Luisa Peresbarbosa eligió pelear por metros de pavimentos en calles y avenidas para peatones y ciclistas en Monterrey, una ciudad del norte de México con el primer lugar en siniestros viales. En la organización ciudadana que dirige, Movac capacita a niñas, niños y agentes de tránsitos para mejorar la cultura vial en las calles. Además incide en las políticas públicas orientadas a una movilidad integral para el Estado, por ejemplo, participó en la creación de la Ley de Movilidad de Nuevo León. Su sueño guajiro es que el automóvil no exista en la ciudad y aumentar el sueldo a los agentes de tránsito para revalorar su trabajo.


De los periódicos Luisa Peresbarbosa (Monterrey, México, 1985) recorta las notas donde hablan de muertos o heridos en accidentes viales, los guarda, contabiliza y planea estrategias en Movac, organización de la sociedad civil  que dirige, con el objetivo de no acumular más retazos de papel con nombres de las víctimas de una mala cultura vial. 

La lucha de Luisa es evitar muertes por hechos de tránsito en Monterrey, una ciudad del noreste de México. De esta batalla muchos han desertado por considerarla imposible en Monterrey, que por una década ha ocupado el primer lugar en siniestros viales en todo el país. 

Hace siete años Luisa inició con Movimiento de Activación Ciudadana (Movac). Un organismo ciudadano que a través de talleres y programas de educación vial en escuelas buscan formar en cultura vial a niñas y niños, que, de no ser por Movac, no tendrían los conocimientos básicos para ser cortés y precavido al volante. Además dan capacitaciones en corporaciones de tránsito municipales e impulsan y plantean políticas públicas en Ayuntamientos para mejorar la seguridad en calles y avenidas. Ella fue una de las especialistas participantes en la elaboración de la Ley de Movilidad para el Estado. 

Ella acepta que su trabajo, a veces, no logra verse o medirse de forma tangible. Y por más que imparten capacitaciones a niñas y niños en escuelas o a agentes de tránsito, las muertes y hechos de tránsito en una ciudad letal como Monterrey continúan. En 2020, aún con la reducción de movilidad por la pandemia de COVID-19, se registraron 241 personas fallecidas al momento del percance, de entre las víctimas 85 personas eran peatones. También hubo 4 mil 142 personas lesionadas. 

Tras estas muertes hay una mala planeación vial, que hace inseguras las calles y avenidas. Y tras estas decisiones hay puertas cerradas a ciudadanos, que como Luisa buscan incidir para mejorar su ciudad. En una ciudad desértica con 1.7 millones de vehículos, Luisa eligió no desistir y ser resiliente en la lucha por unos metros de concreto y calles. 

Nuevo León tiene una década ocupando el primer lugar en siniestros viales a nivel nacional, parece, a veces, que mejorar la cultura vial es imposible. ¿Por qué seguir en una causa que podría parecer perdida? 

¿Qué me motiva a seguir en esto? A ver, voy a ordenar todas mis ideas. Creo que es motivante saber que estamos construyendo un programa de educación vial que no existe en México. La educación formal vial no existe. La que existe está enfocada en cómo ser un conductor o conductora de un vehículo motorizado y es cuando vas a sacar la licencia de conducir. 

Cuando se trabaja la seguridad vial, la bibliografía, los expertos y desde el enfoque sistémico, dicen que hay que cambiar primero la infraestructura y luego enfocarte en la educación vial. En Movac construimos el programa de educación vial y a la par exigimos a las autoridades mejorar la infraestructura vial. 

El programa de Movac, de educación vial ha ido creciendo, ahora, nos estamos enfocado en capacitar a profesores para que lleven esto a las escuelas. Y cada vez hay más apoyo por parte de la Iniciativa Privada (IP) y de más autoridades para que esto siga adelante. 

Tienes más de siete años al frente de Movac, ¿cuál es la situación más satisfactoria que hayas vivido al frente de Movac? ¿Y la situación más frustrante?

Lo más difícil es el tema de la procuración de fondos. A pesar de que cada vez hay más apoyo, pero siempre estamos preocupados por tener más dinero para seguir subsistiendo, A veces, por buscar recursos no podemos enfocarnos en los diferentes proyectos. El cochino dinero, es lo más complicado, aunque poco a poco hemos estado encontrando modelos de sustentabilidad, pero eso es lo más difícil.

Y lo más satisfactorio es ver a la población beneficiaria contenta. También ver los trabajos que nos entregan los niños. En este tema de seguridad vial es bien intangible ver los cambios. Tal vez no van a ser visibles, porque los incidentes de tránsito no disminuyen. Hemos creado el material didáctico que usamos en las capacitaciones, luego vamos con la comunidad y están usando el material que uno diseñó y eso es satisfactorio.

Ya sea en reuniones con alcaldes o funcionarios públicos y otras organizaciones civiles, ¿qué es lo más complejo de ser joven y directora de una ONG? 

