Yusimil Carrazana es la única profesional que brinda atención médica integral a los hombres trans de Guatemala. Y ahora, a través de herramientas digitales, también ha dado asistencia y acompañamiento a más de 100 en el resto de Latinoamérica.


 

En 2009, Yusimil Carrazana (Cuba, 1967) llegó a Guatemala como parte de una brigada de médicos cubanos. Fue ubicada en el departamento de Jutiapa, en la región Oriente del país, para poner en práctica sus conocimientos en medicina interna, ginecología, obstetricia y pediatría.  

A sus 54 años se autodefine como cubana de pura cepa, amante de la música salsa, la cocina y los perros de talla chica. Tiene una chihuahua llamada Beba. Detrás de la pantalla de su celular, su acento y personalidad cálida destacan en cada frase que pronuncia. Atiende esta entrevista desde el comedor de su casa ubicada en la ciudad capital.

Los 118 km que la separan desde su primer destino en el país no es lo único que ha cambiado con el paso de los años. Ahora, desde el Colectivo Trans-Formación, enfoca su carrera en la atención médica de los hombres trans, una población históricamente desprotegida por el Estado de Guatemala.      

Los médicos son una especie de insignia para Cuba y uno de los referentes de la isla para el resto de países. ¿Considera que ser cubana influyó en la elección de su profesión?

Desde niña jugaba a ser doctora con mis muñecas y mis amistades. Siempre fue mi sueño, pero el país me dio la facilidad y la comodidad para alcanzar mi objetivo. 

Como la educación es gratuita en Cuba, únicamente tienes que realizar exámenes preuniversitarios para que puedas escoger la profesión en la que te quieres desempeñar. Terminé la carrera a los 24 años y después me especialicé en medicina familiar. 

¿Cuándo decidió enfocar su carrera a la atención de hombres trans?

En 2014 conocí a Alex, que es un hombre trans y mi actual pareja. En esa época él trabajaba como contador en una organización que apoya a mujeres víctimas y sobrevivientes de violencia y a mí me solicitaron atender una jornada de Papanicolaou.

Llevábamos un tiempo de ser amigos cuando me comentó que era una persona trans. Para ser sincera yo desconocía la existencia de esta identidad de género, pero Alex, a través de su experiencia, me alentó a investigar más. Luego de profundizar en el tema incluso pude darle un poco de orientación para hacer su proceso de transición. 

No nos vimos hasta un año después de que inició su reemplazo hormonal y estaba irreconocible. Me impactó como profesional, pero también emocionalmente. ¡Ah, es que no te he contado! -se ríe-. 

Cuando conocí a Alex él tenía pareja y noté lo amable y gentil que era con ella. Me hizo desear encontrar una persona así. ¡Y al final se me hizo! Cuando volvimos a vernos estábamos solteros. Empezó a piropearme, a invitarme a salir y finalmente decidimos iniciar la relación.

En 2015 me integré al Colectivo Trans-Formación, donde Alex se desenvuelve como presidente. Allí, junto a un psicólogo, que también es hombre trans, brindamos atención integral a esta población. 

¿Por qué es importante la atención médica integral para los hombres trans?

En la clínica del colectivo no solo nos enfocamos en la terapia de reemplazo hormonal porque ellos, como cualquier otra persona, pueden ser por ejemplo, portadores de enfermedades crónicas como la diabetes o padecer problemas cardiovasculares. 

Ellos necesitan equipos multidisciplinarios que incluyan médicos generales, terapeutas, psicólogos y otros profesionales que conozcan las particularidades de esta población para poder atenderlos correctamente. El apoyo psicológico es crucial para su bienestar pues es una guía para que el hombre trans acepte todos los cambios emocionales ligados a la realización del proceso de transición y ante la reacción que pueda tener la sociedad, logre mantener su equilibrio emocional.

En 2016 se aprobó una Estrategia de Atención Integral y Diferenciada en Salud para las Personas Trans en Guatemala, pero sigue sin implementarse. Aún tenemos un largo camino que recorrer.

