Snet se configuró como una red comunitaria en Cuba. Todo inició por el deseo de los cubanos de participar en juegos online. Este 2019, atravesó un cambio.

Jugar online, en Cuba, tiene sus particularidades. No podría ser de otra manera en un país tan sui generis, donde, a falta de acceso a la web, se inventa un sustituto criollo. Así es desde hace 15 años, cuando algunos jóvenes comenzaron a desplegar la Street Network o Snet.

Este 2019, Snet figuró en las noticias porque fue absorbida por los Joven Club de Computación y Electrónica y esto motiva un cambio trascendental a lo que en algún momento llegó a ser la red inalámbrica sin acceso a internet más grande del mundo.

Aquí te contamos más detalles.

Primero, ¿qué es Snet? 

Snet surgió de querer usar videojuegos multijugador. A principios de los años 2000, varios usuarios agarraban sus computadoras y hacían lo que se conoce como una LAN party: se reunían en casa de un amigo y montaban una red local para jugar. Así, hasta que aparecieron en el mercado informal algunos dispositivos para crear redes inalámbricas de corto alcance. 

–Eran los Access Points (AP) que había que meterlos en un pomo para que no se mojaran, y ponerles una antena —decía en noviembre al proyecto YucaByte uno de los administradores de la red, Delonys Manuel Talavera Llana. En ese momento, Delonys gestionaba, junto con dos amigos más, buena parte de las conexiones de El Eléctrico, una zona dentro del municipio habanero de Arroyo Naranjo.

Los nuevos equipos lograron conectar a decenas de usuarios dentro de un mismo barrio, en distintas partes de La Habana. Pero, para ese entonces, el propósito ya no era solo jugar. 

En el primer reportaje que hiciera al respecto un medio cubano aliado al gobierno, uno de los administradores, Andy García, mencionaba que los inicios de la red en el municipio Centro Habana habían sido fundamentalmente orientados hacia el intercambio de información sobre seguridad informática. Más específicamente, para obtener actualizaciones de antivirus extranjeros: pocos cubanos las descargan de un servidor de la empresa creadora.

Estas redes se conectarían entre sí a partir de 2010, cuando el mercado informal comenzó a abastecerse de cables de red y equipos aún más potentes. Los kilómetros que separaban a un barrio de otro fueron burlados con conexiones de routers de marcas como Ubiquiti y MikroTik, a veces encaramados en mástiles de seis metros sobre edificios altos. Mientras, las distancias más cortas —por ejemplo, dentro de un edificio, en una manzana— se cubrieron con enlaces cableados. Para las compras, varias zonas optaron inicialmente por aceptar el dinero de un usuario específico y reponerlo después, a partir de la recogida de una mensualidad por cada conexión. En otras, simplemente, el comprador era dueño de los equipos y administrador de la red.

¿Cómo creció su alcance?

Con la expansión de Snet aumentaron los intereses y aparecieron nuevos servicios: sitios de anuncios clasificados, redes sociales, emisoras de música, servicios de comunicación por voz, repositorios para descargas. Todo desarrollado y alojado en servidores comprados y configurados por los propios miembros de la red, en diferentes zonas.

Para 2011, los administradores decidieron trabajar aún más coordinadamente y establecieron cinco centros de la red. Tiempo después, lograron organizarse mejor y crearon una estructura piramidal. En la base estarían los usuarios, conectados a subnodos que se enlazarían a los nodos, y estos, a 9 pilares interconectados y administrados por organizadores generales: Wifinet, Habana del Este, GNTK (se pronuncia Genética), Republic of Game (RoG), Comunidad Sur, Cerro Cerrado, Habananet, Playa e Imperivm. En cuanto a la recogida de dinero, acordaron un pago máximo mensual equivalente a un dólar por conexión, que serviría para eventos puntuales como roturas y robos. En 2015, prohibieron todo contenido pornográfico, religioso o político, así como brindar servicios de internet o emisoras extranjeras y el cifrado de los datos.

