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Heartbeat International, una de las redes antiderechos más grande del mundo, además de usar estrategias basadas en publicidad engañosa para convencer a mujeres de no interrumpir sus embarazos, sigue expandiendo sus tentáculos usando programas de recolección de datos y sistemas de marketing digital para dirigirlos hacia quienes quieren abortar. En Latinoamérica, los centros afiliados a Heartbeat siguen fortaleciendo sus métodos de engaño y convencimiento. 


 

Cuando una mujer se entera de un embarazo, si no es planeado o deseado, una idea la atraviesa: si interrumpirlo o continuar con él. Aunque, los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos y en algunos países del mundo se puede acceder a la interrupción de manera legal bajo ciertas causales, las mujeres que deciden hacer válido su derecho a interrumpir la gestación siguen enfrentado la criminalización o la muerte a causa de abortos en condiciones de riesgo e inseguridad.

En la actualidad, las mujeres que deciden interrumpir su embarazo suelen buscar en internet las diferentes opciones para hacerlo. Con tan solo un clic, pueden encontrar información verificada, pero también información engañosa que las coloca en condiciones de vulnerabilidad. Muchas veces, saber diferenciar entre ambas opciones depende de los conocimientos que tengan y el contexto que las rodea.

Justo en esa línea delgada entre proporcionar información verificada e información engañosa aparece una de las redes antiderechos más grande del mundo: Heartbeat International.

De acuerdo con el sitio web de esta organización cristiana sin fines de lucro, Heartbeat International tiene sus antecedentes en 1971, en Columbus, Ohio, Estados Unidos. Con el objetivo de dar una respuesta a la legalización del aborto (luego de la batalla judicial del caso “Roe vs Wade”), comunidades conservadorss opuestos a la interrupción del embarazo crearon líneas teléfonicas directas para “orientar” a mujeres embarazadas y alejarlas de la tentación y presión de abortar. Luego, dichas líneas mutaron en supuestos “centros de ayuda para el embarazo” y “clínicas médicas”, si bien siempre se caracterizaron por ofrecer información tergiversada sobre las consecuencias de la irrupción del embarazo. A esta iniciativa de líneas telefónicas y centros antiabortos se les conoció como Alternatives to Abortion International (AAI). De acuerdo con el proyecto Pro-Lies.org, especializado en este tema, el nombre es utilizado actualmenteen varios estados de EE.UU para llamar a sus programas antiaborto financiados por los contribuyentes.

En 1993, cuando AAI ya había alcanzando alrededor de 200 centros afiliados en Estados Unidos, cambió su nombre a Heartbeat International. Actualmente, de acuerdo con su reporte anual 2022 (el más reciente disponible), Heartbeat presta servicio a más 3250 afiliados en 89 países del mundo; 288 en América Latina.


Para entender este crecimiento, es importante comprender el alcance del conservadurismo en Estados Unidos. Si bien en las últimas décadas el país norteamericano ha experimentado un crecimiento sostenido de personas que no practican ninguna religión, todavía sigue siendo una nación mayoritariamente cristiana y, en buena medida, conservadora, con todo lo que ello implica en términos de oposición al aborto y otros temas de género.

Esto es algo visible en parte de su engranaje político e institucional. En 2018, por ejemplo, la mayoría conservadora del Tribunal Supremo le dio un espaldarazo al movimiento antiabortista al declarar como “probablemente inconstitucional” una ley de California que obligaba a organizaciones contrarias al aborto a proporcionar información sobre procedimientos de interrupción del embarazo financiados por el Estado. Con ello, los conservadores del Tribunal Supremo se mostraron de acuerdo con que las mujeres que asisten a dichas organizaciones no tuvieran acceso a información crítica e imparcial sobre sus opciones.

Esta situación también es visible, fundamentalmente, en el Partido Republicano, donde Heartbeat ha encontrado apoyo político. El ex vicepresidente Mike Pence, por ejemplo, habló en eventos de la organización celebrados en el Capitolio. Incluso, durante el mandato de Donald Trump, cuando la Corte Suprema (también de mayoría conservadora) dio marcha atrás a la Ley Roe VS Wade, Heartbeat animó a las clínicas antiaborto a aprovechar a sus “nuevos amigos en Washington” para solicitar fondos federales.

