Este texto es parte de Las Hackers, una serie de perfiles sobre las desarrolladoras de mayor impacto en América Latina.

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Texto: Florencia Luján

Cuando descubrió que los videojuegos tenían una parte lógica y una parte artística, Eva Correa Fechner supo de inmediato que se dedicaría a crearlos. Atrás quedaba la encrucijada de no saber qué carrera universitaria elegiría: si matemáticas o artes visuales.

Eva hizo el descubrimiento que marcó su rumbo a seguir gracias al consejo de un amigo quien le recomendó descargar el motor de videojuego Unity. La joven lo hizo y observó los tutoriales que había en dicha plataforma online. A partir de allí comenzó a experimentar, a asistir a eventos afines y a capacitarse de manera autodidacta. Pronto tuvo la posibilidad de participar en una Game Jam, una hackaton dedicada a realizar videojuegos en un tiempo corto de entre 24 y 48 horas.

Después de la experiencia en Game Jam, Eva ingresó a la Escuela de Artes Visuales A+, donde estudió Animación de Videojuegos; también se anotó en la Universidad de la República, en donde actualmente cursa la carrera de Ingeniería en Computación.  En este mismo periodo de tiempo, la joven realizó una pasantía de tres meses como programadora en  Light Arrow Games, un estudio de desarrollo de videojuegos independiente.

Nivel 1. La promesa

Eva Correa Fechner nació en Uruguay, tiene 21 años. Es una de las pocas programadoras de videojuegos en su país. Su proceso de aprendizaje ha sido rápido y ha mezclado la educación formal con la autodidacta: cuando ingresó a quinto año del Liceo tomó clases de informática y aprendió a programar con el lenguaje C++ y cuando dio el giro a su vida para ingresar al mundo de los videojuegos, los tutoriales en Internet fueron su apoyo.

“Para sus compañeros, Eva Correa es una promesa dentro de la industria [de los videojuegos]; ella prefiere adjudicarle esa idea a su poca vergüenza, que le permite darse a conocer con facilidad.”, escribió el periodista Ignacio Rey en el medio uruguayo La Diaria.

La promesa que representa Eva Correa cobra forma concreta: el 27 de abril de 2017 cofundó junto a Gonzalo Martínez, Leandro Cámara Gecko Gecko Games, un estudio de desarrollo de videojuegos independiente con sede en Montevideo.

“Actualmente trabajamos en el prototipo de un videojuego que presentamos en un concurso del Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, que trata de un niño que por alguna razón pierde su cuerpo y se convierte en un fantasmita”, comenta la joven.

Nivel 2. Más allá del obstáculo

Es común que a Eva Correa se le pregunte sobre la brecha de género en la industria de videojuegos en su país. Ella responde sin tapujos que no tiene información suficiente para generar una opinión al respecto y que además nunca pasó por una situación en la haya sido discriminada por su género. Sin embargo detalla: “Cuando cursaba Animación de Videojuegos el primer año, de 27 estudiantes sólo 4 éramos mujeres y el segundo año de 25 alumnos sólo 3 éramos mujeres”.

Correa cuenta que en los eventos a los que asiste cuando la ven le dicen que necesitan más mujeres programadoras. Entonces ahora la pregunta es cómo hacer para atraer a estas personas que faltan, a lo que responde que no tiene mucha idea.  

 

 

Nivel 3. Experiencias emocionantes

Eva disfruta observar cuando las personas prueban los videojuegos que ella misma desarrolló en cualquier plataforma de Unity y programando siempre en C#; sin embargo, las satisfacciones que le da dedicarse a la tecnología son más complejas. “Me gusta poder enfrentarme cada día a varios problemas y analizar cómo encararlos y resolverlos de manera lógica con la ayuda de matemática y física”, relata y agrega que le encanta tener un conflicto distinto cada día, para alejarse así de la monotonía.

Quizás hace un año hubiera sorprendido saber que Eva no era jugadora de videojuegos. Así que uno de los principales desafíos que ha enfrentado es precisamente comenzar a experimentarlos.