Lo que buscaba la administración de Snet con las prohibiciones era sortear problemas con las autoridades cubanas, que en 20 años no habían cambiado la legislación sobre el uso del espectro radioeléctrico. Según el decreto 171 de 1992, era ilegal transmitir señales, signos, sonidos, imágenes u otro tipo de información sin la autorización debida a través de ondas electromagnéticas, aun cuando en el año 2000 se patentó la WiFi. Encima, en el año 2003, el otrora Ministerio de Informática y las Comunicaciones estableció que toda red de datos debía estar registrada, pero solo le daba la oportunidad de hacerlo a las empresas y organismos gubernamentales.

Impedir el acceso a internet desde la red habanera tampoco fue una decisión fortuita. Con la aparición de los primeros parques con conexión inalámbrica a internet en 2015, algunos administradores comenzaron a replicar la señal de Etecsa, el principal proveedor del acceso a la red de redes en la isla, y a cobrar. Esta ha sido la principal causa de los decomisos de equipos en los últimos dos años. Según una serie de reportajes de la revista Somos Jóvenes, desde 2013 la policía apenas toca la infraestructura de Snet por otro motivo.

Sin embargo, la unidad de la red se resquebrajó, y no precisamente por disposiciones ministeriales. En una reunión de organizadores generales en agosto de 2017, RoG anunció la posible expansión de una tienda de mejoras para los usuarios de World of Warcraft (WoW), uno de los juegos alojados en sus servidores. La popularidad del juego era —es— incuestionable: en un día, en determinado horario, podían estar más de 200 personas activas en él.

La misma revista Somos Jóvenes dijo en 2018 que la tienda había funcionado dentro del pilar durante ocho meses, con un promedio de 400 dólares mensuales logrados. Junto con el dólar recaudado a cada uno de los 600 usuarios, el dinero fue suficiente para comprar tres servidores más, de 3 mil dólares cada uno, y disponer de 50 videojuegos totalmente actualizados. La idea de abrir la tienda a Snet, incluso con una moneda virtual, tuvo tanto defensores como detractores, y nunca llegó a ser realidad, pero dejó las contradicciones a flor de piel.

La división de Snet realmente ocurrió cuando un subnodo de 52 usuarios se pasó de Cerro Cerrado a Wifinet. Perder usuarios podía ser bueno porque aligeraba el tráfico, pero a la larga resulta fatal: es dinero que pasa de un lado a otro y que ya no se puede invertir en mejorar la propia red del pilar. En pocos días, se cerraron los enlaces, de manera que quedaron Cerro Cerrado, Comunidad Sur, Habananet, GNTK y Playa de un lado, y RoG, Imperivm Habana del Este y Wifinet del otro.

Cerrar enlaces significó que los usuarios de un bando no pudieran acceder directamente a los servicios alojados en el otro. Que proyectos como NetLab, el foro de las innovaciones tecnológicas para la red, desapareciera por completo. Que buena parte de los 20 mil usuarios de Snet en 2016 se preguntaran qué había sucedido realmente y que algunos decidieran no continuar, mientras otros se mantendrían, sin preocuparse demasiado, hasta el pasado mes de mayo.

¿Qué hizo que todo cambiara para Snet?

El 28 de mayo de este 2019, el Ministerio de Comunicaciones anunció la legalización de las redes de datos de personas naturales, con esto dio el ultimátum a Snet. La resoluciones limitaron el alcance permitido de la señal de los equipos en manos de los usuarios y vetaron estructuras como la construida por la comunidad. Las respuestas no se hicieron esperar: desde reuniones entre los organizadores generales hasta encuentros con directivos del Ministerio, que insistieron en la inamovilidad de las resoluciones. 

¿Quiénes son los Joven Club de Computación y Electrónica y cómo fue la absorción de Snet?

