Francisco no es un político -cómo serlo, si acaba de cumplir 11 años-, pero habla sobre las fallidas políticas ambientales y sociales de Colombia. Con megáfono y sin megáfono. En las redes sociales, donde abundan sus discursos sobre la urgencia de salvar el planeta, hay muchos que le piden que crezca rápido porque quieren que sea presidente. Otros lo critican, lo atacan y hasta lo amenazan.


 

Francisco no es un político -cómo serlo, si acaba de cumplir 11 años-, pero habla sobre las fallidas políticas ambientales y sociales de Colombia. Con megáfono y sin megáfono. En las redes sociales, donde abundan sus discursos sobre la urgencia de salvar el planeta, hay muchos que le piden que crezca rápido porque quieren que sea presidente. Otros lo critican, lo atacan y hasta lo amenazan.

Su nombre completo es Francisco Javier Vera. Vive en Villeta (Cundinamarca) con su mamá y su abuela, en una casa rodeada de árboles y pajaritos. Tiene un perro criollo que se llama Pinky y un gato de nombre Foucault, como el célebre filósofo francés. “Mi mamá quiso ponerle Habermas —como el filósofo alemán—, o Pinky Habermas, pero solo reaccionaba cuando lo llamaban así: Pinky”, dice.

El gato negro, Foucault, era de su tía Camila Manzanares, quien llevaba a Francisco a las marchas contra el toreo y la persecución sistemática a los líderes sociales. Fue ella quien lo motivó a convertirse en animalista, feminista, defensor de la Tierra y de los derechos humanos desde que tenía cinco años. Una tía que le regaló un gato y que cumple un papel fundamental en su historia. 

En diciembre de 2019, Francisco dio un discurso ante el Senado de la República en donde solicitó a los congresistas “tomar conciencia por el daño causado al planeta” y les pidió rechazar prácticas mineras como el fracking. En ese momento, su activismo empezó a ser comparado con el de la niña sueca Greta Thunberg. 

Según el informe Defender el Mañana: La crisis climática y amenazas contra defensores de la tierra, de la organización internacional Global Witness, Colombia fue el país con más líderes ambientales asesinados en el mundo en 2019, con 64 casos. En lo que va del 2021 ya son más de 20 líderes.

En enero de este año, Francisco volvió a acaparar la atención del país después de que fuera amenazado de muerte a través de Twitter por su activismo en la protección del medio ambiente y los menos favorecidos. Antes, le había exigido al presidente Iván Duque que garantizara la conectividad en todos los territorios del país, para que los jóvenes de zonas rurales pudieran estudiar. 

¿De dónde surgió su interés por los temas ambientales? 

Antes no era de meterme tanto entre las matas y demás porque me daba miedo con los bichos y los otros insectos. Pero ahora yo tengo una cámara y a veces aprovecho para tomar fotos, encuentro caracoles, mariposas, pájaros. Los sonidos de los pájaros, por ejemplo, son increíbles. A veces me pongo en la tarea de ir por el río y encontrar un tucán, acá en el pueblo en el que vivo hay una especie endémica y única de tucanes. Hace poco vi un aguilucho, por ejemplo, y hay arañas, también, arañas pequeñitas, pero aún así pues a uno le llaman la atención. Las especies de animales ayudan a que uno se relacione con su entorno. Así también lo hacía de pequeño.  

¿Y por qué empezó su preocupación?  

No fue ni siquiera una preocupación, más bien como una inspiración, porque el crecer en ese entorno, el desarrollarse, el relacionarse con la naturaleza, te inspira a hacer algo por ella. Sobre todo cuando te enteras que hay una situación muy grave con los animales, con la crisis climática, con la crisis medioambiental, y obviamente también con la biodiversidad. Entonces, eso fue lo que influyó dentro de mi activismo. Comencé a los siete años, aunque no era tan activo en ese momento. Era de vez en cuando que iba como a una actividad o que hacía un video. Inicié siendo animalista, pero después sí llegué al ambientalismo, al activismo climático y ambiental.  También influyó que mi mamá y mi tía ya eran activistas. Ver cómo ellas se movilizaban me inspiró a hacer ese tipo de activismo.  

¿Cuál era el activismo de su mamá y su tía? 

Ellas siguen siendo activistas. Consistía en un activismo feminista, pero en su momento también animalista. De ellas también sacaba la información del tema taurino, de las corridas de toros y de los otros temas que me inspiraron a hacer mi animalismo. 

¿Qué recuerda de esas primeras marchas o movilizaciones? 

 Recuerdo que salimos con letreros por el tema animalista. También recuerdo que una vez marchamos por el tema de la educación pública en Colombia. Yo no solo me movilizaba por el tema animalista. Fui tejiendo lazos e ideas, redes entre personas y, por supuesto, causas. Me di cuenta de que uno puede abanderar una causa animalista, pero al mismo tiempo puede abanderar una causa por la educación pública, por el ambiente.  

