En América Latina la pérdida de bosque tiene que ver con incendios, talas y con la deforestación, principalmente. En esta ocasión, decidimos enfocarnos en pensar esto último y a casos en que, de manera comunitaria, buscan contrarrestar la situación con restauración ecológica.

 


 

América Latina perdió 96,9 millones de hectáreas de bosque entre 1990 y 2015, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esto significa que la región ha perdido el equivalente a 3,4 veces el tamaño de Ecuador. En 2017, en Distintas Latitudes analizamos esta situación.

Entonces encontramos que, de 25 países o territorios latinoamericanos, solo 6 aumentaron su cobertura forestal. Mientras, otros 6 perdieron más de 20% de los bosques que tenían. Los seis países o territorios que incrementaron el porcentaje de cobertura forestal (porción de territorio cubierta por bosque), con respecto al que tenían en 1990 fueron Chile, Costa Rica, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y Uruguay.

Los motivos de esta pérdida de bosque tienen que ver con incendios, talas y con la deforestación, principalmente. En esta ocasión, decidimos enfocarnos en pensar esto último y a casos en que, de manera comunitaria, se está buscando contrarrestar la situación con restauración ecológica.

Vamos.

Primero, la deforestación

  • ¿Qué es?

La deforestación, de acuerdo con la FAO, «se refiere a un proceso donde la cobertura forestal es eliminada hasta que queda menos del diez por ciento de la cobertura original. Cuando es más de ese diez por ciento se está hablando de degradación forestal. Entonces cuando se talan pocos árboles es degradación. Cuando es muy evidente, como cuando hay un incendio forestal o se limpia un terreno para una actividad agropecuaria, ahí hablamos de deforestación», nos explicó Raquel Jiménez, Coordinadora de Alianzas para la Incidencia, de Reforestamos México. 

  • ¿Por qué debería importarle a la ciudadanía la deforestación?

“Es necesario vincularlo al tema de los servicios ecosistémicos o ambientales que nos brindan los bosques. Los más claros son los que llamamos servicios de provisión, en cuanto a temas de agua, los productos (y protección) que brinda el bosque, como puede ser el aprovechamiento de la madera. Otro tema sería el tema de los desastres como los huracanes, los manglares que existen en las costas, son también ecosistemas forestales que precisamente sirven como una barrera natural ante los vientos, son una protección natural a las costas. Entonces cuando hay desarrollo inmobiliario por un tema de hoteles en las playas, se elimina el manglar. Ahí es cuando tenemos daños importantes en todo ese sector y pues la infraestructura sale dañada.

“[…] Otro tema importante es que hay personas que viven en los bosques que necesitan de esa madera, de todo ese bosque para tener un medio de vida. Son economías que también alimentan a la gente. Si no hay bosques, no hay comida, hay pobreza, y por lo tanto migración”, señala Emilio Cruz, Director del Área Alianzas para la Incidencia, de Reforestamos México.

¿Cuáles son las principales causas de deforestación?
Cambio de uso del suelo para limpiar el terreno y dedicarlo a la producción agrícola o agropecuaria; hay vinculación a los procesos de urbanización como el desarrollo inmobiliario.
¿Cuáles son las principales consecuencias para el medio ambiente?
Pérdida de diversidad ecológica y especies; fenómenos naturales impactan de manera más negativa; presencia de más plagas; calentamiento de la temperatura del planeta.

¿Qué acciones podemos llevar a cabo para contrarrestar la deforestación?*

Utilizar madera. Si se aprovecha un árbol y se siembran otros diez, si hacemos estos ejercicios, vamos a ayudar a mantener los bosques. Bajar el consumo de carne. Tratar de consumir carne que sea producida de manera sustentable, hay ganaderos que sí están teniendo prácticas responsables con el ambiente, tratar de consumir carne que no sea importada, sino de lugares cercanos.

*Recomendaciones de Xiomara Domínguez, del Área Alianzas para la Incidencia, Reforestamos México.
restauración ecológica

Trabajo comunitario y restauración ecológica, dos historias

  • La experiencia en Costa Rica

Sarapiquí se ubica en la Huetar Norte en Costa Rica. Es una de las regiones con mayor rezago social en donde se concentran 13 de los distritos más pobres, según el Índice de Desarrollo Social (IDS).

Para los finqueros que se establecen en las comunidades de Puerto Viejo, La Virgen y Horquetas el bosque no les genera beneficios económicos. Su prioridad es alimentar a sus familias. Para cubrir esa necesidad prefieren tener un poco más de pasto para la ganadería, o sembradíos de yuca, piña o bananas.

