Según diversas investigaciones científicas el matrimonio igualitario tiene efectos positivos en la salud pública.

De acuerdo con investigaciones llevadas a cabo en Estados Unidos y España, la aprobación del matrimonio igualitario influye en la disminución de los índices de suicidio en la población LGBTI+, reduce el estrés y la ansiedad en este colectivo, así como disminuye las prácticas sexuales de riesgo.

De hecho, las parejas del mismo sexo y las personas LGBTI+ en general que viven en países con limitaciones a sus derechos tienen peores condiciones de salud. Y esto trae costos para el Estado y para la sociedad.

Un criterio del colegio de gineco-obstetras de los Estados Unidos señaló en 2013 que “las parejas del mismo sexo y sus familias se ven afectadas negativamente por la falta de reconocimiento legal de sus relaciones, un problema con importantes implicaciones para la salud de las parejas del mismo sexo y sus familias. El daño tangible proviene de la falta de protecciones financieras y de atención médica otorgadas a los cónyuges legales”.

En contraste, “la evidencia sugiere que el matrimonio confiere beneficios de salud a individuos y familias, sin embargo, una proporción considerable de personas no experimenta estos beneficios de salud debido a su orientación sexual. Datos adicionales sugieren que las parejas del mismo sexo que viven en estados con prohibiciones de uniones entre personas del mismo sexo experimentan resultados de salud adversos”, agrega la entidad en su criterio.

Estos efectos, negativos y positivos, también se palpan en América Latina, a pesar de que no existen estudios tan específicos que demuestren estas tendencias, se considera que la realidad es bastante similar.

Derechos y salud mental

Karla Valverde es máster en psicología clínica y de la salud y trabaja de cerca con poblaciones LGBTI+ en Costa Rica. De acuerdo con ella, el estrés por exclusión social, derivado por la negación de acceso a derechos fundamentales, tiene efectos tangibles en la salud de las personas:

“Un ambiente negativo va a producir una respuesta hormonal, la cual lleva a ansiedad, estrés, depresión. Esto desencadena señales neurológicas deprimen el sistema inmunológico, lo cual hace que la persona sea más susceptible a enfermedades en general. La gente cree que las emociones no se conectan con lo físico”.

“En la esfera psicológica, se puede presentar un abuso de sustancias, intentos o suicidio en sí. El ambiente negativo de discriminación, estigma, negación de derechos, es lo que genera que la persona LGBTI tienda más a suicidarse que una persona heterosexual que se desarrolla en un ambiente en donde todo es aceptado. Una persona heterosexual no tiene que luchar por sus derechos, no tiene que luchar por casarse, para que su familia sea reconocida legalmente, eso ya se le da, y mucho más si es un hombre heterosexual”, agregó Valverde en entrevista con Distintas Latitudes.

En particular, la especialista se refirió a dos investigaciones en España y Estados Unidos, que podrían relacionarse con el momento que vive su país, en donde la vigencia del matrimonio igualitario llegará, probablemente, hasta 2020.

Una investigación en España, en el 2013, estudió la influencia de los cambios legislativos sobre la aceptación social y el bienestar psicológico en familias homoparentales. Ese estudio se basó en 66 familias. En ese entonces se había pasado justamente por un año de incertidumbre sobre la garantía o no de los derechos de las parejas del mismo sexo. Los niños perciben la ansiedad y el temor que hay entorno a estos temas”, explicó Valverde.

“En el caso de las familias homoparentales (costarricenses), todo este entorno de 18 meses de espera les genera muchísima ansiedad, la estigmatización en sí genera tensión y estrés, y eso impacta sobre la salud mental. El retrasar la llegada el matrimonio igualitario impacta sobre la salud mental de la población LGBTI+, y eso es visible cuando uno habla con algún paciente. Tienen una incertidumbre enorme sobre qué va a pasar con sus derechos”, agregó.

En el caso estadounidense, el suicidio es la segunda causa de muerte en los jóvenes en el país. De hecho, entre el 2009 y el 2015 aumentó la intención de suicidio, y el 43% de ese incremento se dio en población LGBTI. Fue en  2015 cuando se aprobó en Estados Unidos el matrimonio igualitario, ese año la tasa de suicidio en la población LGBTI disminuyó un 4%.

“Fueron como 134,000 intentos de suicidio menos, después de que se aprueba el matrimonio igualitario. También ese estudio compara estados en los que se había legislado a favor del matrimonio, y en los que se había legislado en contra, y se ve que en los estados en los que había matrimonio el intento de sucidio baja, y en los otros aumenta. Una sociedad más igualitaria y pacífica y beneficia a todas las personas”, dijo Valverde.

Optimismo social

Según Esteban Paulon, activista argentino, cuando su país se convirtió en el primero en América Latina en aprobar el matrimonio igualitario en todo su territorio, esto fue una “inyección de optimismo y autoestima” para la sociedad.

“El matrimonio igualitario se aprueba en Argentina después de una de las crisis económicas más fuertes que tuvimos, que fue en el año 2009. El gobierno nacional, que en ese entonces estaba a cargo de Cristina Kirchner, perdió las elecciones de medio término porque había una sensación muy pesimista en términos de la economía”, dijo Paulon a Distintas Latitudes.

“La aprobación del matrimonio igualitario fue una inyección de autoestima social muy importante. Estoy convencido de que ninguna sociedad quiere verse reflejada en el espejo como una sociedad de odio, de discriminación, cerrada, que atrase. Creo que nos queremos ver como parte de una sociedad que da derechos, que defiende las libertades. Esto dio una inyección de optimismo que de golpe se sintió”, agregó.

Por otro lado, Paulo opina que la aprobación de una ley como la de matrimonio igualitario implica una legitimidad social muy fuerte, que hace que las personas LGBTI+ puedan romper las últimas puertas de clóset, provocando una racha de visibilidad fuerte, que impacta positivamente en la sociedad.

“En la medida en que somos visibles, cotidianos, que nos ven en cada espacios, orgullosos, libres y felices, tiene un impacto en los sectores que se oponen a nuestros derechos. Para los sectores que se oponen a nuestros derechos el peor temor, la peor pesadilla que pueden vivir es justamente que estas leyes se aprueben, porque la oposición a la igualdad de derechos muchas veces está sustentada en mentiras, en prejuicios, en ideas erróneas a nivel social”, dijo Paulon.

“Ni Ciudad de México se desintegró, ni Colombia, ni Argentina, ni Uruguay, por el contrario, nos transformamos en sociedades más igualitarias, más cohesionadas, que avanzan hacia ese horizonte de igualdad”, concluyó.