 Francisco Vera, el niño que le apuesta a la protección del planeta

Francisco Vera.

El 17 de diciembre del 2019 intervino ante el Congreso de la República para hacerles un llamado de atención y que tuvieran al medio ambiente como una prioridad. ¿Cómo llegó a hablar durante la votación de la reforma tributaria?  

Nadie me invitó. Conocí el Congreso dos años antes durante la votación de la Jurisdicción Especial para la Paz. Y empecé a ir constantemente. Yo acompañaba a mi tía a los espacios de participación, los espacios pequeños, como por ejemplo discusiones en el barrio, y desde pequeño pedía el micrófono. Y esa vez que estaba en el Congreso hice lo mismo. Fui y hablé con Lidio García, que en ese momento era el presidente del Congreso, y le conté rápido mi iniciativa. Él me dijo: ‘claro que sí, mijito, eso es muy difícil, pero vamos a intentarlo’. Después me llamaron y me dijeron que necesitaban una autorización para que yo hablara y mi mamá la envió.  

¿Qué sensaciones tuvo antes de intervenir en el Congreso?  

Fue un momento muy emocionante. A mí me dieron nervios, pero al final yo vi el video y hablé con contundencia y con claridad con ese mensaje, de legislar para [la] vida, de legislar para la prohibición del testeo animal, para la prohibición del plástico de un solo uso. Creo que eso ha dado frutos. El año pasado se aprobó la prohibición del testeo animal. Somos de los primeros países en Sudamérica en aprobarlo y creo que es un gran logro para los animalistas y también para los ambientalistas. También se aprobó en primer debate la prohibición del plástico de un solo uso y eso es un esfuerzo muy grande. Hoy siento satisfacción porque muchos escucharon el mensaje de legislar para la vida. Fue como cumplir un sueño.  

A partir de ese día se transformó en un referente de los temas ambientales en Colombia.

Escuchar esa frase me hace soñar en grande, pensar que hay muchas cosas para cambiar, para mejorar. Las nuevas generaciones tenemos que reflexionar y no cometer los errores que los otros ya hicieron. Hay muchos niños más que también están trabajando por ese tema ambiental desde cualquier parte del país. Pueblos indígenas, por ejemplo. No es un momento de satisfacción por la fama, porque en sí eso es lo de menos, o por abanderar una causa y ser el símbolo de una causa, sino porque esa causa llegó a las personas que toman las decisiones económicas, políticas, ambientales, climáticas del país. Lo que importa básicamente no es la fama o a cuántos llegue uno, más bien que el mensaje se expanda y podamos unir a muchas más personas.  

¿Qué le dijeron sus papás cuando empezó a marchar con otros niños? 

Un día yo llamé a mi mamá y le conté que estaba con unos niños y quería salir a movilizarme con ellos. Mi mamá me dijo: “ahorita lo que quieras con mi mamá –o sea, mi abuela-, porque ahorita estoy en una reunión”. Yo salí con ellos a una recolección. Nos fuimos recogiendo basuras, haciendo una limpieza desde mi casa hasta el parque. Ahí di un discurso y mi papá me dijo: “Francisco, ¿no crees que para generar consciencia hacer una marcha es molestar a la gente?”. En el lugar donde vivo es muy raro ver movilizaciones y empezamos a posicionar el tema climático. Luego mi papá me compró un megáfono y me han empezado a apoyar.  

¿Por qué no lo apoyaron en un comienzo? 

Ellos me apoyaban en el tema animalista, pero en ese tema ambiental lo dudaban. Mi familia siempre ha estado en ese proceso de acompañarme y de ayudarme en ese activismo. Así surgió Guardianes. Mi abuela es la que nos acompaña en esas actividades ambientales donde hacíamos recolecciones. A ellos les da susto las implicaciones que pueda traer mi labor.

¿Ya tiene planes para su futuro?  ¿Qué viene para Francisco?

En un principio decía que quería ser científico. Después dije que quería estudiar física y ciencias políticas. Pero el año pasado me empezó a gustar la historia, sobre todo la del siglo XVIII y el tema de la Revolución Francesa y el movimiento de los filósofos. También está el tema de la sociología, de cómo es que la ciencia se puede aplicar en lo social, en la sociedad. Son muchas las carreras. Voy a tener que decidirme por una que me guste.  

 

Ilustración de portada: Alma Ríos. 
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Nicolás Achury

Periodista de la Universidad del Rosario en Bogotá y estudiante de derecho de la misma institución. Desde 2018 trabaja en la sección audiovisual del periódico El Espectador y cubre temas de conflicto armado, derechos humanos, medio ambiente y orden público. Reconocimiento Guillermo Cano por el trabajo “Crisis humanitaria en Bojayá, otra tragedia anunciada”.

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