Correa ingresó al ecosistema gamer conociendo solo el Tetris, un videojuego de rompecabezas, por lo que confiesa que fue realmente un reto encontrar juegos que le gustara jugar, pero lo hizo. En la actualidad, cuando tiene tiempo, Eva juega Overwatch de Blizzard, Don’t Starve de Klei Entertainment y Plantas Vs Zombies 2 de PopCap y Electronic Arts.

La joven confiesa no estar al tanto de las novedades de la industria a nivel regional, sin embargo dice que observa mucha innovación en los mercados de Argentina y Uruguay,  y que ha tenido la oportunidad de verlo ella misma en eventos como la Exposición de Videojuegos de Argentina (EVA), que se realiza todos los años.

Sin embargo sus ganas de aprender y conocer la conducen a caminos que nunca imaginó recorrer, por ejemplo Eva participará en la Game Developers Conference (GDC), que se realizará en San Francisco, California.

“Llené un formulario de la Fundación Argentina de Videojuegos (FUNDAV), que es la institución que otorga las becas, y al poco tiempo me avisaron que había quedado seleccionada, estoy muy contenta por la oportunidad que me dieron”, relata Eva.

Nivel 4. Sobrevivir a una horda de dinosaurios

En Gecko Gecko Games Eva conoció el proceso de producción de dos videojuegos: Cymon y Scalefang. Correa estuvo a cargo de la programación y desarrollo de los dos productos del estudio uruguayo que cofundó.

Scalefang es el último videojuego que lanzó Gecko Gecko Games en 2017, y con el que han recorrido diversos eventos de la industria, en donde han presentado esta propuesta tan interesante que Eva Correa ha programado con minuciosidad. “Es un juego de acción en el que los jugadores deben sobrevivir a una horda de dinosaurios, usando diferentes personajes (un hombre y una mujer), que tienen diferentes armas como una ballesta o una mascota de pterodáctilo”, explica.

En este videojuego el personaje femenino, que se llama Lila, tiene las mismas capacidades y objetivos que el personaje masculino que se llama Cross, si bien no es algo que se propusieron desde el estudio, la igualdad de género está muy presente. El juego tiene diversos escenarios presentados con una animación tradicional cuatro por cuatro 2D, que trabajaron con atención desde el área de arte, aunque todo el equipo haga observaciones, prueben el juego y tomen decisiones por igual.

Parece un trabajo sencillo y tranquilo, pero implica que Eva esté horas frente a un ordenador desarrollando un juego que además de contar una historia interesante y estar bien presentado, tiene que lograr que el jugador sienta cada paso que da dentro de él. Para lograr esto último, Eva y su equipo también fomentan la interacción con otros gamers a través de, por ejemplo, su página de Facebook. “Pensando en todo el feedback recibido, hemos estado trabajando en un nuevo entorno con una nueva paleta para Scalefang ¿Qué les parece?”, postearon hace unos meses.

Nivel 5. El juego apenas comienza

Correa combina sus días de programadora en Gecko Gecko Games con sus estudios en la carrera de Ingeniería en Computación que cursa en la Universidad de la República. “Durante ese tiempo tengo abiertas cuatro cosas: Unity, el engine que usamos para desarrollar los juegos; Visual Studio, el programa que uso para escribir y editar código; el navegador donde tengo la lista de tareas a realizar y el chat del estudio”, detalla.

“Lo que hago básicamente es mirar la tarea que tengo que realizar, marcarla como que está en proceso, pensar un poco cómo voy a resolverla y con eso en mente me pongo a programar, una vez terminada la tarea, la marco como tal en la lista”.

Eva Correa Fechner es una mujer joven,  aún no ha terminado sus estudios, pero ya ocupa un lugar donde no sólo toma decisiones sino que también cumple un rol importantísimo dentro del equipo. Veremos qué seguirá luego de enfrentar a la horda de dinosaurios.

 

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