Texto: Laboratorio Distintas Latitudes

A inicios de este 2018, la teatrista y comediante peruana Carolina Silva Santisteban fue al Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas en Lima con la intención de donar sangre. Pero descubrió que el formulario que aplicaban como parte del proceso de valoración médica de donantes, la calificaba como una “persona de riesgo” por su orientación sexual. No le permitieron donar sangre.

Siete meses después, Silva volvió a la misma institución para documentar en video la experiencia. Esta vez encontró un papel en la ventanilla del recinto donde se enlistaba a los grupos de riesgo que no podían donar sangre: “homosexuales, bisexuales, promiscuos”. A raíz de esta y muchas otras experiencias surgió en Perú la campaña “Rainbow Blood #OrgulloDeSalvarVidas”, con el propósito de hacer valer el derecho de las personas LGBTI+ de donar sangre en igualdad de condiciones que las personas heterosexuales. En teoría, en Perú no existe una prohibición explícita para este grupo.

“La norma indica que deben abstenerse de donar sangre aquellas personas que han tenido dos parejas sexuales en un año que difieran de 6 meses, este requisito debería ser igual para todas las personas, sin importar su orientación sexual. Un donante responsable debe cuidar su salud sexual y usar preservativo en toda relación sexual para prevenir el VIH y otras ITS (infecciones de transmisión sexual)”, dijo en un comunicado José Luis Sebastián Mesones, Coordinador de la Fundación AHF Perú que participa de la campaña.

Esta situación se extiende en otros países de América Latina. En algunos casos esta discriminación se da de forma más evidente, en otros es más sútil. Esto, a pesar de que la Organización Panamericana de la Salud considera que la orientación sexual no debería ser un criterio para donar sangre.

En este Laboratorio intentamos responder las siguientes preguntas: ¿qué países prohíben de manera explícita que poblaciones LGBTI+ donen sangre?, ¿qué formas de exclusión existen en la región?, ¿a qué situaciones se enfrentan las personas LGBTI+ cuando quieren donar sangre?

Entre salud pública y discriminación

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que el 2% de la población de cada país done sangre para tener una dotación mínima necesaria. Sin embargo, en la mayoría de los países de América Latina se está lejos de esta cifra. En contraste, hay cientos de personas que desean donar voluntariamente, pero están impedidas de hacerlo por el solo hecho de pertenecer a la comunidad LGBTI+.

Parte del problema inicia en la selección del donante de sangre. Durante muchos años, se colocó a homosexuales y bisexuales como grupos de riesgo junto a las personas “promiscuas”, las prostitutas y los drogadictos. No obstante, en 2015 la Organización Panamericana de la Salud mencionó de manera explícita que la orientación sexual no debería ser un criterio para la donación de sangre.

Sin embargo, un matiz es importante. De acuerdo con Felipe Guzmán, activista en temas de VIH y LGBTI+ con formación en microbiología, no podemos hablar sólo del derecho a donar sangre, sino debemos abordar el derecho del paciente a recibir tratamientos sin riesgos o con el menor riesgo posible; pero existe una diferencia entre minimizar riesgos y estigmatizar y excluir a una población.

Según el activista en conversación con Distintas Latitudes, la exclusión de posibles donantes suele darse en la parte de la entrevista de evaluación del donante, la cual es la parte más subjetiva del proceso de evaluación, pues no depende necesariamente de un dato o resultado específico. Guzmán recuerda que existen otros criterios que excluyen automáticamente al o la posible donante: si te hiciste un perforación o un tatuaje hace menos de un año, si has tenido más de una pareja sexual en el último año (lo cual, a criterios de salud, entra como categoría de persona promiscua), o relaciones sexuales de riesgo.

Es justamente en el criterio de parejas sexuales y relaciones sexuales de riesgo donde puede cruzarse el límite entre garantizar la seguridad de la sangre donada y la estigmatización de una población como la LGBTI+.

“En la región latinoamericana la gente HSH (hombres que tienen sexo con hombres) estadísticamente tienen una mayor prevalencia de VIH. En algunos países más que en otros. En Costa Rica es de más del 10%. Es decir, uno de cada 10 gays en este país vive con VIH, lo cual es altísimo, si consideras que la estadística general no llega ni al 1%. El problema es que esta categoría de HSH es una categoría sesgada, porque asumes que todos tienen sexo anal, cuando no necesariamente es así, y además es una práctica que también tienen las personas heterosexuales”, dijo Guzmán.

Venezuela y Perú: las restricciones más severas

Venezuela y Perú son los países que tienen las restricciones más severas para la donación de sangre de personas LGBTI+. Según la Sociedad Venezolana de Hematología “no deben donar sangre los hombres que hayan tenido sexo con hombres”, como se refiere en esta nota de la BBC. La justificación es que, a pesar de que la mayoría de las unidades de donación analizan la sangre para detectar el VIH y otros patógenos, este virus puede tardar hasta dos semanas en ser identificado.

