Los hombres trans, las personas transmasculinas y no binarias también abortan. En los últimos dos años las identidades trans han reclamado un derecho que también les pertenece: el aborto legal, libre, seguro y sin estigmas.

 


 

En los últimos dos años, América Latina ha sido testigo de la lucha para que el aborto sea legal, libre y gratuito. Sin embargo, la población de hombres trans, personas no binarias y transmasculinas no está incluída en las discusiones legales, los proyectos y las leyes ya consolidadas. 

Distintas Latitudes preguntó a personas trans de siete países de la región sobre por qué importa el enfoque trans en la discusión de los derechos sexuales y (no) reproductivos, y a qué se enfrentarían si abortaran en su país. 

Foto: Georgina González

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Alex Castillo es un hombre trans de Guatemala. Inició su transición a los 43 años y gestó en dos ocasiones. No fue su decisión. En su juventud, la violencia impuesta por ser asignado mujer al nacer lo hizo asumir la responsabilidad de dos niños que crió solo y sin apoyo. 

“Fue muy desgastante y me hizo tener que llevar una doble vida escondiendo por completo mi identidad trans. Si me asumía como trans había la posibilidad de perder mi trabajo y no poder mantener a esos dos niños. Algo imposible en Guatemala”, recuerda Alex. 

Alex es fundador y coordinador de Trans-Formación, el primer colectivo de hombres trans en Centroamérica. Además, es miembro del panel de concesiones del Fondo Internacional de Personas Trans y presidente de la Red Centroamericana y del Caribe de Hombres Trans.

Así como Alex, hombres trans, personas no binarias y transmasculinas de América Latina se enfrentan a limitaciones jurídicas, violencias cuando deciden abortar y discursos que los y les alejan de un derecho que también les pertenece.

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Antes de continuar es importante dejar en claro algunos conceptos. Y entender que no hay una única manera de vivir estas categorías de identidad de género, así mismo, no son las únicas.

Hombre trans: Se refiere a la persona asignada como mujer al nacer pero que se identifica como hombre. 

Fuente: CIDH

Persona transmasculina: una persona trans que fue asignada mujer al nacer pero que conscientemente decide desestabilizar los roles sociales impuestos a los hombres.

Fuente: Trans Oral History Project

Persona no binaria: persona que no se identifica total, exclusiva y/o permanentemente con el ser hombre o el ser mujer.

Fuente: Colectivo Resistencia No Binarix

En los últimos dos años, la región ha sido testigo de la lucha para que el aborto sea legal, libre y gratuito. Sin embargo, la población trans ha luchado para que se les incluya en las discusiones legales, los proyectos y leyes aprobadas.

En la región, el aborto pasa por todas las escalas posibles: de la interrupción legal del embarazo de manera segura y gratuita, como en Cuba, Uruguay, Oaxaca o Ciudad de México. Hasta la prohibición absoluta como sucede en El Salvador, Nicaragua, Honduras y Guatemala. En el medio, la mayoría de los países permite la despenalización en algunas causales: cuando el embarazo es producto de una violación; cuando pone en riesgo la vida de la madre, y cuando el feto no tiene posibilidades de sobrevivir, así se apunta en un diagnóstico sobre el aborto en América Latina hecho por Distintas Latitudes. 

Argentina, un caso particular en toda la región

Manifestación en Ciudad de México. Foto: Georgina González

El Proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) incluye a las personas gestantes como individuos con derecho a acceder a la interrupción voluntaria del embarazo. El proyecto fue rechazado por el Senado argentino, pero representa un modelo único de inclusión de personas trans a una demanda que no es exclusiva de las mujeres.

Identidad de género: vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al nacer. Incluyendo la vivencia personal del cuerpo.

Fuente: CIDH

Persona Trans: Cuando la identidad de género de la persona no corresponde con el sexo asignado al nacer. Esto incluye a personas que se identifican como transexuales, transgénero, travestis, no binarias, entre otras.

Fuente: CIDH

Persona gestante: Se entiende como la persona con capacidad de gestar. En el intento por incluir a las identidades trans dentro de la legislación por el aborto es común se incluya la frase: “mujeres y personas gestantes”, con el objetivo de sumar a aquellas personas que no se asumen “mujeres”.