Dos días después de una manifestación pacífica controlada por policías mal encubiertos y agentes de la Seguridad del Estado, realizada el 10 de agosto de este 2019, se encontró una solución para Snet: que los Joven Club de Computación y Electrónica acogieran los servicios e infraestructuras de Snet.

Los Joven Club de Computación y Electrónica habían sido inaugurados por Fidel Castro en 1987 y buscaban ser centros tecnológicos que impulsaran la informatización de la sociedad cubana. Pero su éxito ha sido cuestionable. En varias de sus salas de navegación existen equipos obsoletos, y según el director general de Comunicaciones del Mincom, Pablo Julio Plá Feria, solo 270 de las más de 600 instalaciones cuenta con conexión por fibra óptica. Muy pocas tienen acceso inalámbrico.

El acuerdo entre Snet y Joven Club consiste en unir todas las redes privadas a través de la organización. Es decir, se rompería la estructura piramidal previa y los enlaces directos. Los Joven Club quedarían como nodos principales, mientras que los pilares y demás estructuras se convertirían automáticamente en subnodos, con servicios alojados en la plataforma de la institución. Pero como los Joven Club no tienen equipamiento para conectarlos a todos, se permitió que los usuarios, principalmente administradores de redes, cedieran sus routers en calidad de préstamo para montarlos en torres de la organización o, en su defecto, de empresas del gobierno con suficiente ancho de banda. Solo así podría aumentársele técnicamente el alcance a dichos routers, pues estarían dentro de la red de una entidad.

Justo en la semana en que comenzaría la absorción de Snet, los usuarios convocaron a otra manifestación frente al MinCom que ni siquiera tuvo la oportunidad de comenzar. El sábado 17 de agosto, la zona amaneció con un despliegue policial fuera de lo común. A algunos periodistas independientes, artistas y activistas políticos no se les dejó salir de sus respectivas casas. Los agentes de la Seguridad de Estado no permitían a los jóvenes quedarse en la zona más de 15 minutos. Con algunos, se organizó un intercambio con directivos del MinCom y Joven Club que, en apenas minutos, fue utilizado para propaganda política sin consultársele.

En el encuentro, Miguel Gutiérrez, Director General de Informática del Mincom, dijo, entre otros aspectos, que la articulación de la red debía ser desde Joven Club. En cuanto al por qué, mencionó que los servicios de telecomunicaciones en Cuba son concesión exclusiva de las entidades estatales. 

¿Cuál es el nuevo escenario para Snet?

Según un documento de la Internet Society, AlterMundi y Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias (TIC-AC) son dos redes comunitarias de autoprestación de servicios en Argentina y México, respectivamente. La primera es de estructura muy similar a Snet, aunque con un rasgo particular: contrata servicios de internet a uno o más proveedores y los distribuye entre sus miembros. Obtuvo su licencia de operación en diciembre de 2018.

Que una institución nacional asuma una red nacida dentro de una comunidad tiene puntos en contra. Según expresó en su perfil personal de Facebook el profesor Fidel Alejandro Rodríguez, investigador del tema durante años desde la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, solo en las redes autogestionadas los jóvenes y otros miembros cercanos “asumen responsabilidades sociales y organizativas y se hacen partícipes de la transformación y el mejoramiento de su entorno. Sin esperar soluciones del cielo, literalmente”.

Desde Joven Club se han potenciado sobre todo los puntos a favor. La presencia de la organización en todos los municipios cubanos posibilitará, potencialmente, que usuarios de distintas provincias puedan interactuar a un precio inferior al dólar mensual. Asimismo, se respetará la propiedad sobre los medios cedidos en calidad de préstamo y se habilitará el acceso a la red mediante nombre de usuario y contraseña. Pero apenas se ha tocado el tema del financiamiento de la institución, que viene del presupuesto estatal, o la lenta actualización tecnológica en relación, por ejemplo, a la propia Snet.

Lo que tomó década y media en construirse, decidió absorberse, unilateralmente, en apenas un fin de semana.

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