Julian Quintero apuesta por la no criminalización de las drogas y pugna porque los colombianos tengan una cultura de información sobre las sustancia psicoactivas para encontrar la manera de reducir el riesgo y mitigar el daño del consumo de drogas y, lograr así, que el mundo conviva en paz con estas sustancias.


 

En Colombia el consumo de sustancias psicoactivas puede ser complicado y hasta confuso. Depende de si es un espacio público, un entorno con niños o por las condiciones que las administraciones locales dicten al respecto. La última ley sancionada en el 2019 faculta a las autoridades de destruir drogas, incautarlas, imponer multas a los consumidores y otras “medidas correctivas”, aunque el acto en sí del consumo no esté penalizado.

Con la Sentencia C-221 del 5 de mayo de 1994, la Corte Constitucional sentaba las bases del reconocimiento de la autonomía de cada colombiano, que al dotar su existencia de sentido toma decisiones respecto al consumo de drogas. Esto es conocido como “libre desarrollo de la personalidad”. Julián Quintero le apuesta a volver a los jóvenes, y al resto de colombianos, conscientes de esa facultad de decisión, no para criminalizar el consumo sino para promulgar una cultura de información sobre las sustancia psicoactivas y la manera en que es posible reducir el riesgo y mitigar el daño del consumo de drogas. “Un mundo libre de drogas no es posible, necesitamos un mundo que conviva en paz con las drogas”, considera Julian. 

Julián tiene 42 años (Pensilvania, Colombia, 1978) es paisa y vive en Bogotá. Aun tiene el acento paisa. No tan marcado pero lo tiene. Muchos lo van perdiendo al vivir tanto tiempo en la capital. Es sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia y cofundador, investigador y director ejecutivo de la Corporación Acción Técnica Social (ATS), por medio de la cual desde el 2007 se aporta a la discusión del consumo de drogas en Colombia de una manera disruptiva: trayendo al país servicios de acceso a jeringas para inyección de drogas y análisis químicos de psicoactivos en fiestas y festivales. Esto lo hace a través de Échele Cabeza cuando se dé en la cabeza, una de las propuesta más conocidas de la Corporación ATS, que desde febrero de 2013 hasta diciembre de 2019 ha impactado al menos 102 mil personas y ha analizado 7,955 muestras de sustancias psicoactivas. 

Pero el cofundador de Échele Cabeza de ejecutivo no tiene pinta. Hablamos con Julián de algunas cosas que giran alrededor del consumo de Sustancias Psicoactivas en Colombia y su relación personal con las drogas. “Compañero, no me han hecho estas preguntas nunca… déjeme yo lo proceso y vamos hablando despacio”, dijo Julián al leer el cuestionario.

¿Las mejores drogas las producimos los colombianos? Hablemos de pureza: situaciones alarmantes y alentadoras de la calidad de las drogas sintéticas en el país.

No, eso no es tan cierto. Lo primero es que —como nosotros decimos con el café—, lo mejor sale del país y lo peor se queda en cuanto al tema de la cocaína. Aunque somos los que producimos mayor volumen, no necesariamente somos los que tenemos la más alta calidad. Digamos que la cocaína boliviana y peruana, que tienen unas restricciones menores sobre el tema de los precursores y las persiguen menos, a veces son de más alta pureza y en el caso colombiano la cocaína que circula en las calles es una cocaína de 25 a 50% en promedio, que tiene muchos adulterantes. Pasa por menos manos una cocaína desde un puerto de Tumaco en Colombia, que es en el Sur del país, en el Pacífico; a Holanda. Pasa por menos manos de Tumaco a Holanda, que de Tumaco al centro del país que es Bogotá. 

