Texto: Diego Pérez Damasco
Imagen: Juara.net

Por todas las redes sociales se volvieron virales unos videos bastante bochornosos para la imagen internacional de América Latina: hinchas de distintos países de la región que asistieron al mundial de Rusia acosaban a mujeres locales, o las hacían decir comentarios con contenido sexual y soez en idiomas que no comprendían. A la vez, reporteras latinoamericanas, pero también de otras regiones, fueron acosadas en vivo o frente a cámaras en distintos momentos, algo que ya no es nuevo ni tampoco es la primera vez que sucede en eventos deportivos. Ante todo esto, ¿qué se puede decir sobre cómo se vivieron las violencias machistas durante el Mundial de Rusia que acaba de concluir, desde una perspectiva latinoamericana?

Para Catalina Ruiz-Navarro, columnista feminista colombiana y editora de la revista Volcánica, estos hechos no implican que los hinchas latinoamericanos sean especialmente machistas, sino que reflejan mecanismos propios de la forma en que se vive el fútbol dentro de sociedades en todo el mundo.

“No es que los latinoamericanos sean especialmente más machistas que los europeos. Toda la cultura que está organizada alrededor del fútbol es una cultura extremadamente heteronormada, que privilegia los comportamientos machistas, entonces no es de extrañar que fueran a tener este tipo de comportamiento”, dijo Ruiz-Navarro a Distintas Latitudes.

“Lo que el fútbol hace es que es uno de los rituales de confirmación de masculinidad, y que muchas veces va acompañado de otros rituales de confirmación de masculinidad, como la violencia, como el sexo, como la violencia sexual. Entonces, no es que el fútbol cause violencia, sino que en esos mismos espacios donde sucede el fútbol son espacios en los que se está reproduciendo una máquina de machismo en paralelo, porque también podríamos tener un fútbol que no generara violencia”, agregó.

En esta línea coincide Andrea Ayala, exjugadora de fútbol salvadoreña que cubrió historias en Rusia durante esta Copa Mundial para Revista Factum. Para ella, lo que sucede es que el fútbol está insertado en medio de sociedades y prácticas patriarcales preexistentes.

“Creo que eso hace permisivo que los hombres latinoamericanos hayan destacado tristemente durante la Copa del Mundo en actos de acoso y abuso hacia las mujeres en general y en particular hacia aquellas que ellos encontraron más vulnerables por la barrera del idioma”, dijo Ayala a Distintas Latitudes.

Violencia doméstica

Durante esta Copa Mundial, y ante el avance de la selección inglesa en las diferentes etapas, se destacó que la violencia doméstica en ese país se incrementaba un 25% durante los partidos de su equipo.

“Si Inglaterra recibe una paliza, ella también”, destacó el National Centre for Domestic Violence, en relación con los datos de que la violencia doméstica aumentaba en inclusive un 38% si la selección inglesa perdía.

Latinoamérica tampoco está lejos de esa realidad. El único país que lleva un conteo oficial sobre cómo se comportan los casos de violencia doméstica durante los partidos de fútbol de su selección nacional es Costa Rica. La institución que ha realizado campañas de sensibilización en este tema es el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU).

Durante el debut de la selección costarricense en el mundial (17 de junio), las líneas de emergencias recibieron 42 llamadas de auxilio por violencia intrafamiliar. El Inamu estima que durante un partido de fútbol los casos de violencia hacia las mujeres se pueden hasta duplicar.

Sin embargo, no sólo la violencia hacia las mujeres incrementa, sino que también lo hacen los números de violencia en general durante los partidos: riñas, choques y otras formas de violencia. Tan sólo durante las dos horas del partido entre Costa Rica y Brasil (22 de junio), en el cual el grupo costarricense quedó eliminado, el 911 recibió 771 llamadas de emergencia, de las cuales 35 fueron por violencia doméstica, muchas más que antes y que después del partido.

“Es hora de que la sociedad costarricense se pregunte, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?, ¿cómo hemos permitido que estos números brutales se repitan de nuevo? Las mujeres de nuestro país fueron agredidas de nuevo, y esto me parece que como sucede debemos enfrentarlo juntas y juntos”, dijo en declaraciones públicas la ministra de la Condición de la Mujer y presidenta ejecutiva del INAMU, Patricia Mora, quien promueve una declaratoria de emergencia nacional por los casos de violencia hacia la mujer.

Esta realidad no es única de Costa Rica en el contexto latinoamericano. De acuerdo con Ruiz-Navarro, cuando gana la selección colombiana siempre hay muertos porque muchos hombres salen a celebrar tirando balazos al aire.

“El fútbol es uno de los pocos espacios en donde a los hombres les es permitido expresar su rango emocional, y la emoción que se privilegia en los hombres es la rabia, la agresividad, inclusive en la celebración. Por eso no me extraña que cuando hay machos celebrando eso termine en violencia doméstica hacia las mujeres. Pero eso también pasa cuando los machos tienen tiempo libre, en Navidad. En Colombia, por ejemplo, el día que más les pegan a las mujeres es el día de la Madre”, dijo Ruiz-Navarro.

Otras formas de vivir el fútbol

Como señala Ruiz-Navarro, estas situaciones no son derivaciones directas del fútbol, sino del sistema patriarcal en el cual se inserta.

Para la exjugadora de fútbol, Andrea Ayala, el fútbol es un deporte que le salvó la vida, y por ello defiende que el problema no está en el deporte en sí.

“El fútbol no tiene la culpa. La culpa la tienen los hombres que, en torno a ese conjunto de actividad deportiva, y el contexto que, en América Latina y muchas partes del mundo está relacionado con el consumo de alcohol, encuentren la excusa perfecta para ejercer esa violencia machista que intrínsecamente los acompaña”, dijo Ayala.

“Una buena manera de cambiar esta perspectiva que se tiene de que el fútbol es un deporte machista en sí mismo, aunque el deporte no lo sea, sino el contexto, es tratar de equiparar salarios y oportunidades hacia las mujeres. También tenemos que cambiar la forma en que se ve a las mujeres dentro del fútbol”, agregó.

Según Ayala, en América Latina, las comentaristas de fútbol suelen ser mujeres con cierto estereotipo de belleza, usualmente cuando salen en televisión, lo cual no sucede con comentaristas hombres, que suelen ser mayores y no cumplen con ningún estereotipo de belleza, porque lo que importa es su experiencia.

Mientras no se ataque las raíces sociales del machismo, tanto en América Latina como en todo el mundo, probablemente estas escenas de violencia de género sigan dándose tanto en los partidos y eventos de fútbol como en otros espacios tradicionalmente dominados por prácticas masculinas.