Este último es otro factor importante para entender el crecimiento de la organización. Y es que Heartbeat International funciona como una organización recaudadora de fondos que luego desembolsa dinero a otros centros y organizaciones antiaborto. Según un análisis de las declaraciones anuales de HI realizado por openDemocracy, entre 2007 y 2019 HI gastó casi un millón de dólares, cifra que incluye subvenciones a más de una docena de grupos y redes antiaborto.

Heartbeat ayuda a muchos de estos grupos con actividades de formación, asesoramiento jurídico y desarrollo organizativo, como veremos más adelante. Esto ayuda a explicar el que HI cuenta con cerca de 3250 centros afiliados, incluyendo más de 1.200 fuera de EEUU. Ello significa que HI engloba dentro de su red a más del 46% de los centros antiaborto de todo el mundo, según datos de 2022 de la propia organización.

En el caso de América Latina, en 2022 HI aseguraba tener 288 centros afilados. Todo indica que sus grandes aliados en esta zona son los Centros de Ayuda a la Mujer (CAM).

De acuerdo con el sitio web de esta red, su nacimiento se remonta a 1989, cuando el fundador, el mexicano Jorge Serrano Limón, asistió a un congreso internacional convocado por Human Life International en Nueva Orleans, Estados Unidos, donde participaba Laura Nelson, fundadora de los CAM en Chicago. Jorge quedó tan impactado con su testimonio que decidió contactarla para conocer la operación y replicarla en México.

Serrano Limón ya era entonces presidente de la asociación civil mexicana Comité Nacional Pro-Vida. El 15 de agosto de 1989, el primer CAM abrió sus puertas en la Ciudad de México.

Los datos sobre cuántos CAM operan en América Latina son imprecisos.

El sitio web de los CAM refiere que en la actualidad, sin dar una fecha específica, hay más de 70 CAMs en México y más de 130 en el resto de América Latina, incluyendo 40 en Argentina, sin mucha más información.

Mientras, el Directorio Mundial de Ayuda para el Embarazo, disponible en el sitio web de Heartbeat International, refiere que en México hay 160 centros de ayuda entre CAMs y otros como VIFAC, Salvar una Vida y Servicio de Acogida en el Embarazo. El directorio no ofrece información completa de cada centro, aunque sí menciona si está afiliado a Heartbeat o no.

En el caso de Argentina, el directorio de Heartbeat refiere que hay 53 CAMs ―conocidos como La Merced Vida―, y en El Salvador dos, ubicados en Santa Tecla.

Al intentar contactar vía telefónica con estos centros, las líneas rezaban que estaban fuera de servicio.

Con todo esto una pregunta surge: ¿cómo llegan a estos centros las mujeres que, angustiadas, enfrentan la desesperación de encontrar ayuda o información para interrumpir sus embarazos?

Como se ha reportado en otras investigaciones, Heartbeat International usa un método basado en avisos falsos en internet, principalmente en redes sociales, para captar la atención de mujeres que buscan interrumpir sus embarazos, proporcionarles información engañosa e imprecisa sobre las consecuencias del procedimiento y convencerlas finalmente de no abortar, para lo cual también ofrecen apoyos económicos y de adopción. Así se pudo constatar en México y Argentina, dos de los países incluidos en esta investigación.

Esta es una forma de violencia simbólica de la que Heartbeat se jacta en su sitio web, donde resalta que “300 mil madres eligen la vida”. Aunque para llegar a esas cifras primero debieron echar a andar una inmensa maquinaria que incluye líneas de atención y redes sociales.

