Texto: Laura Cerón

Los recicladores de base de América Latina no solo se enfrentan a los problemas cotidianos que trae la informalidad del empleo, el acceso a los residuos y la competencia con otras empresas privadas. Hoy en día, diferentes países del mundo le apuestan a innovar la manera en que se reciclan los residuos orgánicos e inorgánicos, así como el cambio en las diferentes tecnologías y capital humano necesario para alcanzarlo. ¿Cómo se encuentra el reciclaje latinoamericano en esta nueva agenda global?

Para hablar de este tema se sentaron Ramiro Fernández, director  de Cambio Climático y Nueva Economía de la Fundación Avina; Severino Lima Junior, líder brasilero de la Red Latinoamericana de Recicladores; Claudia Martínez, directora ejecutiva de E3 y miembro del Panel Técnico Independiente del Fondo Verde del Clima, Lucía Fernández, coordinadora de  WIEGO; Camilo Rojas del Banco de Desarrollo de América Latina y Luis Miguel Artieda, Gerente de Programas Fundación Avina.

El taller “Reciclaje y su vinculación con la agenda global: Desarrollo Sostenible, Nueva Agenda Urbana, Cambio Climático y Trabajo” tuvo como objetivo reflexionar sobre las oportunidades y desafíos que afronta la agenda de Reciclaje Inclusivo frente a los acuerdos globales. Este panel se desarrolló en el marco de la Cumbre Regional para el Reciclaje Inclusivo, como una propuesta de acercar al sector público y privado y crear puentes entre los recicladores de base de América Latina.
A pesar de la particularidad de los contextos de los países latinoamericanos, como continente enfrentamos problemáticas comunes. Ramiro Fernández mencionó que el 29% de la población del vive en la línea de pobreza y la inequidad es del 75%. Somos el continente más inequitativo del mundo. Dentro de esta línea de marginalidad se encuentran aproximadamente 4 millones de personas que se dedican al oficio del reciclaje  y recogen entre 20 y 25% de los residuos que se producen.

Sumado a esto, los desechos que se producen contribuyen a las problemáticas urbanas. Un 45% de los desechos que se producen en nuestras ciudades se arrojan a las cuencas de agua y se ponen en vertederos a cielo abierto y el 75% de los gases que emiten las basuras perjudican el medio ambiente. Además,  solo el 2% de las ciudades latinoamericanas tienen sistemas de reciclaje adaptados a sus necesidades reales.

Para combatir estos problemas, varios países en las últimas décadas han firmado acuerdos globales de protección del medio ambiente, que además también se relacionan con la defensa de los derechos de los recicladores. Entre ellas están la Conferencia sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible Hábitat III, el Acuerdo de París y las diferentes recomendaciones que se han logrado en las conferencias de la Organización Internacional del Trabajo.

Estos espacios no hubieran sido posibles sin la incidencia de las organizaciones de recicladores que han sumado esfuerzos para lograr una voz colectiva. Severino contó que como Red Latinoamericana de Recicladores aprendieron a hacer incidencia a nivel internacional a partir de la lucha por el reconocimiento de los recicladores en diferentes lugares y países.

A pesar del terreno ganado, uno de los desafíos para lograr transiciones que apunten a nuevas formas de sostenibilidad es lograr un engranaje entre los recicladores, las empresas privadas y el sector público que pueden financiar los nuevos proyectos.

Para Claudia Martínez el tema del financiamiento es clave, pues puede acelerar el reciclaje inclusivo. Una renovación en el manejo y tratamiento de residuos podría generar una disminución del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero vienen de la basura. Además incrementaría la tasa de recolección de residuos sólidos recuperados que a la fecha en Colombia es del 17% a comparación de Suecia que recupera el 95%.

Otro aspecto que permitiría acercar a América Latina en la proyección de una nueva agenda global es la renovación en el tratamiento de lo que hoy es considerado basura. “Es un problema de diseño. ahora hay varios negocios y empresas que clasifican de distintas formas las basuras. En Colombia estamos desperdiciando el 36% de las frutas y verduras.  la producción y recolección de los residuos orgánicos podría ser una nueva entrada de financiamiento”, afirmó Claudia.

¿Cuáles son entonces los puntos claves para lograr una inclusión de América Latina en la agenda global de desarrollo sostenible? Sin duda reconociendo la voz de los recicladores. “A nivel global el tema del reciclaje ha entrado en la agenda gracias a la necesidad de la formalización del trabajo, ¿cómo se formaliza la informalidad? Los desafíos son muchos, todavía estamos iniciando, pero sin duda la implementación debe hacerse con los recicladores”, comentó Lucía Fernández.

Por otro lado, es una cuestión de organización acorde a los contextos locales. Para Claudia, una mejor idea sería generar microproyectos que apoyen y sustenten pequeñas comunidades.

Finalmente, Ramiro agregó que “este es un proceso que tardará años, al menos 20 años. Los cambios tecnológicos, culturales y sociales que necesitamos para llegar a esa parte son profundos y debemos reflexionar en la transición al futuro de cero residuos”.

Distintas Latitudes realiza la cobertura de los paneles y conferencias de Latinoamérica Recicla 2018.

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