el único país que tiene, de forma indiscutible, una religión oficial. Sin embargo, existen otros casos ambiguos en la región, en donde la Constitución Política ofrece algún estatus diferenciado o asignación de fondos a la Iglesia Católica.

Por ejemplo, el artículo 2 de la Constitución de Argentina dice: “el Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”. Sin embargo, a pesar de esto, existe jurisprudencia de la Corte de Justicia de la Nación señalando que este artículo no eleva el catolicismo a religión oficial, sino que se limita a lo económico.

Por su parte, el artículo 35 de la Constitución de Panamá establece: “Es libre la profesión de todas las religiones, así como el ejercicio de todos los cultos, sin otra limitación que el respeto a la moral cristiana y el orden público. Se reconoce que la religión católica es la de la mayoría de los panameños”.

El caso de Panamá también es ambiguo, porque reconoce una religión mayoritaria y además coloca la condición del “respeto a la moral cristiana” en la libre profesión de todas las religiones. Sin embargo, tampoco señala explícitamente una religión del Estado u oficial.

Realmente, el caso del artículo 75 de la Constitución Política de Costa Rica es poco común. En todo el mundo, además de Costa Rica solo otros tres países tienen como religión oficial el catolicismo: el Vaticano, Malta y Mónaco.