Texto: Ketzalli Rosas
Fotos: Lizbeth Hernández

En ese preciso momento un hoyo negro se tragó a varios de los presentes. Fue ese silencio que lo destruye todo. Fueron esos tres, cuatro segundos que siguieron a las frases que el periodista y escritor argentino Martín Caparrós lanzó en el conversatorio inaugural de la Octava Edición del Foro Centroamericano de Periodismo en El Salvador: “El fútbol está pensado para hombres, lo pueden hacer mujeres, pero es un invento masculino que está más apropiado a las habilidades masculinas, en principio, que a ciertas habilidades femeninas […]. No tiene sentido igualar, porque tiene esa premisa: la fuerza es más importante que la gracia”.

Pum.

El esférico reventó en las cuerdas. Y no hubo sonido. Fue el silencio del autogol. De la incredulidad.

Ese gol marcado por el mismo Caparrós en su propia portería lo propició la pregunta de la activista salvadoreña Andrea Ayala:

No soy periodista, pero fui futbolista mucho tiempo. Una pregunta: ¿Por qué las mujeres estamos tan mal representadas en el periodismo deportivo de todo el mundo? ¿Cómo perciben la rentabilidad del fútbol que las mujeres jugamos? ¿Por qué creen que eso no genera tanto interés en los medios de comunicación, en todo el mercado? cuestionó la defensora de derechos humanos.

Creo que la premisa de tu pregunta puede ser válida en ciertos lugares y en otros lugares no […]. Pero creo que en general el fútbol femenino es peor que el masculino […]respondió Caparrós con la pierna cruzada, como si explicara algo que de tan claro y lógico no requiere mucha argumentación.

Incluso aquellos que intentaron aplaudir tras la respuesta, lo hicieron tímidamente. De inmediato el cronista colombiano Alberto Salcedo Ramos quiso atajar aquella mortífera pelota que podría también haber significado su autogol: “No es que las mujeres no formen parte de la comparsa, sino que ya están siendo escuchadas”. Pero Caparrós volvió y completó: “No es un problema de género, es un problema de ciertos medios que promueven formas patéticas del periodismo”.

Los aficionados que escucharon atentos y divertidos durante más de una hora los pases de los periodistas Alberto Salcedo Ramos y Martín Caparrós, de pronto arbitrados por Mario Jursich, se mostraron incrédulos. La alegría del jogo bonito se empezó a esfumar en el momento en el que el balón pasó a la afición. 

Luego de las primeras respuestas de Caparrós, algunos de los asistentes ya habían notado y desprendido de sus asientos la estampilla color roja que el colectivo Chicas Poderosas había colocado en los respaldos de las butacas al inicio del conversatorio. Una papeleta con la frase “Nosotras ya no calentamos la banca. Cambiemos la alineación”, y la imagen de Prudencia Ayala, una salvadoreña que en 1930 intentó convertirse en candidata a la presidencia de la República. Justo esa mañana del 14 de mayo, Chicas Poderosas había analizado la equidad de género en los puestos de gobierno de los países del Triángulo Norte y había pintado un mural en Al Lado Arte Residencia dedicado a Prudencia. Las preguntas sobre el papel de las mujeres en un conversatorio sólo de hombres estaban más que cantadas. 

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Foto: Eva López [@EviitaL], vía Twitter.

Luego del primer autogol, llegó otro embate de una asistente:

—¿Ustedes creen que en este panel, en el que ustedes están, en esta cancha, no merecería un espacio una mujer? —preguntó la chica.

—¿Por qué? —la increpó Caparrós.

—Tanto lo creo que te podrías venir para acá con nosotros —tomó de inmediato el micrófono Salcedo Ramos—. Te recibimos con el corazón.

Algunos de los asistentes, los que ocupaban las butacas de atrás, elevaron la papeleta roja, como si sacaran la tarjeta que expulsa a los jugadores de la cancha.

—Yo no estoy de acuerdo. Igualdad de género, perdón, no quiere decir que en todos lados deba haber una mujer, para mostrar que hay igualdad. Yo no tengo ninguna duda por mi respeto de la igualdad de género […]. Aquí no hay tres hombres, hay Alberto Salcedo, Mario Jursich, Martín Caparrós, gente que por distintas razones tenemos algo que decir sobre el tema dijo Caparrós y unos sosos aplausos se escucharon en la sala.

Para ese momento, la incredulidad se había transformado ya en otra cosa. Las Chicas Poderosas presentes abandonaron el conversatorio, mientras los periodistas atendían las últimas preguntas del público.  

Atrás quedaron los primeros pases de los periodistas, cuando el cronista Alberto Salcedo Ramos con trotes cortos relató qué hubiera sido de él si hubiera aprendido a jugar con el esférico. “Nosotros (los cronistas) somos eunucos que simplemente merodeamos en los espacios en los que se habla de fútbol y como no podemos hacer un taquito, una rabona, una chilena, nos ponemos a huevonear de lo que sí sabemos”, dijo el escritor colombiano.

También atrás quedó aquel triunfal arranque del partido por la celebración del 20 aniversario de El Faro, el primer nativo digital de América Latina. En los primeros minutos, su actual director, José Luis Sanz, había explicado que la autocrítica, la construcción de investigaciones regionales, la reivindicación de la memoria y hasta el mismo ForoCAP eran una declaración de principios, esos que le permiten al diario digital hablar de lo que sucede en Centroamérica.

Y todo terminó en “El mundo en una cancha de fútbol”, el conversatorio inaugural del CAP 2018, con un aplauso que no quería estallar. 

***

Para ver el video completo de la charla: