El 22 de septiembre de este 2019, Disforia FC, un equipo de futbol conformado por personas trans se reunió para disputar un partido de entrenamiento en el parque San Borja en Santiago de Chile. Ese día domingo un grupo de hombres cisgénero les atacaron. Denunciaron. Recibieron apoyo. Hoy buscan que haya seguridad y una cancha para poder seguir jugando a la pelota.

 


 

Cuando Oliver era niño jugaba futbol en equipos masculinos, pero de esos grupos él era la única persona que al nacer fue asignada mujer. Actualmente Oliver, quien se identifica como transmasculino, es uno de los organizadores del taller de futbol para personas trans de Chile, Disforia FC.

En el entorno cercano a Oliver [su nombre fue cambiado a petición de la persona] equipos femeninos surgieron y jugó en esas escuadras. Pero cuando inició su transición se encontró en un limbo. Intentó jugar en seis equipos de varones pero en ningún momento se sintió cómodo y la liga femenil, al considerarlo “hombre”, no le permitió jugar más. 

“Yo podía jugar con hombres pero para mí es súper incómodo jugar con hombres cis [no trans] porque el estilo de juego masculino es mucho más violento, de egos, de fuerza. A mí nunca me acomodó eso. ¡Chuta!, desde chico me ha gustado jugar a la pelota y en ninguna parte puedo jugar, no hay espacio para mí, ¿qué hago?, me dije”, recuerda Oliver.

Oliver encontró en su propia necesidad una oportunidad para construir un espacio seguro para jugar futbol con personas trans. Junto a una amiga plantearon la idea a otras personas y les pareció “bacán” [genial]. Así, el 27 de abril de 2019 nació Disforia FC, un equipo de futbol integrado por aproximadamente 40 personas trans [transfemeninas, transmasculinas y no binarias]. 

Desde ese día, cada sábado se reunían para entrenar y los domingos disputaban encuentros amistosos; hasta que, un ataque en el parque San Borja les dejó sin cancha. 

Ataque en el parque San Borja

Disforia FC reservó la cancha del parque San Borja, ubicado en Santiago de Chile, de cuatro a seis de la tarde. Era el domingo 22 de septiembre. Se juntaron para jugar un amistoso sin rival. Al cuarto para las seis de la tarde, tres hombres se acercaron a la cancha y se sentaron encima de las pertenencias de los integrantes del taller.

Dos chicos del equipo le pidieron al grupo de hombres que se retiraran. “Estas personas no se quisieron mover. Ellos se excusaban diciendo que siempre venían al parque, que ellos tenían usando esta cancha mucho tiempo y que no se iban a mover de ahí porque ellos siempre se sentaban ahí. Empezaron los gritos, siguieron los empujones, llegaron 15 hombres más y terminó en combos [puñetazos] y patadas”, relata Oliver.

El ataque duró aproximadamente 20 minutos, hubo personas heridas y por más que se gritó por ayuda a los guardias, éstos no llegaron a donde sucedía la pelea, tampoco acudieron elementos de Carabineros. 

“En lo personal, yo nunca había estado en una pelea, para mí fue shockeante. No llegó a algo más grave con cuchillos o armas pero fue super violento igual. Sentí que en un momento nos querían matar, nos miraban con una cara de odio que de verdad no me puedo explicar este tipo de violencia por algo tan simple de solucionar. Al final fue un hostigamiento innecesario”, señala  Oliver.

Transfobia en las instituciones

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh) realizó en 2018 la “Encuesta Identidad”, el primer sondeo nacional aplicado a 326 personas trans mayores de 14 años en Chile. En el estudio se destaca que el 76.1% de las personas dijo haber experimentado algún tipo de discriminación. 

El día siguiente al ataque a Disforia solo cuatro de las personas heridas del equipo fueron a constatar lesiones en el sistema de salud para ahí mismo denunciar con Carabineros. El equipo no quería denunciar ya que tenían presente que, de hacerlo, se podían enfrentar a la negación de su identidad de género. Y así pasó. 

“En el hospital y en Carabineros nos trataron con el nombre legal, que no es el nombre que nos identifica. Había que estar dando la explicación a todas las personas de que somos personas trans, que no queremos que nos llamen con ese nombre. Ya estamos cansados de toda la violencia, no solo la violencia física que recibimos en ese momento por parte de esos hombres, sino la violencia en las instituciones”, cuenta Oliver.

La Encuesta Identidad arrojó que el 45.9% evita comentar su propia identidad de género en los servicios públicos. Y que solo el 7.3% denuncia algún tipo de discriminación. 