“Nadie va a conservar cuando hay hambre”, dice Jossy Calvo gestor del Proyecto Valores, perteneciente la Estación Biológica La Selva de la Organización para Estudios Tropicales el cual promueve la restauración y conservación de la selva tropical del corredor biológico San Juan-La Selva. Tiene como objetivo crear modelos de sustentabilidad y monitoreo forestal gestionados por los agricultores y habitantes de esas comunidades.

El área principal de restauración del Proyecto Valores sucede en los ríos Sarapiquí, Tirimbina, Bijagual y Peje. Ahí existen “parches” que conectan un área verde con otra. El objetivo es recuperar esas zonas y permitir que los animales que ahí habitan tengan la posibilidad de desplazarse y tener conectividad biológica. Así no quedan aislados o delimitados, principalmente por cultivos de piña o banana.

Parte del trabajo de conservación del Proyecto está enfocado en los tacotales. Son zonas de una finca en descanso que cuando comienzan a regenerarse llegan a un punto en donde no son ni bosques ni pasto, pero viven en un estado intermedio entre ambos. Jossy explica que los tacotales “muchas veces tienen una mala percepción por parte de los finqueros. No los perciben como bosques entonces creen más fácil talarlo y también creen que esos tacotales están llenos de culebras, mosquitos o enfermedades. Entonces los cortan. Pero básicamente son bosques en recuperación”.

En los últimos diez años, casi una cuarta parte de los bosques secundarios de Sarapiquí han desaparecido para ser reemplazados por piñeras o bananeras.

El Proyecto Valores intenta demostrar el valor cultural, ambiental y económico que la restauración ecológica y conservación de los bosques puede proporcionar a los finqueros. “El bosque puede ayudar a que las fincas sean más productivas. A que el suelo tenga mejor calidad para conservar el agua y también posibilita riqueza para otros cultivos como el cacao o la vainilla. Puede abrir alternativas como el turismo agroecológico que puede traer beneficios económicos a la comunidad”, explica Jossy.

El proyecto tiene como fundamento la planeación comunitaria participativa. “Nos interesa sumar la visión del finquero en este proyecto de restauración”, añade. No solo es restaurar el bosque sino integrar la visión comunitaria, dar acompañamiento y continuidad a los beneficios que los bosques tienen sobre las fincas y los habitantes de la comunidad. Así como implementar la ciencia ciudadana para que los finqueros se vuelvan científicos de sus propias fincas y bosques.  

Por medio de la creación de consorcios [un modelo de organización comunal entre propietarios de fincas] los finqueros gestionan sus fincas y bosques. El objetivo es que al final sean ellos quienes resuelvan y propongan soluciones a problemas futuros.

“El bosque que se va a restaurar debe ser sostenible a través del tiempo. Si no trabajamos la parte social no será sostenible en el futuro porque el principal factor de afectación estará ahí intacto. Cualquier proyecto de restauración ecológica sin la parte social, sin integrar a la comunidad, no tiene sentido”, reflexiona Jossy.

  • El Proyecto Valores inició en junio de 2018 y finalizará en mayo de 2020.
  • Es financiado por «“I Debt-for-Nature Swap E.E.U.U – Costa Rica”» y Forever Costa Rica Association.
  • Es una de las zonas con mayor biodiversidad de todo el país. Ahí se encuentran más de 400 especies de aves y es hogar de la lapa verde, la especie bandera de la zona. También hay jaguares, dantas y pumas.
  • Se han impartido talleres de educación ambiental, sistemas agroforestales, equidad de género, comunicación efectiva y jornadas de reforestación.
  • Hasta la fecha más de 60 finqueros han recibido talleres y capacitaciones.
  • Las enseñanzas de la comunidad de El Mesón en Colombia 

La comunidad de El Mesón, donde viven indígenas autónomos Nasa, había visto desaparecer sus bosques como resultado de la expansión de la frontera agrícola. En el lugar había agua abundante. Se podía observar armadillos, guatines, guaguas, pavas, tucanes, loras, canelos, robles, cedros, entre otras especies animales y vegetales. Pero la pérdida de los bosques provocó la extinción local de especies, deterioro de suelos y degradación de ecosistemas. Además la comunidad vio disminuida la regulación hidrológica que le brindaban sus microcuencas abastecedoras de agua.

Había un remanente de bosque que seguía bien conservado. Así que la comunidad de El Mesón decidió organizarse para protegerlo.