De acuerdo con Quiteria Franco, activista LGBTI+ venezolana de la organización Unión Afirmativa, en su país también se excluye a mujeres lesbianas de la donación de sangre, pues el formulario que se aplica rechaza a cualquier persona que haya mantenido relaciones sexuales con alguien de su mismo sexo.

“Rechazar donantes lesbianas es absurdo. Eso es totalmente discriminatorio, homofobia pura y dura. Por lo menos con los gays hay gente que tiene alguna justificación científica”, dijo Guzmán sobre este caso particular en ambos países.

Johana Ortiz es una prueba de ello. Hace tres años se acercó a realizar una donación de sangre a la Clínica La Arboleda en Caracas. La sangre sería exclusivamente para su pareja en ese momento, quien había sido diagnosticada con cáncer de colon. Ortiz asegura que había donado sangre desde los 18 años y nunca le habían preguntado por su orientación sexual. Pero en esta ocasión se lo preguntaron.

“Luego de mi respuesta sincera a tal pregunta —mi orientación sexual— donde dije con claridad que soy lesbiana, la persona que realiza el cuestionario cambia la cara y después pone excusas para rechazar mi donación”, dijo Ortiz a Distintas Latitudes. Su pareja de ocho años, Lina Sabbagh, murió pocos meses después de este episodio.

Desde 2008, la Asociación Civil Orgullo Guayana hizo una serie de peticiones ante instituciones públicas, para que las personas LGBTI+ puedan donar sangre. Sin embargo, hasta ahora, la situación no ha cambiado.

En Perú, a pesar de que no existe una prohibición explícita para la donación de sangre para las personas LGBTI+ a nivel legal, la Ficha de Protocolo de Selección al Donante de Sangre del Ministerio de Salud peruano (Minsa) lo impide en la práctica: coloca a homosexuales y bisexuales dentro de los grupos de riesgo.

“El propio Minsa señaló, a través de un comunicado emitido en 2015, que la orientación sexual no es impedimento para donar sangre. Tras una denuncia periodística, indicó que los formatos utilizados en los protocolos que así lo señalaban eran antiguos, pero que serían revisados y modificados. Han pasado tres años y esta disposición no se ha cumplido”, señala la organización de la campaña Rainbow Blood en un comunicado.

A pesar de los casos documentados y la denuncia de organizaciones e inclusive diputados sobre la exclusión de personas de la diversidad sexual, Minsa aseguró el pasado 13 de agosto que no existe una prohibición para que las personas LGBTI+ donen sangre. De acuerdo con la aclaración hecha pública en medios peruanos, desde marzo se aprobó una nueva guía en la cual se elimina a las personas LGBTI+ de los grupos de riesgo. No obstante, el diputado Alberto de Balaunde, quien es abiertamente gay, aseguró que esta normativa no se está respetando.

México: sin prohibición, pero con casos de discriminación

En México la norma oficial no hace distinción sobre la orientación sexual al momento de donar sangre; simplemente prohíbe que lo hagan quienes hayan tenido prácticas sexuales de riesgo, hayan consumido drogas inyectables o tengan varias parejas sexuales. Sin embargo, se han reportado casos (otro acá, y acá) a nivel local donde se prohíbe donar sangre a hombres gay y mujeres lesbianas. En el IMSS (Instituto Mexicana de Seguro Social), aunque deben regirse con lo que dice la Norma Oficial, en ocasiones hacen sus propias interpretaciones, las cuales pueden llegar a ser discriminatorias.

En enero de este 2018,  una joven mexicana llamada Carolina Hernández denunció públicamente que trató de donar sangre en Oaxaca (suroeste del país), pero que fue rechazada debido a su orientación sexual. De acuerdo con ella, esto sucedió luego de que hubiese cumplido con todos los requisitos. La justificación que le dieron a Hernández para rechazar su donación fue una norma de hace casi 20 años, la cual sólo contemplaba a hombres gays y bisexuales, y que realmente fue alterada en 2012 para rechazar solamente donaciones de compañeros de personas infectadas con VIH o hepatitis.

En Distintas Latitudes conversamos con otra persona a la que se le negó la posibilidad de donar sangre a su propia madre, debido a su orientación sexual. La madre de “D” (como prefirió ser identificado) necesitaba una operación de cadera y por requisito debía reunir cierto número de donadores de sangre. “D” fue a un banco de sangre privado de la Ciudad de México para realizar dicha donación, y la mujer que le realizó el cuestionario de rutina para donadores le preguntó sobre su orientación sexual.

“D” dijo que era gay y la mujer le indicó que muy probablemente su donación sería rechazada. La operación de su madre salió bien y se reunieron los donadores necesarios, pero “D” y su madre tienen el tipo de sangre O-, un grupo sanguíneo que solo puede recibir donaciones de su mismo tipo, lo cual tornó más angustiante el rechazo.

Según Ricardo Baruch, activista e investigador en temas de derechos humanos y salud, especialista en diversidad sexual y VIH, la norma que permite la donación de sangre a personas LGBTI+ en México debería ser obligatoria para todas las instituciones del sector salud, públicas y privadas, lo cual no se estaría cumpliendo actualmente.