En Chile, la Ley de Identidad de Género fue aprobada en diciembre de 2018, sin embargo, apenas el 29 de agosto se publicó el reglamento a dicha ley que será vigente a inicios de 2020. 

La Ley de Identidad de Género en Chile asegura que las personas trans y de género diverso puedan cambiar su nombre, el dato del marcador de sexo y sus registros fotográficos en todos los documentos públicos y privados del país, a partir de los 14 años y de acuerdo a su auto percepción. La ley establece para las personas mayores de 18 años que el procedimiento será por la vía administrativa, mientras que para los adolescentes es necesaria la autorización de uno de los padres o tutor responsable así como la aprobación de un juez del tribunal familiar.

Tipos de violencia contra personas trans en 2018  

Verbal – 63.9%

Psicológica – 47%

Negación servicios público o privados – 17.7%

Agresión Física – 13.5%

Abuso sexual – 7.9% 

Fuente: en la Encuesta Identidad, 2018 (Movilh)

El 33.2% son declarados como responsables “grupos de personas”

Donde el 44% de los agresores son “conocidos”

Oliver cuenta que la denuncia en este momento pasó a la Fiscalía, sin embargo, cree que la justicia “no va a hacer mucho”. Disforia FC busca con esa denuncia que la municipalidad de Santiago se haga cargo de proveer seguridad en el parque público de San Borja. 

“Es necesario que se resguarde la seguridad de todas las personas que van allá, porque no es ni primera ni segunda vez que pasa. Sabemos que la violencia que existe ahí es homofóbica, lesbofóbica, transfóbica. Es un parque riesgoso. Todo Chile sabe que en el parque San Borja mataron a Daniel Zamudio y la seguridad sigue siendo precaria, sigue habiendo ataques y se necesita más seguridad”, apunta Oliver.

Por su parte, Michel Riquelme de Organizando Trans Diversidades (OTD) comentó en el marco del día de la remembranza trans en 2018 que, “lo que comienza con la negación o el cuestionamiento de las identidades trans es el primer paso para la violencia transfóbica, luego avanza a todo tipo de violencias, que pueden  terminar incluso con la muerte de una persona trans”. 

“Todo Chile sabe que en el parque San Borja mataron a Daniel Zamudio”

Daniel Zamudio fue encontrado inconsciente y en estado grave por un guardia de seguridad del parque San Borja el 3 de marzo de 2012. La noche anterior fue golpeado y torturado por cuatro hombres, quienes le propinaron múltiples golpes en el cráneo y cuerpo, quemaduras de cigarrillo y cortes en forma de esvástica en su torso. 

Los golpes que recibió Daniel le causaron la muerte días después, el 27 de marzo de 2012. Daniel tenía 24 años, era un hombre homosexual y fue atacado por su orientación sexual.

El asesinato de Daniel movilizó no solo al sector social, sino también político. La lucha por justicia  de sus padres y grupos activistas motivó la celeridad en la aprobación de la Ley Antidiscriminación, conocida también como Ley Zamudio. El 9 de mayo de 2012  el Congreso Nacional aprobó la ley. 

El informe anual de Derechos Humanos. Diversidad sexual y de género en Chile elaborado por el Movilh señala que en 2018 los ataques hacia las poblaciones LGBTI+ aumentaron un 44%. Ese año 698 abusos fueron cometidos. 

La población trans concentra la mayor cantidad de abusos con 273 que representa el 39%. Luego se registró un 15% a gays; 13% a lesbianas y 33% a la población en su conjunto, según señala el informe.  

Tipos de violencias a población LGBT+ en 2018 en Chile

58 – agresiones físicas/verbales perpetradas por civiles

16 – agresiones de abuso policial 

28 – discriminación laboral

37 – exclusión educacional

102 – campañas y movilizaciones LGBTfóbicas

271 – situaciones de marginación institucional

17 – negaciones al derecho al espacio público/privado

72 – actos de violencia comunitaria (familiar, vecinal)

92 – declaraciones de odio

2 – abusos en el ámbito cultural/medios de comunicación

3 – asesinatos 

Fuente: Movilh

El informe también da cuenta que en 2018 el Servicio Médico Legal (SML) propuso una iniciativa que busca se respete el nombre social y que de cuenta de las defunciones de las personas trans cuando se trate de muertes naturales y aquellas identificadas como crímenes por odio. 

Una consideración importante que abordamos en el explicador, Asesinatos de personas LGBT en América Latina, ¿a qué prestar atención? desarrollado por el equipo de Distintas Latitudes, es la importancia de la existencia de este tipo de registros y de señalarlos como crímenes por prejuicio, la violencia que se ejerce en contra de ciertas personas “por ser lo que son”. 