Yusimil Carrazana es la única profesional que brinda atención médica integral a los hombres trans que viven en Guatemala.

¿Alguna vez ha sido cuestionada por su trabajo?

No he sido cuestionada, pero sí me parece desalentador que otros profesionales de la salud tengan poco conocimiento de este tema. El que la gran mayoría no tenga capacitación e información actualizada en relación a las personas transgénero y transexuales significa una gran desventaja para los hombres trans.

También hay quienes lo conocen, pero no lo aceptan y esto provoca que cuando los hombres trans asisten a un centro de salud u hospital, sin importar si es público o privado, reciben discriminación y otros tipos de violencia hacia su identidad de género. En algunos casos incluso han sido violentados físicamente. 

Debido a esas experiencias negativas, el miedo que sienten a enfrentarse a estas situaciones y los tabúes a los que han sido sometidos históricamente, prefieren no asistir y es por eso que cuando los recibimos por primera vez en la clínica están descompensados completamente. 

¿Recuerda algún caso específico?

Claro. Gracias a los exámenes que se solicitan en la clínica del colectivo, y el seguimiento y el control que estos implican, pude diagnosticar cáncer de tiroides a uno de los hombres que atiendo. Se le realizó una operación, hizo terapia y ya está libre de metástasis (reproducción o extensión de una enfermedad o de un tumor a otra parte del cuerpo). De hecho, ya pudimos continuar con su terapia de reemplazo hormonal.

En otra ocasión, por medio de un ultrasonido pélvico pude identificar que otro de ellos tenía un quiste del tamaño de una pelota de golf en un ovario y requería una intervención quirúrgica. 

Si no existiera este espacio amigable quizá no hubieran sido diagnosticados a tiempo y es posible que hubieran fallecido a causa de sus afecciones.

Por otro lado, ¿alguno de ellos ha desobedecido sus indicaciones? Por ejemplo, alguien que se haya inyectado más testosterona para acelerar el cambio de su aspecto físico. 

Cuando uno de ellos se integra al colectivo y desea hacer la terapia de reemplazo hormonal recibe orientación e información respecto a todo lo que implica hacer la transición para que pueda tomar una decisión informada. Hablamos de los pros y los contras, pero también de las condiciones y los compromisos a los que ambas partes adquirimos.   

Mantengo contacto frecuentemente con ellos y siempre hago énfasis en que deben seguir las recomendaciones al pie de la letra. Se les hace monitoreo constante y si yo compruebo que no están cumpliendo con las indicaciones médicas automáticamente se suspende la terapia de reemplazo hormonal. Allí me dicen “ayyyyy, que mala la doctora”, pero yo debo apegarme a lo establecido: para hacer la terapia ellos deben estar en óptimas condiciones. 

Sí he tenido algunos casos donde han modificado sus dosis de testosterona. Otras veces también he detenido el proceso porque no cumplen con las recomendaciones dietéticas que se les dan.

¿Cuáles son los contras de la terapia de reemplazo hormonal?

Aunque no todas las personas reaccionan igual al tratamiento, órganos como el hígado y los riñones son expuestos al momento de iniciar la terapia. Aunque también influyen los malos hábitos alimenticios, los casos de colesterol y triglicéridos altos también se relacionan a la terapia y además la persona también podría presentar concentración en la sangre hasta el límite de desarrollar un proceso canceroso. 

Por eso es tan importante que cada tres meses los hombres trans se hagan una batería de exámenes. Al más mínimo signo de mal funcionamiento se interrumpe la terapia y se reactiva hasta que haya evidencia clínica de que todo está funcionando correctamente. 

He atendido aproximadamente a 250 hombres trans. 135 de ellos son guatemaltecos y el resto están en El Salvador, Honduras, Costa Rica, México y otros países y no hemos tenido mayor inconveniente. 

¿Ha atendido a menores de edad?