Como mencionamos anteriormente, Heartbeat ofrece a los centros afiliados su guía, pero, sobre todo, educación jurídica y capacitación ―con materiales educativos llenos de información falsa sobre los procedimientos y consecuencias del aborto― para  consolidar su misión: “alcanzar y rescatar tantas vidas como sea posible, en todo el mundo, a través de una red eficaz de ayuda durante el embarazo que afirma la vida, para renovar comunidades para la VIDA”.

Todo esto no es gratuito, quienes comienzan un centro y se afialian a HI reciben distintos beneficios, que pueden ser gratuitos o con precios de descuento para acceder a los distintos recursos disponibles, que van desde información sobre el aborto, consultas por teléfono o por correo electrónico, capacitaciones, conferencias, newsletters, etc.

Heartbeat International también ofrece cursos de capacitación que incluyen estrategias de redes sociales, Google Ad Grants y marketing de motores de búsqueda.

Precisamente, este modelo de cuotas de membresías es parte del sustento de Heartbeat, con todo lo que cobra con los descuentos y promociones a quienes desean abrir un centro de embarazo en cualquier parte del mundo.

 

De acuerdo con el informe “Cómo el activismo antiaborto está explotando los datos”, elaborado en 2019 por la organización civil británica Privacy International, los tres principales servicios que Heartbeat brinda con descuentos a sus organizaciones afiliadas son: 

Extend Web Services

Un servicio de diseño web y marketing digital que sugiere un lenguaje cauteloso contra el aborto y proporciona cinco páginas médicas que incluyen: información/educación sobre el aborto, salud sexual, embarazo y anticoncepción de emergencia. Si bien se pueden personalizar todas las demás páginas del sitio, agregando información propia, esas cinco son intocables, no se pueden editar. 

Option Line 

Servicio web, chat y una línea telefónica de ayuda para mujeres con embarazos inesperados. Este servicio está incluido de forma predeterminada en los sitios de Extend Web Services con un chat que funciona a través del software LiveChat. Antes de comenzar el chat, se requiere que los visitantes ingresen datos personales como nombre, ubicación, así como lo que estás buscando.

Se desconoce dónde terminan los datos enviados previo al inicio del chat y durante la conversación y quién tiene acceso a ellos. Los términos de uso establecen que “todos los comentarios enviados a través del sitio web, que no sea información solicitada directamente, pueden ser utilizados por Option Line para todos y cada uno de los fines que considere apropiados para la misión y visión de Potion Line”.

Next Level CMS

El sistema de gestión de contenido que permite a los centros antiaborto usar la big data para que sean lo más efectivos posible, pues da la posibilidad de ingresar y acceder información en cualquier lugar y en cualquier momento.

La política de privacidad de este servicio establece que la empresa puede compartir información con afiliados, socios, proveedores y organizaciones contractuales de Next Level, o cuando sea legalmente necesario, pero no hay más información sobre cómo se comparte o analiza la información de los afiliados de Heartbeat. 

Sobre toda esta maquinaría desarrollada por HeartBeat International, Privacy International hace énfasis: “En países donde existe oposición a los derechos reproductivos, así como leyes limitadas de privacidad de datos, existe un riesgo significativo de que los datos de las personas sean explotados en un intento de restringir los derechos reproductivos”.

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Esta es una investigación realizada por Distintas Latitudes en tres países de América Latina (México, Argentina y El Salvador) narra cómo estos centros afiliados a la organización antiaborto HaertBeat International hacen uso de intenet y redes sociales para, con lenguaje engañoso, atraer a mujeres que tratan de interrumpir sus embarazos; cómo es la atención en los centros y las estrategia que se usan para convencer a las mujeres de no terminar con sus embarazos.

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Esta investigación fue realizada con el apoyo de la International Women’s Media Foundation (IWMF) como parte de su iniciativa de Derechos Reproductivos, Salud y Justicia en las Américas.

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Periodista mexicana. Codirectora de Factual / Distintas Latitudes. Se desarrolló como investigadora en el periódico mexicano El Universal. Su crónica "El hombre que sueña con una 'Tierra de sordos'" obtuvo el primer lugar en el Premio Rostros de la Discriminación 2016 en la categoría de texto.