“El tema de prohibir la donación a personas HSH tenía y hasta cierto punto tiene una base epidemiológica relacionada a que, por lo menos en México, desde el inicio de la epidemia del VIH y hasta la actualidad, los hombres gay, bisexuales y HSH son la población más afectada por mucho por el VIH. En la población general 1 de cada 500 personas podría tener VIH mientras que en HSH es prácticamente 1 de cada 6 o 7”, dijo Baruch.

“La prohibición se eliminó de la norma pero la gente de muchos hospitales se queda con la idea de que ser homosexual, o trabajadora sexual, o utilizar droga es igual a tener VIH y muchos de ellos siguen sin quitar esas restricciones, a nivel de las instituciones. He leído casos donde la hojita que te dan antes de poder donar dicen ‘no haber tenido relaciones sexuales con personas del mismo sexo”, agregó Baruch, quien acotó que esto es absurdo, pues la incidencia de VIH de una mujer lesbiana es inferior al de una mujer heterosexual.

Brasil: prohibición matizada

En Brasil desde 2002 se permite a las personas LGBTI+ donar sangre, antes de esa fecha estaban totalmente excluidos. Sin embargo, a pesar de esto existe una prohibición matizada y relativamente desproporcionada para los hombres gays: cualquier hombre que haya tenido relaciones sexuales con otro hombre, o cualquier persona que haya tenido relaciones sexuales con un hombre gay durante los últimos 12 meses no puede donar sangre.

Esta normativa fue impugnada por el Partido Socialista Brasileño en noviembre de 2017, pero sigue a la espera de resolución por parte del Supremo Tribunal Federal del país. De acuerdo con el Ministerio de Salud brasileño la justificación es que los hombres gays tienen una incidencia de VIH 19 veces mayor.

Según grupos LGBTI+ brasileños, esta medida es desproporcionada, pues excluye directamente a hombres gays por su condición y no específicamente por prácticas de riesgo, que debería ser lo que se considere.

¿Y qué pasa en otros países de la región?

En el resto de América Latina también prevalecen matices, zonas grises y restricciones en cuanto a la donación de sangre por parte de personas LGBTI+. Aquí algunos casos:

Costa Rica eliminó en el 2007 la prohibición para que personas homosexuales donen sangre. Sin embargo,“no hay un criterio uniforme para aceptar o rechazar a una persona que dona sangre. Entonces, queda a criterio de cada banco de sangre, que hay en cada hospital, cuáles son los criterios de exclusión que existen. Esto es gravísimo en sí mismo, más allá de las situaciones de discriminación que pueda traer. Uno esperaría que siempre fueran criterios técnicos y científicos, pero podrían terminar siendo permeados por apreciaciones morales”, dijo el activista Felipe Guzmán sobre el caso costarricense.

En Colombia desde 2012 se determinó a través de la sentencia T-248/12 que la orientación sexual “no puede ser un criterio para impedir  la donación de sangre”. Y en Chile a partir de 2013 se eliminó la prohibición para donar sangre a personas de la población LGBTI+, incluso ese año se publicó una norma de salud que prohíbe discriminaciones arbitrarias al momento de donar sangre, incluida por razones de orientación sexual.

En Argentina en 2015 se modificó la resolución N° 865 /2006 de la Ley de Sangre, que contemplaba un cuestionario previo a la donación de sangre que incluía una pregunta sobre la orientación sexual del donante, lo que daba lugar a la exclusión del mismo a la hora de donar. La medida fue parte del Plan Nacional de Sangre, que incluyó el objetivo de poner fin a la discriminación a donantes. Sin embargo, esto no ha evitado que existan casos como el de Ariel Heredia, jugador de la Selección Argentina de Fútbol Gay, quien denunció que no le permitieron donar sangre por su identidad sexual.

Un caso que sigue siendo restrictivo es el boliviano, en el país sigue vigente el decreto 24547.

que excluye como donadores de sangre a personas “homosexuales o bisexuales promiscuos”; en 2016 David Tezanos Pinto, Defensor del Pueblo, pidió revertir la aplicación del decreto. Hasta la fecha no ha habido cambios.

Otro es Uruguay, en donde, desde el año 2000, está vigente un decreto que prohíbe la donación de hombres que hayan tenido sexo con otros hombres durante el último año. En diversos momentos organizaciones LGBTI+, como Ovejas Negras, han realizado campañas buscando la derogación del decreto, sin obtener frutos. El último intento fue en 2016. Sin embargo, la prohibición se mantiene vigente.

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Laboratorio Distintas Latitudes es un ejercicio de investigación y experimentación periodística que realizan los reporteros y editores con temas diversos. El objetivo es aportar nuestra mirada ante la realidad, mientras aprendemos. En esta colaboración participaron:  Jordy Meléndez, Lizbeth Hernández, Tania Chacón y Alma Ríos en México; Diego Pérez Damasco en Costa Rica y Florencia Luján en Argentina.