Yulimar Rojas es la mejor saltadora de triple bajo techo en toda la historia del atletismo. Esta venezolana es, también, representante de la comunidad LGBTI, y lucha contra los prejuicios en su país y el mundo entero. Yulimar inspira desde el deporte y abre puertas a niñas que sueñan, como ella alguna vez lo hizo.


 

El 1 de agosto de 2021, Yulimar Rojas ganó el oro en los Juegos Olímpicos de Tokio al lograr un salto de 15.67 metros, fijando un nuevo récord mundial y olímpico. Esta entrevista se realizó semanas antes de esta competencia mundial.

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Es mujer, deportista, negra, migrante, gay. Yulimar Rojas (Caracas, Venezuela, 1995) es, también, la mejor saltadora de triple bajo techo de la historia del atletismo. Inició su andar deportivo a los 14 años, jugando voleibol. Casi dos años antes, había visto a la selección nacional competir en los Juegos Olímpicos, y soñaba poder ser una de sus integrantes, con representar a Venezuela en la cita más importante del deporte de alto rendimiento.

Su altura era un buen presagio. Hizo pruebas para los Juegos Escolares Nacionales, pero no había entrenador de voleibol. En cambio, los entrenadores de atletismo se fijaron en ella de inmediato. Así, aquella niña, en muy poco tiempo, comenzó a figurar en podios nacionales.

Primero en el salto alto, luego en el largo y, finalmente, en el triple. Aunque su entrenador no estaba de acuerdo, Yulimar insistió para que le permitiera competir en salto triple en 2014. El día de su debut igualó el récord nacional que estaba intacto desde el 2000. Era un preámbulo de lo que vendría.

Con disciplina y constancia, Yulimar Rojas clasificó a los Juegos Olímpicos Río 2016. Su sueño de niña se cumplía, ahora con 1,92 metros de altura y en otra disciplina. Compitió contra las mejores triplistas del mundo, un grupo al que ella comenzaba a pertenecer.

Conquistó la medalla de plata, y se convirtió, con 20 años, en la primera mujer venezolana en ganar una presea plateada en JJOO. Pero también rememoró, 64 años después, la hazaña de Asnoldo Devonish, quien a la misma edad se llevó el bronce en los Juegos de 1952 en Helsinki, y consiguió la primera medalla olímpica para Venezuela.

Hoy, es la mejor triplista bajo techo de todo el mundo. Es quien ostenta desde el 21 de febrero de 2020 la mejor marca femenina de todos los tiempos, con 15,43 metros. 

Yulimar es, también, una representante de la comunidad LGBTI genuina, sincera, y que promueve desde sus redes sociales el quiebre de los prejuicios en su país y el mundo entero. Inspira desde el deporte y su vida, y abre puertas a niñas que sueñan, como ella alguna vez lo hizo.

Pero Yulimar no deja de soñar, de creer, de luchar, porque las cualidades que la han convertido en la mejor del mundo son su valentía y talento, su perseverancia.

Yulimar Rojas es la mejor saltadora de triple bajo techo en toda la historia del atletismo. Foto: Cortesía de la entrevistada

Cuando era niña, Yulimar dormía bajo el techo agujereado de una casa pobre en Pozuelos, en la que se colaba la lluvia. Si en aquel momento le hubiesen dicho que sus habilidades como atleta la llevaría a vivir a Madrid, y a conquistar los más altos podios, seguramente hubiese salido corriendo montaña abajo, ensuciando de tierra sus zapatos, para alcanzar su sueño antes, porque Yulimar no es tímida, no tiene complejos, porque busca las oportunidades antes de que lleguen. 

Y eso es lo que quiere enseñar a otras niñas.

Eres mujer, deportista, negra, migrante y gay, y por esto, por ser auténtica, has sido discriminada por algunas personas en tus redes sociales, ¿cómo te plantas ante los prejuicios y cómo ayudas a romperlos? ¿Estos prejuicios te han alcanzado en otros ámbitos?

Me han alcanzado, pero no me han dañado. Si hubiese dejado que me afectara todo, la historia habría sido otra. He tenido que mantenerme fuerte y, además, entender que las personas que humillan y discriminan, se exteriorizan a través de sus palabras y odio. 

Lo que ellos dicen habla más de ellos que de mí, así que no debe afectarme.

Te acercaste al deporte porque querías jugar voleibol. ¿Has pensado qué sería de tu vida si no hubieses aceptado probar con el salto? ¿En algún momento soñaste con tener otra profesión? 