 

 

 

Violencia sistémica que limita la plenitud de “mi cuerpo es mío”

“Organizaciones de la sociedad civil señalan que la violencia contra hombres trans ocurre más comúnmente en la esfera privada y con frecuencia es invisibilizada fuera de los espacios en los que

ocurre”, así lo señala el último informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre violencia contra personas LGBTI+.

El informe de la CIDH detalla que los hombres trans se enfrentan sobretodo a violencia ejercida por la familia, en el ámbito de la salud y bullying escolar. Las violencias ejercidas contra esta población no está registrada por los mecanismos de justicia, ya sea porque no se denuncian o cuando sí sucede hay un subregistro sobre todo en casos de asesinatos y de violaciones correctivas.

“Existen casos completamente invisibilizados de personas transmasculinas que han sido violentadas no sólo de manera física o mental sino una violencia correctiva y esa violencia correctiva también forma parte de nuestra lucha diaria”, comenta Emilio Villafuerte, hombre trans de Ecuador y director de Valientes de Corazón, una organización que promueve los derechos humanos de los hombres trans en ese país.

La violación correctiva es una forma de violencia cuya esencia es “sancionar y corregir” la orientación sexual, la identidad o expresión de género de una persona. La CIDH da cuenta que este tipo de violencia sexual es uno de los delitos menos denunciados en el continente y que, de hacerlo, las víctimas se enfrentarían a la revictimización, la vergüenza o el miedo por revelar su orientación sexual o identidad de género. 

Las personas trans que deciden practicarse un aborto, al igual que muchas mujeres en la región lo hacen desde la clandestinidad. En donde también son sujetos a prejuicios, cuestionamientos y estigmas. 

“Por miedo a enfrentar todos estos prejuicios que hay sobre los hombres trans, es que las personas que se han realizado un aborto no hablan. No podemos tener un registro real de lo que sucede”, cuenta Andy González, persona no binaria y activista LGBTI+ de Chile.

En América Latina no existen estudios que analicen o midan el acceso de las personas trans a los servicios de salud. Estas omisiones generan un ambiente de total invisibilidad, desinformación y brechas a la hora de solicitar atención médica, no sólo sexual y/o (no) reproductiva, sino de salud en general. 

“En el mundo hay varones trans que quieren gestar. Hay varones trans que tienen interés en congelar óvulos para ser inseminados. Hay varones trans que mantienen prácticas sexuales de las que puede resultar un embarazo.Y también podría tratarse de un embarazo no deseado”, apunta Blas Radi, docente, investigador y activista de derechos humanos. 

Pese a esa afirmación, no existe un registro sobre cuántos hombres trans, personas no binarias y transmasculinas han abortado. El debate del derecho al aborto, los registros e investigaciones en relación al tema solo se aplican a mujeres cisgénero (cuando la identidad de género de la persona corresponde con el sexo asignado al nacer. Lo contrario a una persona trans). 

“Los sujetos trans hemos sido despojados de nuestros cuerpos desde la medicina, la psicología en los intentos de patologizar lo que es sólo una identidad. Decir mi cuerpo es mío es conquistar ese primer territorio que es el cuerpo, es salir de la narrativa de estar en un cuerpo equivocado y decir que con este cuerpo yo tengo una capacidad de gestar y con esa posibilidad viene el derecho a decidir sobre mi cuerpo, y ese derecho incluye el derecho al aborto”, reflexiona Luz Kimball, hombre trans de Sonora, México, que colabora en Diverciudad

¿A qué te enfrentarías si abortaras en tu país?

Preguntamos esto a siete personas trans de siete países distintos de la región. Cada uno da cuenta, desde su experiencia, de las realidades que enfrenta o los privilegios que creen gozar en su país.

“Como persona trans tendríamos que hacer un aborto clandestino, probablemente negar nuestra identidad de género para que el doctor no nos violente. Si fuéramos a ser descubiertos podríamos enfrentar a la justicia”.

 Andy González, persona no binaria de Chile. 

