Texto: Ketzalli Rosas y Tania Chacón
Fotos: Daniel Ojeda

La historia de los medios cubanos, en esencia, no es muy distinta a la del resto, o a la de la mayoría de América Latina: un grupo de amigos, colegas periodistas o afines, que se conjuntan, comparten ideales, visiones del mundo. Aquellas charlas que siempre resultan inacabables no hacen más que culminar en la intención de proponer, de crear y el producto final se convierte en un medio digital con una propuesta periodística que, muchas veces, marca una importante diferencia con el periodismo de los modelos tradicionales de medios.

Sin embargo, si acercamos la lupa encontraremos que los retos y dificultades se tornan abismales para Cuba en comparación con toda América Latina. No podemos dejar de lado el contexto social y político, pero ante todo no se puede analizar la realidad de los medios digitales e independientes en la isla post Fidel sin tomar en cuenta la barrera del apenas 20% de conexión a internet que enfrentan los cubanos. De ahí la relevancia de los cuestionamientos: ¿Cómo hacer periodismo digital desde un país con esa conectividad?, ¿cómo hacer llegar el periodismo digital a los posibles lectores que tienen que reunirse en parques públicos para conectarse a la red wifi a través de tarjetas de cobro que les cuestan dólares?

Estas son preguntas que sirvieron como detonante para la discusión de la Mesa 1 de la primera jornada de la 7ma edición del Foro Latinoamericano de Medios Digitales y Periodismo, celebrado en la Ciudad de México, donde se reunieron los representantes de cuatro de los varios medios digitales en Cuba —Ana Lidia García de El Toque; Maykel González de Tremenda Nota, Norges Rodríguez de YucaByte, y Adonis Martínez de El Estornudo—, convocados por la organización Factual/Distintas Latitudes para mirar y discutir América Latina en el entorno digital, en el que Cuba muchas veces queda fuera.

El Netflix cubano

Según relató Ana Lidia García, El Toque nació gracias a la participación de blogueros y periodistas que querían aportar información desde una visión de análisis y crítica. Para su creación aprovecharon también las vías de distribución de información informales, como lo es el Paquete Semanal. “Porque internamente sí estamos muy conectados”.

El Paquete Semanal puede adquirirse por el accesible precio de un dólar. Se trata de  un Terabyte de información que se distribuye semanalmente a través de una cadena de repartidores y funciona como un negocio colaborativo. Contiene un compendio de publicaciones, videos y demás materiales para entretenimiento, así como la información que producen algunos de los medios digitales cubanos. El Paquete llega a diferentes puntos del país y en realidad no es uno sólo, sino varios con diferentes contenidos producidos en distintos lugares de la isla. Para Norges Rodríguez “es un compendio semanal que llega al rincón más recóndito de Cuba. Es el internet offline”.

El periodismo posible

Redes como el Paquete se presentan como una forma para que los y las periodistas combatan la censura y los problemas de conexión. Sin embargo, los cuatro periodistas presentes en la conversación describieron otras dificultades importantes como la falta de solidaridad entre periodistas cubanos, la dificultad de acceder a fuentes y los salarios precarios que rondan los 20 dólares. “Nosotros tuvimos que esperar a que un compañero saliera de la isla para subir un video a nuestra plataforma”, relató Ana Lidia García.

A pesar de las dificultades, “Estamos apostando por la pasión de la escritura, por la pasión del reporteo y por la aspiración de hacer un periodismo que sea sincero. […] En México se mueren periodistas, pero el periodismo es posible. En Cuba no mueren periodistas, pero el periodismo no es posible. Por eso siento que todavía todo está por escribirse”, finalizó Maykel González.