En este tipo de reuniones con funcionarios públicos o donde predominan hombres, propongo algo y no me pelan, pero luego un compañero dice lo mismo y con él es “ah sí, claro” o “tienes tazón”. Y pues ¡qué coraje! Me ha pasado un sin fin de veces. Sí me he dado cuenta con algunos funcionarios públicos, que tengo ya mucho tiempo de conocerlos, hay un respeto y el tema de género no influye. Lo siento más con los directores de tránsito, cuando es hablar con el director de tránsito o de policía, sí siento que nada más me están ignorando. De hecho, hay un funcionario en particular, que nunca me recibe, que manda a una asistente o me envía a otra área del municipio. 

Los conductores en el Área Metropolitana de Monterrey tienden a ser muy salvajes, ¿cuál es la experiencia al volante más primitiva que te ha tocado vivir?

Sí es real que hay una violencia al volante y tiende a ser más de los hombres y es necesario estudiarlo desde este enfoque. Es una realidad que en Nuevo León, el auto sí representa un estatus alto o de poder, y sí con él se agrede. 

No me ha tocado vivir algo así fuerte, pero sí me ha tocado odiar a muchos conductores y conductoras porque no me dejan cambiarme de carril, o porque no hacen fila y se quieren meter para evitar la cola. Siempre que me pasa, pienso que por algo estoy haciendo lo que estoy haciendo. Y sí grito mucho para descargar mi coraje, y sí pienso que por eso estoy aquí para contribuir en cambiar esto. 

¿Recuerdas un caso o accidente que te haya impresionado mucho? 

Son unas muertes que sí dan demasiado coraje. Cuando me entero de casos, hay algunos que se me hacen muy increíbles. Por ejemplo, el caso de Cristina, a mí me impresionó mucho porque yo la conocí por Pueblo Bicicletero, es como:  Orale a todos nos puede pasar. Esa muerte me impactó mucho. La conocí en la causa, era ciclista y apoyaba la movilidad ciclista en la ciudad y murió de eso.

Otro caso me tocó contactar a una mamá que perdió a su hija, que estaba embarazada y a su nieta chiquita. Habían atropellado a la mamá embarazada y a su hija.  Es imposible que esas personas quieran hablar, las veces que lo hemos intentado se me hace muy difícil hablar con las víctimas sin que se sientan ofendidas y que pudieran entender la importancia de su testimonio. 

¿Crees que la violencia vial que se vive en la ciudad está relacionada con el machismo?

Desde el año pasado estamos explorando cómo influye el género en la forma en la que nos movemos. Sí hay evidencia de datos, que los hombres son los que chocan más que las mujeres y, al parecer, sí tiene que ver con el tema de cómo nos educan, de cómo a los hombres los enseñan a ser violentos hasta para conducir.

¿Cuál crees que es la norma del Reglamento de Tránsito más absurda? 

Hay un caso muy sonado en Guadalupe, de una señora que atropelló a una niña que iba en un triciclo y le echaron la culpa a la niña. Esa es una regla absurda: que se considere el triciclo un vehículo, igual que el auto. Los vehículos motorizados y no motorizados no son lo mismo. 

Descríbeme tu ciudad ideal, ¿cómo la imaginas? 

Mi ciudad ideal sería que me pudiera mover en otro medio de transporte que no sea el auto. Yo quiero dejar el auto, no quiero que exista. Y ahora que estamos más con el tema de seguridad vial, que no haya muertes por esta causa. 

¿Cuál es tu lista de spotify para conducir o trasladarte por la ciudad? 

Me gusta mucho escuchar cumbia peruana, de ese estilo, esa es la que me alegra. También escucho rock alternativo, pero no tengo una playlist para manejar. Me gusta escuchar mucho Aniceto Molina,  Celso Piña,  Los Hijos del Sol, esos son de cumbias. Y de rock, de todo Arctic Monkeys, Radiohead y Red Hot Chili Pepper.

Si el Área Metropolitana de Monterrey fuera un auto, camión de ruta o medio de transporte, ¿cuál o cómo sería y por qué? 

Es como de esos carros chiquitos como un Aveo, un Fiesta o un vochito acelerado que se cree que es el mejor carro. Esos son los que siempre tienen prisa y se te pegan, pero el carro es super inseguro; es decir, te puedes morir en uno de esos manejando a alta velocidad. Así siento que somos. 

Si fueras gobernadora por un día ¿Qué harías?

¿Gobernadora? Siempre había pensado que si fuera presidenta municipal de Montemorelos (zona rural) haría al pueblo ciclista, pero gobernadora… 

¿O directora del Instituto de Movilidad?

Asignaría todos los presupuestos que son de movilidad a que sean para medio no motorizado. Sería: “Me vale. Todo este recurso se va a usar para movilidad no motorizada”. Y también el presupuesto de Fortaseg, que es de seguridad pública y que no está dentro de las atribuciones del gobernador. Lo que haría es aumentar el sueldo a los policías de tránsito. Me gustaría fortalecer las áreas de tránsito con equipo tecnológico, pero principalmente sueldos.  

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Ilustración de portada: Rocío Rojas.
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Gabriela Villegas

Del noreste de México. Disfruta perderse en los datos y salir a la calle a humanizar los números. Desde hace siete años trabaja en el periódico El Norte, de Grupo Reforma, para la sección Local, donde elabora reportajes a partir de grandes bases de datos y visualizaciones e interactivos para el sitio web. Ha publicado en la sección de datos de El Mundo, en Madrid, España y en Milenio Diario.

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