Yo probé muchas disciplinas, y todas me llevaron al salto. Era mi destino el salto triple, y yo le agradezco a Dios por ponerme en el lugar correcto, con las personas correctas para poder seguir avanzando y hacer mi sueño realidad.

¿Cuáles son los retos, sueños y metas de una persona cuando es la mejor del mundo?

Tengo muchos. 

Quiero ser la primera mujer en llegar a los 16 metros, superar los mundiales de mi entrenador (Iván Pedroso, nueve veces campeón del mundo), el oro olímpico, ser una gran entrenadora. Sueño con ayudar a mi país, con formar nuevos campeones.

También quiero aprovechar mi visibilidad para ayudar a mucha gente, y estoy trabajando en ello. Luego les contaré más de lo que tenemos preparado.

Contactaste a tu entrenador, Iván Pedroso, al entrenador de los mejores del mundo, por Facebook, cuando tenías 19 años. Lo hiciste sola, sin agente. ¿Cómo hiciste que esto funcionara?

Creo que el hecho de tener mucha fe y amor en mi corazón hizo que esto se hiciera realidad. Que Iván me aceptara y me respondiera es una de las mejores cosas que me ha sucedido en la vida. Él, más que un amigo, es como un padre. Lo admiro mucho y me hace querer ser mejor siempre.

¿Cuántas veces te han dicho que no puedes, que no vas a poder? ¿Cuál ha sido el momento más frustrante de tu vida? ¿De todos los errores se aprende, o hay alguno que quisieras borrar?

Yulimar inspira desde el deporte y abre puertas a niñas que sueñan, como ella alguna vez lo hizo. Foto: Cortesía de la entrevistada

Cuando estaba empezando fue muy difícil. Había profesores que me decían que yo no servía, pero eso me motivaba a esforzarme más. 

Yo seguía entrenando porque, como era muy flaca, las piernas a veces no me coordinaban. Entonces, todo esto tuve que trabajarlo para demostrarme a mí misma, más que todo, que sí podía hacer lo que yo quisiera.

Pero creo que de todos los momentos se aprende. Puede que quizá nos preguntemos al instante el porqué nos sucedió esto o aquello, pero con el tiempo ya tendremos respuesta. 

No hay nada que quisiera cambiar. Lo que me ha sucedido y he vivido es justo para que estemos contando esta historia.

¿Estás consciente de que eres ejemplo para las niñas de todo el mundo, para la comunidad LGBTI, para las deportistas? ¿Qué quieres que sepan? ¿Qué crees que puedas enseñarles a partir de tu experiencia?

Más que ganar medallas, esta es mi mayor recompensa: dejar un mensaje positivo en ellas y en el mundo, ¿sabes? 

Quiero que sepan que todo se puede lograr cuando trabajamos por lo que queremos. A veces se pone cuesta arriba, pero los límites los ponemos nosotros. Todos somos los campeones de nuestras vidas. Tú puedes cambiar la historia desde donde estés y también contarla, y juntos celebrarla. 

Quiero que se caigan los muros y barreras y que podamos volar, solas o juntas, pero volar hasta donde queremos estar.

¿Fama o intimidad?

Intimidad.

¿Mortadela de tapara o jamón serrano?

Jamoncito.

¿Noche en un club de salsa o películas por Netflix?

El club de salsa, amo bailar.

¿El éxito tiene una clave?

Constancia, sacrificio y fe.

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Ilustración de portada: Alma Ríos
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Johanna Osorio

Es periodista desde 2013 (lo anhelaba desde los 12 años). Comenzó en la fuente deportiva, y a través del deporte infantil se acercó a las comunidades, sus ilusiones y sus necesidades. No pudo dejarlas. Por eso, ahora investiga y narra (casi siempre) sobre desigualdades. Cree firmemente que haciendo periodismo puede impulsar cambios (y mejor aún si es en equipo). Ha coordinado proyectos que la han llenado de orgullo, como La Generación del Hambre, ganador del premio Ortega y Gasset 2019 en la categoría cobertura multimedia; o Fraude Vertical, merecedor del segundo lugar del Premio Ipys Venezuela 2020. Finalista en el Premio Gabo 2018, en la categoría texto, por la serie "Son presos políticos, nosotros también", y nominada de nuevo en 2019 por la serie Voces del JM, ambas veces como parte del equipo de La vida de Nos. Integrante del equipo ganador del Premio a la Excelencia Periodística 2017 de la Sociedad Interamericana de Prensa, en la categoría cobertura noticiosa, por la serie de reportajes "Morir una, dos y tres veces de hambre"; y Mención Especial del mismo galardón, en 2019, en la categoría Derechos Humanos, por su participación en la serie de podcast "Voces del Desamparo".

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