En cuanto al cannabis, sí somos reconocidos históricamente por tener dos o tres especies de cannabis que son referenciadas, se conoce como el Punto Rojo o la Mango biche de Corinto, sobre todo estas dos última que son marihuanas cultivadas en zona del sur del país, en montaña volcánica, muy buenas tierras tropicales. Pero ante todo la más famosa es la Santa Marta Golden, que es una marihuana de la Sierra Nevada de Santa Marta, el único sistema de montaña que tiene todos los pisos térmicos al lado del mar. Entonces calcule lo que es sembrar marihuana en esa montaña. Esa es la famosa marihuana que empezó en la década de los 70, en lo que se inspira la película Pájaros de verano y que fue por la que empezó el tráfico de Colombia con los gringos que venían a hacer los Cuerpos de Paz.

Nosotros en Colombia no producimos drogas de síntesis como se conocen: éxtasis, MDMA, LSD. Ha habido unos pequeños intentos con fatales consecuencias. Lo único que tenemos ahora es lo que se conoce como 2C-B, Nexus, Tucibi o Tuci; que es una mezcla, un polvo rosado, una preparación de diferentes sustancias que ha tomado mucho auge en los últimos meses… años. Es un polvo rosado que tiene Ketamina, MDMA, colorantes, edulcorantes y algo de 2CB, el de verdad, y le han venido agregando benzodiacepina y otros depresores. Pero eso no es transformar una materia prima en una droga de síntesis, sino mezclar cosas que ya hay. 

En tiempos de Coronavirus, ¿se incrementan los riesgo al consumir drogas o podemos estar tranquilos? 

Claro que sí se incrementa el riesgo por el consumo de drogas en época de Coronavirus. Razones. Una es porque la mayoría de los consumos son sociales, son en compañía de personas en contextos de fiesta. Entonces no solamente corre el riesgo de compartir parafernalia de drogas con otras personas y que eso se transmita cuando te pasas un porro, cuando te prestas unas llaves, lo de las jeringas ni hablar, cuando te brinden la copa, todo ese montón de cosas, sino que además muchas sustancias, sino la mayoría generan un impacto fuerte en las defensas del cuerpo, el sistema inmunológico. El MDMA es inmunodepresor, por ejemplo; entonces, pues, las defensas se van a caer y al caerse las defensas pues quedas mucho más proclive a adquirir esos casos. 

Puedes mirar nuestra página web, en nuestras redes sociales hemos publicado, no solamente fuimos de los primeros en publicar la relación entre Coronavirus y consumo de drogas, sino que también ahora tenemos unas pautas claras sobre llevar la ansiedad que genera una cuarentena y que no termine usted reemplazandola por más drogas.

¿Cuál ha sido su peor mal viaje? ¿Lo más ‘chirri’ que ha probado o mezclado?

Mi peor mal viaje… yo creo que no ha sido uno, han sido varios en la vida. Pero yo creo que todos han estado asociados al alcohol, que los peores malos viajes que he tenido han sido con alcohol… Obviamente no creo que ahorita tenga una consecuencia fatal o algo que me haya martirizado para toda la vida, pero creo que sí como malos comportamientos o no acordarme o vomitar, y yo creo que hasta ahí han llegado.

Lo peor y lo más chirri que he probado… no sé… creo que algunas veces que la gente muy generosa ofrece sustancias y son de muy mala calidad. Yo no diría que hay unas sustancias más ‘chirris’ que otras o que, por ejemplo, el bazuco es muy ‘chirri’ o el pegante es muy ‘chirri’. No. Son sustancias. 

En realidad en la calidad de lo que he consumido hay algo estándar. Creo que sí. En la vida, creo que una vez me fumé una marihuana muy mala en una pipa muy fea y me enfermó, me dejó así como tengo la garganta ahora (con una voz ronca). Y creo que he recibido unos pases en algunos momentos así como de “bueno, ‘hagámole’” y me han hecho toser. Creo que eso ha sido lo peor, lo más ‘chirri’. Creo que lo más malo han sido como mezclas así como: “me estoy preparando para la fiesta”, algo así.

¿A qué le teme Julian?

