Con el rostro cubierto con telas de colores sobre sus pieles morenas y sus ojos cansados, decenas de de mujeres indígenas guatemaltecas estallaron e júbilo y lágrimas por la justicia cumplida: dos exmilitares fueron condenados a 360 por violencia sexual durante el conflicto armado en ese país centroamericano.

Los acusados eran Francisco Reyes Girón, oficial retirado, y Heriberto Valdez Asij, un paramilitar al servicio del ejército, y esta es la primera sentencia por violaciones a mujeres indígenas durante el Conflicto Armado Interno de Guatemala. Esta guerra civil, que inició en la década de 1960 y culminó oficialmente hasta 1996, fue producto de la marcada polarización de la sociedad guatemalteca, con tintes étnicos y raciales, así como del enfrentamiento ideológico, en el marco de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Los acusados enfrentaban cargos de esclavitud sexual y doméstica, asesinato, y desaparición forzosa, todos crímenes comunes contra la población indígena guatemalteca en el marco del conflicto armado (se estima que unos 200 mil indígenas murieron en el genocidio). Esta sentencia es considerada un paso importante para las mujeres indígenas, pues demuestra la existencia de un componente de violencia de género y sexual durante la guerra civil.

Si quieres leer más, te recomendamos este texto de Catalina Ruiz Navarro, Guatemala sexual slavery verdict shows women’s bodies are not battlefields en The Guardian.


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