Sí hay niños y adolescentes trans que se han acercado al colectivo para pedir atención. Deben asistir acompañados de sus padres, y aunque se les da información y orientación, se analiza la posibilidad de que inicien su terapia de reemplazo hormonal hasta que cumplen la mayoría de edad, que en Guatemala es de 18 años. 

Este es uno de los estándares de atención establecidos por la Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero WPATH (World Professional Association for Transgender Health, Inc), de la cual formo parte desde 2019. 

La razón de esperar hasta que la persona cumpla la mayoría de edad es que existen diferentes factores emocionales, biológicos y sociales que pueden generar variabilidad en cuanto al criterio de la incongruencia de género. En algunos casos puede que exista en la niñez, pero desaparece cuando la persona llega a la pubertad, adolescencia o adultez.

Por otro lado, en los estándares de atención de personas trans también se establece que  durante el periodo de la niñez a la adolescencia se puede comenzar la terapia de inhibidores de la aparición de los caracteres sexuales secundarios, los cuales determinan las características sexuales que definen a cada género en particular.

Es muy importante que las madres y padres conozcan y comprendan la identidad trans. En el colectivo propiciamos un espacio para el intercambio de experiencias entre familias y también damos charlas para aclarar las dudas que puedan ir surgiendo en cada etapa de la transición. Antes de la pandemia nos reuníamos una vez al mes y ahora usamos Internet para mantener estas actividades. 

Ya hablamos de los riesgos físicos, pero ¿cuáles son los efectos emocionales de hacer la transición de género en un contexto como el de Guatemala?

Es un proceso muy complejo. Aunque deberían de ser el mayor soporte y defensa, las familias muchas veces rechazan a las personas trans y esto les genera estados de depresión y angustia desde la niñez. 

He conocido casos en los que la ignorancia de la familia es tan grande que han sometido a sus miembros trans a castigos emocionales, físicos y hasta violaciones “correctivas”.

Otra de las dificultades a las que se enfrentan es que en el ámbito estudiantil tampoco se respeta su identidad de género. Suelen abandonar los estudios a muy temprana edad y por eso pueden ser presas fáciles para el crimen organizado o deben ejercer el trabajo sexual. Quienes logran tener estudios universitarios de igual manera corren el riesgo de quedar fuera del mercado laboral si su título tiene el nombre que corresponde a su sexo asignado al nacer y no a su identidad de género correcta.

¿Cómo ha sido la reacción de su entorno ante su relación con Alex? 

Mi familia lo ama tal y como es. Y como él había tenido relaciones con otras mujeres tampoco fue sorpresivo para su familia. Me llevo muy bien con sus hijos, con mi suegra y con mis cuñados. 

Tampoco hemos experimentado rechazo fuera de nuestros núcleos familiares. Su masculinización es muy evidente, así que ante la sociedad podemos pasar como una pareja cisgénero (personas cuya identidad y expresión de género coinciden con el sexo asignado al nacer). Sin embargo, ya que los cambios son evolutivos, cuando los hombres trans recién comienzan su transición ellos y sus parejas sí tienen riesgo de sufrir agresiones verbales o físicas.

Desde su perspectiva personal y profesional, ¿cómo ha sido ser pareja de un hombre trans?

Aunque por supuesto hemos tenido altas y bajas, como es común en todas las parejas, con amor y conocimiento hemos construido una relación magnífica que lleva ya más de seis años. 

Ha sido un andar de aprendizaje que ha implicado varios riesgos, preocupaciones y acompañamiento. Cada paso de la transición de género debe ser intencionado y controlado con responsabilidad. 

Es un proceso muy difícil, pero sobre todo, es un proceso necesario. 

Diseño de portada: Alma Ríos
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Astrid Morales

Licenciada en Ciencias de la Comunicación de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Empezó a trabajar en periodismo en 2014 como fotógrafa, luego como periodista y finalmente como editora. Su trabajo ha sido publicado en Siglo 21, Nómada, Prensa Libre, Guatevisión, Washington Blade y otros medios. La diversidad sexual, derechos humanos, género, migración y cultura son sus temas predilectos. Es becaria de la International Women 's Media Foundation (IWMF).

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