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En algún momento de la historia, las mujeres tuvimos que firmar nuestras obras como “anónimo” o bajo seudónimos masculinos porque no era bien visto que pensáramos, que escribiéramos, que soñáramos con letras. 

Por ejemplo, Eva Canel (1857-1932), periodista española-cubana, escribió novelas, teatro y realizó coberturas periodísticas donde abordaba las desigualdades entre hombres y mujeres, pero en muchas ocasiones sus obras fueron atribuídas a su marido o llegó a firmar como “Fray Jacobo”. O el caso de Zoila Ugarte (1864-1969), maestra, escritora y pionera del periodismo ecuatoriano, quien por años utilizó el seudónimo de “Zarelia” para opinar bajo una mirada feminista en revistas y periódicos.

Si bien muchas cosas han cambiado gracias al trabajo de un sinnúmero de mujeres que no se doblegaron ni se resignaron a cumplir con lo que “se esperaba de ellas”, los retos continúan. 

Invisibilidad, censura, acoso y violencia de género, precarización laboral, desigualdad en los salarios, son solamente algunos de los desafíos que las mujeres periodistas seguimos enfrentando el día de hoy. Y sin embargo, aquí estamos. Más convencidas que nunca de la importancia de contar historias, crear redes, abrir espacios para nosotras. 

Por esa razón, un equipo de la 8va generación de la Red LATAM de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes acogió el reto de contar y mostrar las historias de 19 destacadas mujeres periodistas de toda la región, como una forma de recordarnos que sí es posible transformar nuestras realidades y ejercer el periodismo con libertad.  

Quisimos hacerlo desde un formato distinto: un fanzine físico y digital que mezcla y recopila pequeños perfiles e ilustraciones, mismo que buscamos distribuir y socializar en distintos eventos y congresos de periodismo en América Latina y Europa. En un momento de agotamiento de lo digital, de la esclavitud del algoritmo, la magia del fanzine es esa: permite una circulación libre, reposada, distinta. El fanzine es un objeto para compartir, no solamente un producto que se consume y se desecha. 

Sabemos que toda lista, antología o recopilación es injusta, pues deja por fuera a cientos o miles de personas que tienen iguales o mayores méritos para ser incluidas. No obstante, seleccionamos estas 19 periodistas de América Latina  y El Caribe quienes a nuestra consideración han inspirado a nuevas generaciones de la región, incluso en lugares caracterizados por el hostigamiento y la represión contra la prensa.

Algunas de estas profesionales son fundadoras de medios como  El Puente – Comunicación Sin Fronteras (Paraguay), Istmopress (México), Indómita (Ecuador), Mutante (Colombia) o  Muy Waso (Bolivia); otras han sido reconocidas con galardones como el World Press Photo, el Premio Internacional  Rey de España de Periodismo, el Premio Pfizer de Periodismo, el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo, el Premio Nacional por la Igualdad y Equidad de Género Ángela Acuña Braun, el Premio Pío Víquez, entre otros. 

Desde nuestra mirada, ellas son periodistas chéveres, bacanas, copadas, sarpadas, tuanis. Como se dice en México: periodistas chingonas. 

Por nombrarse, cuestionarse y formar comunidades en el proceso. 

Por generar una narrativa distinta y diversa de periodismo. 

Por contar sus propias luchas y demandas, por ejemplo, “La resistencia antiminera ch’orti’ en Olapa, Chiquimula”, “Yo crío: cuidadoras en primera persona”, “Comenzar de nuevo lejos de casa”, “Mi madre es otra”.

Por conversar con sus audiencias y caminar en sus zapatos. 

Por promover un  periodismo desde la dignidad de las historias y del trabajo realizado por mujeres. 

Lejos de la idea del profesional solitario y soberbio, ellas enseñan, comparten, reflexionan, aprenden e impulsan a otras personas. 

Las nombramos porque anónimAs, nunca más.

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