Texto y fotos: Lizbeth Hernández

Ir a contracorriente

Mónica González toma el micrófono y suelta una broma. Jaime Abello, director general de la FNPI, y José Luis Sanz, director de El Faro, le han dicho, entre otros elogios, que es una periodista que está “más allá del bien y del mal”. Esto, dice González, le “huele a sosa”. Quienes estamos reunidos en el auditorio del Museo de Arte de El Salvador, MARTE, reímos. El tono y el ritmo de las palabras de la directora del Centro de Investigación Periodística (CIPER), marcan así otro tono en la conversación. Uno que poco a poco nos lleva a comprender la dimensión de lo que presenciamos: su presentación como la defensora del lector del diario salvadoreño que cumple 20 años:

—Este nombramiento me ha llenado de cariñito, de fuerza, de brío. Para mí es un honor ser la defensora del lector de un diario como El Faro y esto es lo más importante para mí: en tiempos en que la cocina periodística se pone en peligro por recortes presupuestarios, porque al señor Trump se le ocurrió ponernos como enemigos principales, junto a México, la verdad [esta decisión] es una gran batalla para mostrar que somos dignos, que somos útiles, que somos militantes de la democracia. Los periodistas somos los llamados a remecer y por eso lo acepto, porque estimo que El Faro con su buen periodismo es un ejemplo […]. El Faro no tiene derecho a retroceder, no tiene derecho a bajar su calidad, lo único que tiene como alternativa es mejorar […]. La misma transparencia que le exigimos a los políticos debemos tenerla con nosotros mismos […]. Estamos construyendo una nueva figura en tiempos de grave crisis de democracia. Hoy día el defensor del lector es una herramienta en servicio de la democracia, en defensa de los lectores para mejorar su vida, para que tengan confianza en el periodismo, [un periodismo] que si se equivoca asuma sus costos —dice Mónica González con contundencia. Su intervención de prolonga unos minutos  más.

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Mónica González.

Tras la intervención de González, la conversación retoma su curso. Abello y Sanz entran en detalles de los retos sobre la figura de defensora del lector del diario. Y en respuesta a preguntas de los asistentes, la periodista chilena explica que su trabajo iniciará el 1 de junio próximo, en ese momento el diario integrará un espacio en que la defensora se presentará a los lectores y explicará su papel. La comunidad de lectores de El Faro podrá ponerse en contacto con ella a través de un correo electrónico. Ella, González, será la encargada de seleccionar las temáticas (quejas, reclamos y otros) en que trabajará la figura que representa.

No es una tarea sencilla la que tienen frente a sí Mónica González y El Faro. Lo saben. “Vamos dimensionando más el peso de nuestros errores”, dice José Luis Sanz.

Carlos Dada, fundador del diario salvadoreño, lo apuntó también en la introducción a este conversatorio de clausura del Foro Centroamericano de Periodismo 2018 (Foro CAP) titulado “El buen periodismo reconoce cuando se equivoca. El Faro presenta a su defensora del lector”:

El Faro se va a convertir en el primer medio de Centroamérica en tener un defensor del lector. Me encanta decirlo porque para nosotros esto es cada vez más vital en un mundo de fake news, en un mundo en donde el lector está cada vez menos seguro de qué información que le llega es legítima o está verificada y cuál no. Los periodistas solemos cometer el error de pensar que los lectores saben tanto de periodismo como nosotros y no es cierto, tenemos que ayudarle a entender cómo funciona el periodismo y tenemos que ayudarles a que tengan un defensor que defienda al lector de su propio periódico.

En algo tiene razón Jaime Abello: “El Faro va a contracorriente”, pues mientras otros medios eliminan la figura del defensor del lector, el diario centroamericano la integra a su proyecto periodístico que incluso ahora que cumple 20 años sabe que es importante reinventarse, cuestionarse.

Sin derecho a retroceder; con ganas de bailar

Los rostros de Carlos Dada y José Luis Sanz son iluminados por las luces rojas, verdes y azules que se emiten desde el escenario instalado en uno de los auditorios del Centro Internacional de Ferias y Convenciones de El Salvador (CIFCO). Vibrass Ska Ensamble lleva ya varios minutos haciendo bailar a los concurrentes. En el centro de la pista están colaboradores, miembros de la redacción de El Faro y asistentes al ForoCAP 2018. ¿Qué pensarán Dada y Sanz?, me pregunto.

Tragos de cerveza resbalan por las gargantas de muchos de nosotros. Queremos que la fiesta estalle y lo hace de algún modo, especialmente para las y los integrantes de El Faro.

El Foro CAP, que concluye con esta fiesta, nos convocó no solo al diálogo y al aprendizaje a través de los distintos talleres y conversatorios realizados entre el 14 y 19 de mayo. También nos permitió ver en otros colegas inquietudes, preocupaciones o ilusiones para contar y/o explicar desde otros enfoques la vida en nuestros países: Honduras, Guatemala, El Salvador, México, Argentina, Colombia. Para señalar que hay cosas con las que no estamos de acuerdo, como el machismo y la violencia contra la prensa. Para retarnos y articularnos.

El baile sigue. Los cuerpos se sacuden de un lado a otro. Algunos se aceleran más que otros. El ska mantiene la emoción y el calor concentrado. Hay quienes no paran de bailar. Otras personas echamos de menos un poco de perreo, sobre todo cuando prometía unir a bailarines como la propia Mónica González y Jaime Abello con el resto de los asistentes. Pero la alegría se mantiene.

Óscar Martínez, periodista de Sala Negra de El Faro, me comenta que está contento. Me dice que estos espacios son para unirnos. Para apoyarnos. Le creo. Lo he visto.

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Carlos Dada frente al micrófono.

El equipo de Distintas Latitudes que acudió al Foro CAP, entre ellas yo, también celebra haber estado en este encuentro regional documentando las charlas y talleres. Ha sido una semana de aprendizaje que combinó reflexiones y risas.

El lugar se va vaciando poco a poco hasta adquirir una tónica más íntima, de equipo. Los integrantes de El Faro, los organizadores y anfitriones de esta semana en El Salvador, suben al escenario a petición de Vibrass. Las sonrisas les saltan en los rostros.

Brindo con José Luis Sanz poco antes de retirarme. No le pregunto qué piensa. Hay preguntas que tienen una respuesta en la mirada de la persona.

Camino hacia las calles de San Salvador con mis compañeras y compañero de Distintas Latitudes. Lamento no cumplir la promesa de una crónica gonzo sobre este último momento en el Foro CAP, pero disfruto andar por la calle con ideas en la cabeza, con palabras como las de Mónica González resonando en la mente: “El Faro no tiene derecho a retroceder”, y agrego: el periodismo en América Latina tampoco tiene derecho a retroceder.