Pues no me había puesto a pensar muy bien a qué le temo. Como… no sé, yo creo que le temo a ser incoherente, como a tener que salir a negar lo que he hecho, así como a recular. Creo que a eso le temo. Creo que le temo a morir jóven sin hacer muchas cosas que faltan. Sí, creo que a eso le temo, como que la cosa se ponga violenta en algún momento, pero, pues, no. No lo había pensado mucho tampoco. Creo que esos temores van llegando con la edad y todavía creo que le falta.

¿Cómo ve el tema de agresiones a líderes sociales? Varias ONGs han relacionado sus asesinatos con actores armados del narcotráfico. ¿El consumir sustancias psicoactivas sostiene el círculo de violencia? 

A mí lo de los líderes sociales me parece una mierda, claramente. Me parece que es una demostración más de que el modelo actual no funciona. La sustitución de cultivos no funciona. No  porque los campesinos no cumplan, porque ellos cumplen y sabemos cómo es el tema de la resiembra y que es mucho más efectivo que fumigar, sino porque el Gobierno no cumple al ser capaz de proteger la vida de todo el montón de gente que le han apostado a eso en el campo y que le han apostado a un camino diferente al del narcotráfico. 

Me parece que seguirle echando la culpa a los consumidores por al espiral de violencia derivada del narcotráfico es como seguir utilizando a los niños para decir que entonces nos tenemos que ‘mamar’ todas las medidas de la guerra contra las drogas. Me parece que es no solamente mediocre sino irresponsable señalar que los consumidores entonces tenemos la culpa de la espiral de violencia. La culpa la tienen las políticas prohibicionistas, la culpa la tiene los políticos, realmente, y los corruptos del Ejército y del Estado que les interesa el prohibicionismo para mantenerse. Porque si las sustancias fueran legales pues entonces ahí si no me echarían la culpa. ¿A quién le echarían la culpa, entonces, si las sustancias fueran legales de la muerte de las personas en un contexto de ilegalidad? ¿Sí? Entonces ahí me echarían la culpa es a mí porque entonces yo soy el que tiene la culpa por consumir. Entonces yo creo que es una estrategia más de distraer a las personas, que claramente no es algo que tenga mucha fuerza, yo creo que es un recurso de esos últimos de derecha y de los políticos prohibicionistas y de los más moralistas. 

Yo siempre he creído que las personas que usan sustancias psicoactivas son personas bastante inteligentes. Yo creo que hemos visto durante muchos años la relación entre el consumo de sustancias y la creatividad, la rebeldía. Quien asume consumir sustancias psicoactivas tomó la decisión, desde hace mucho rato, de violar la norma, porque esa norma y esa ley no se acoge a sus intereses. ¡Y le sabe a mierda, güevón! Entonces antes de usted consumir una sustancia, usted ya había tomado la decisión de violar una ley y de asumir esa violación de esa ley. Entonces yo lo que creo es que es un recurso más por querer coartar o por querer señalar o estigmatizar esa capacidad liberadora o esa personalidad rebelde que tienen muchos de los consumidores, por no decir la mayoría. 

¿Cómo romper el ambiente de violencia que hay alrededor de las drogas? 

Yo creo que hay que darle por diferentes frentes. El primero tiene que ver con un tema del consumidor. Educar al consumidor en reducción de riesgo y daño. Educar sobre entender lo que son los estados alterados de conciencia. Yo creo que eso es muy importante, pero también es importante no echarle la culpa de todas las violencias y todas las agresiones a las sustancias.

Yo creo que en el caso del alcohol es claro. Y es que el que es violador es violador, el que es grosero en grosero, el que es patán es patán y no puede estarle echando la culpa al alcohol. Yo creo que ese es un nivel, el nivel del consumo, el nivel de la responsabilidad. Creo que hay otro nivel y es el nivel de la prohibición. El nivel de la guerra y eso solamente se va a resolver regulando el consumo de sustancias, regulando la producción venta y distribución, toda la cadena productiva. Eso es lo que se debe hacer. Creo que no va desaparecer la violencia pero si se va a reducir. Los números en Estados Unidos lo están mostrando con la marihuana, como tantos delitos y tantos accidentes de la movilidad y tantas cosas se han reducido por la regulación del cannabis.