“En el caso de las personas trans el panorama sigue siendo oscuro, las violencias que se ejercen sobre nosotres son sistemáticas, ya que en el imaginario colectivo no existimos como posibilidad y no tenemos un lugar de reconocimiento. Básicamente no somos posibles. En ese sentido el aborto no resulta ser un derecho para nosotres lo cual nos ha expuesto a diversas situaciones de violencia, de negación de nuestra identidad, de procedimientos en la clandestinidad y/o gestaciones forzadas”.

Alianza Trans Abortera de Colombia (ATAC), un espacio seguro desarrollado por las colectivas Atravesados y AlienHadas que busca crear rutas diferenciales para el acceso a un aborto legal y seguro por parte de la población trans, así como hacia su despenalización total. 

“Cuba es un país con total libre derecho de abortar. En el país hay muy pocos transmasculinos pero los doctores son muy humanos. No habría rechazo”.

  Liam Durán, transmasculino de Cuba. 

“Tendría que soportar que el sistema de salud no está preparado con ningún protocolo para manejar estos casos. Eso me expondría tanto a mí como a otros, a acudir a lugares clandestinos, donde no solo tiene un  impacto emocional, también estaría poniendo la salud en riesgo. Sin mencionar que no hay un soporte o una red de acompañamiento para llevarlo en buen término”.

Emiliano Villafuerte, hombre trans de Ecuador.

“Actualmente en el Congreso de la República existe la iniciativa de ley 5272 (“Protección a la vida y la familia”). Ésta contempla castigar a la persona que aborta de 5 a 10 años, al igual que a los profesionales de la salud que lo asistieran. Esta ley castiga el aborto a las poblaciones LTBI (lesbianas, trans, bisexuales e intersexuales) y es completamente inconstitucional. Sin embargo, los legisladores continúan con impulsar esta ley que violenta muchos derechos humanos”.

 Alex Castillo, hombre trans de Guatemala.

“Me enfrentaría primero a la clandestinidad. En mi estado [Sonora], como en la mayoría del país el aborto se penaliza. Tendría si puedo hacerloque viajar a la Ciudad de México. En caso de encontrar un clínica o personas dispuestas a acompañarme en el aborto, probablemente me enfrente a las miradas prejuiciosas, pues mi cuerpo ya no es leído como el cuerpo de una mujer cis. Pero muchas mujeres y personas con posibilidad de gestar no reciben acompañamiento, no cuentan con una red de apoyo amorosa”.

 Luz Kimball, hombre trans de México.

Yo soy una persona trans que ha abortado. Me enfrenté a la informalidad, a la falta de información, a los prejuicios. Al miedo de ir a un consultorio en condiciones paupérrimas y a la revictimización. En Perú puedes ir presa o preso por abortar. He sabido de casos en donde en los consultorios clandestinos hay violaciones o te dejan heridas que te llevan a la muerte”.

Sebastián Marallano, persona transmasculina de Perú.

La necesidad del enfoque trans en la legislación del aborto

Recientemente, hombres trans, personas transmasculinas y no binarias han tomado las calles para visibilizar que ellos y elles también tienen derecho a decidir gestar y/o abortar.

Foto: Georgina González

Les integrantes de la Alianza Trans Abortera de Colombia lo tienen claro:

“El enfoque trans es importante en la legalización del aborto. Principalmente porque las personas trans existimos y no pueden seguir  ignorándonos y negándonos. Por otro lado, reconocer y darle lugar a la multiplicidad de corporalidades, identidades y sexualidades desde los enfoques de salud permite acabar con esa imposición binaria cis-sexista que nos ubica a las personas trans y a quienes no entramos en esas normas, en la marginalidad, en la patologización y en la obligación de normalizar nuestras experiencias de vida. Hablar de autonomía reproductiva y del derecho a decidir sobre nuestro propio cuerpo va más allá de que se nos reconozca nuestra identidad. Tiene que ver, entre otras cosas, con servicios de salud sexual y salud reproductiva centrados en nuestras necesidades y circunstancias. Lo cual incluye al aborto como un derecho ineludible para nosotres”.

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Ilustración de portada: Alma Ríos
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Georgina González

México (1991). Periodista independiente egresada de Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Le interesa escribir sobre las infinitas posibilidades de habitar el género y la identidad, así mismo sobre las resistencias de los movimientos sociales. Ha publicado en varios medios digitales como Kaja Negra, El Beisman, Revista Hysteria. Colaboró en Desastre MX.

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