En El Mesón se guían por su Plan de Vida. Un Plan de Vida es un instrumento de planeación que algunas comunidades indígenas construyen a partir de un proceso participativo de autodiagnóstico. Sirve para elaborar proyectos y planear el futuro. Un Plan de Vida contiene información sobre la comunidad, sus recursos, necesidades, los cambios que cada comunidad quiere lograr. También los proyectos para lograr los cambios y vivir mejor, la visión política de cada comunidad a largo plazo, y el posicionamiento acerca de la relación entre el gobierno indígena, actores gubernamentales y otros actores políticos. El contenido de cada Plan depende del contexto de cada comunidad indígenas y responde a las preguntas ¿quiénes somos?, ¿qué buscamos?, y ¿cómo lo haremos?

El Plan de Vida de El Mesón contempla llevar a cabo procesos de recuperación de áreas degradadas y de especies en peligro de extinción local. La manera en la cual plantearon lograrlo fue a través de propagación en viveros y reforestación de tierras comunitarias. Establecieron como actividad prioritaria la creación de un herbario con plantas nativas locales.

Sin embargo, no tenían el conocimiento necesario para hacer el herbario. Les faltaba la infraestructura y fondos para construirlo. El mantenimiento de un herbario implica un espacio cerrado con condiciones controladas de temperatura y humedad para conservar plantas secas. También requiere tratamientos químicos permanentes en los especímenes para evitar plagas por hongos o insectos.

En 2008 el Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria, CIPAV, tenía interés en hacer un proyecto de investigación de apoyo a la restauración del bosque. Se encontraron con la comunidad de El Mesón y vieron que sus intereses coincidían. Así comenzaron a trabajar en conjunto durante dos años. Se trató de un trabajo que reunió conocimiento científico aportado por el CIPAV y el conocimiento tradicional de las personas mayores de la comunidad sobre plantas nativas.

El día de hoy el herbario y el área de bosque protegido por la comunidad indígena de El Mesón es un ecosistema de referencia para restauración ecológica del bosque en todo el país.

  • En El Mesón vive una comunidad indígena autónoma Nasa.
  • Su bosque se vio afectado por la expansión de la frontera agrícola. Esto provocó la extinción local de especies, deterioro de suelos, degradación de ecosistemas, y disminución del abastecimiento del agua de sus cuencas.
  • La comunidad cuenta con un Plan de Vida, un documento político de planeación donde se establece qué futuro quieren y cómo conseguirlo.
  • En su Plan de Vida, la comunidad de El Mesón estableció como prioritaria la recuperación del bosque a través de herbarios con plantas nativas.
  • Para lograrlo se aliaron con el Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria, CIPAV.
  • Hoy el herbario y el área de bosque protegido por la comunidad indígena de El Mesón es un ecosistema de referencia para restauración del bosque en todo el país.
¿En qué consiste la restauración ecológica?
Consiste en trabajar ecosistema para manejarlos basándonos en todo el sistema que se encuentra en este, y así lograr la recuperación de la composición de las diferentes especies que se encuentra en el mismo y las interrelaciones que estos guardan para lograr que funcionen en un determinado tiempo y así regresar al estado original en el que se encontraba este espacio.

¿Cuál es la manera más eficiente de practicarla?
Considerar todos los actores y elementos que se encuentren en este espacio, no vamos a lograr tener una restauración ecológica, si no consideramos a las personas que se encuentran viviendo y de los elementos que se encuentran ahí, sería imposible. Necesitamos que estas personas se sientan involucradas, y no imponer que lleguen a sembrar cierta especie, tienen que estar involucrados en el diseño de la solución e implementación de la misma, mediante un diagnóstico y plan de acción en el que podamos restaurando las especies que se encuentran.

¿Cuáles son los casos modelos de restauración ecológica en la región?
Un ejemplo es la Milpa Maya, es una forma viva de manejo de los recursos naturales de la selva, es un policultivo basado en la asociación de maíz, camote, calabaza y otros tipos de leguminosas, y es justo gracias a la combinación de estos conocimientos tradicionales con otras actividades como la apicultura, que se ha logrado conservar la selva tropical en muchas partes de esta región, justo porque introducen elementos no ecológicos con elementos productivos y evitan la degradación del suelo. Incluso fomentan que haya más fauna en estas regiones. Otros ejemplos, por ejemplo en Argentina, en los que se ha logrado la restauración, debido a empresas, como una que se dedica a producir matcha embebida, a distintos lugares del mundo, y esta empresa logró reintroducir el cultivo de la planta originaria y con eso al mismo tiempo restaurar las condiciones de la región que estaba en condición de degradación.

Fuente: Siomara Dominguez, del Área Alianzas para la Incidencia, Reforestemos México

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Portada e infografías: Alma Ríos
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