¿Cuáles libros o películas le parecen interesantes para entender el mundo de las sustancias psicoactivas a modo de recomendarle a personas que nunca han probado estas sustancias? 

No pues es que hay tantos ya que uno no sabría de donde coger. Ningún libro, ninguna película trae toda la historia completa. Creo que toca es como irla tejiendo por pedazos. Hay libros científicos, o sea, en este momento la persona que quiera estar en el tema de drogas tiene que leerse las declaraciones de los últimos cinco años de Comisión Global de Políticas de Drogas, son muy iluminadoras. Hay libros históricos, todo lo que tiene que ver con los libros de Escohotado y la historia de las drogas y eso. Hay novelas de todo tipo, las exploraciones de Aldous Huxley, 1984, o sea, todo ese montón de cosas creo que es importante. Este año yo publiqué el libro Échele Cabeza: una mirada al consumo de sustancias y a cómo se drogan los colombianos, en el que hablo sobre el consumo de sustancias en el país y de la importancia de implementar políticas públicas sobre drogas.

Las películas hay todo. Yo creo que con las películas yo sí me iría un poquito más por la línea del documental hoy en día. Creo que hay muchas historias al alcance. Yo me iría más por la línea de documentales de drogas, más no narcodocumentales. Me voy más por la línea de entender el mercado de la nicotina, conocer la historia de la prohibición del alcohol, conocer la historia de lo que está pasando con la psilocibina, la historia de los psicodélicos, creo que va más por ahí que andar viendo históricos repetidas de Pablo Escobar o a estar viendo los narcos mexicanos, que a la final esos son una parte muy pequeña de todo lo que es la historia de las drogas, es muy pequeña, no tiene más de 20, 30 años, que genera mucho impacto en esta generación, pero a la final esos solamente es como merchandising de esta generación. Eso no es lo importante, eso va a quedar muy pronto, y solamente va a quedar atrás si conocemos la historia de las drogas. Creo que ir a la historia de los libros de las drogas, ir a los libros de la historia de la prohibición, los documentales, es lo más importante en este momento.  

¿En alguna ocasión sintió que tomar o drogarse fue una mala decisión?

No, yo nunca he pensado que consumir sustancias ha sido una mala decisión. Creo que fue la mejor decisión que tomé en la vida. Explorar las sustancias psicoactivas y todo lo que me han dado y todo lo que me han servido, para poder llevar a esta sociedad un poco más adelante.

Piense lo siguiente como una escena, con personas, espacio, tiempo y contexto: para Julián, ¿cómo se vería el Valhalla o el cielo o la Bogotá de ensueño?

Ponerla en un escenario de fantasía lo aleja mucho, creo que calcularlo en unos años en realidad es más contundente y materializable. Yo creo que estoy trabajando muy duro por algo que yo espero ver, pero ya tengo atisbos que me dejan contento y es que claramente el prohibicionismo va a terminar y lo que vamos a ser es una sociedad que va a convivir en paz, y con muy menor riesgo y con menor daño con las sustancias psicoactivas. O sea, un mundo libre de drogas no existe y estamos trabajando por un mundo que conviva en paz con las drogas y eso es lo que voy a ver, ojalá en unos 10 o 20 años y si no la generación que viene lo va a ver, va a estar mucho más tranquila y no solamente va a aprender a consumir drogas de manera responsable, sino que las va poder saber usar de manera acertada para proyectarse como una sociedad con mejor convivencia. Creo que para allá vamos y esa es la tarea.

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Ilustración de portada: Alma Ríos. 

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Carlos Mayorga

Colombia (1998). Es periodista de investigación de Rutas del Conflicto y de la Unidad de Investigación Periodística del Politécnico Grancolombiano. Publicó un especial multimedia junto a El Espectador titulado «Periodismo en tiempos de posacuerdo» y otro junto a Verdad Abierta titulado «Usme, los rastros de la guerra».

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