Esto nos permite poner en perspectiva lo que reporta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que apunta en su informe Reconocimiento de derechos de personas LGBTI en las Américas, que tras la aprobación de la Ley Zamudio en 2012, solo 2 denuncias por orientación sexual se han admitido de 50 que se han presentado. 

“La Ley Zamudio es la que se supone nos protege ante cualquier discriminación pero es tan burocrático y es tanto el tiempo que se demora y es tanta la violencia psicológica y es tanto el cuestionamiento que te hacen en todas partes con respecto a la violencia que tú viviste que sufriste, que de repente como que, no siento que sea una ley que me proteja, no siento que vaya a salir ganando al utilizarla”, dice Oliver, jugador y uno de los organizadores de Disforia FC. 

El informe de la CIDH añade que “la implementación de tales medidas con frecuencia es débil, debido a las ineficiencias y obstáculos que existen en el acceso a la justicia respecto de estos crímenes, incluyendo la prevalencia de prejuicios en las investigaciones y la falta de entrenamiento de la policía, especialistas forenses, fiscales y jueces”.

La importancia de construir espacios seguros

El martes 24 de septiembre, luego que el equipo de Disforia difundiera la agresión que habían vivido, organizaciones se acercaron a apoyarles e incluso proveerles servicios psicológicos. Además de eso, Vaginas Silvestres, “una equipa de futbol feminista”, les invitó como acto de empatía a un encuentro amistoso de futbol.

“Nosotras también hemos sido parte de actos y actitudes de agresiones y violencias por parte de los hombres que juegan pero también de la inoperancia institucional para garantizar que el espacio sea seguro y se logre un uso equiparado de los tiempos. Apoyamos a Disforia porque entendemos la magnitud del problema y la injusticia que enfrentamos”, cuenta Vaginas Silvestres sobre por qué se solidarizaron con Disforia FC.

El encuentro amistoso entre las dos escuadras se transformó en un mini torneo; las personas que asistieron en solidaridad  fueron las suficientes para que se armaran aproximadamente 10 equipos que jugaban “al gol” [cada que un equipo anotaba un gol, otro salía]. Así compartieron la tarde ese martes, para Oliver y el resto del equipo fue una demostración “de apoyo y cariño. Al final era jugar a la pelota, divertirse, compartir y demostrar que nos estamos solos”. 

La construcción de espacios seguros para personas trans es vital. Disforia FC además de ser un taller de futbol para personas trans es un espacio de encuentro entre pares en donde pueden conversar y acompañar sus procesos en confianza. 

“Ver el proceso de otras personas ayuda a sentirse uno más seguro de sí mismo y también ayuda a crecer en compañía de otras personas que están pasando por lo mismo. En este caso, nosotros lo usamos conectado con el futbol, pero existe la necesidad de espacios seguros para personas trans porque no es seguro la calle, no es seguro la sociedad y existen muy pocos espacios exclusivos para personas trans en Chile”, añade Oliver. 

Vaginas Silvestres considera que: “los espacios seguros son relevantes para el desarrollo de la comunidad LGBT debido que hay agresiones y crímenes de odio, debido a que nuestras expresiones de vida resultan amenazas para el estatus quo de una sociedad altamente moralista y lesbofóbica. Estamos claras que las instituciones del Estado y los diversos poderes que lo componen no son garantes de nuestra seguridad es por ello que se requiere estrechar vínculos de cooperación con otras equipas que usamos el espacio”. 

La Encuesta Identidad reveló que el 56.9% evita “siempre o a veces algunos lugares por temor a agresiones o insultos”. Según Movilh esta situación “refleja que hay acciones concertadas y cobardes para dañar la dignidad de terceros, solo en razón de su identidad de género”.

Hoy Disforia FC busca una cancha que sea cercana para sus integrantes y además gratuita. “No queremos que por culpa de otras personas dejar de hacer este taller que no había parado durante cinco meses. Y para les integrantes sigue una lucha, una lucha que ahora nos dimos cuenta que es necesaria dar. Lo bacán [genial] es que pudimos unirnos y darnos cuenta que la lucha en conjunto puede tener más repercusión y que no estamos solos”, reflexiona Oliver.

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Ilustración de portada: Alma Ríos
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Georgina González

México (1991). Periodista independiente egresada de Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Le interesa escribir sobre las infinitas posibilidades de habitar el género y la identidad, así mismo sobre las resistencias de los movimientos sociales. Ha publicado en varios medios digitales como Kaja Negra, El Beisman, Revista Hysteria. Colaboró en Desastre MX.

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