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El interés del gobierno mexicano en explotar el litio y la llegada de empresas como Tesla al país gracias al “nearshoring” podrían generar “zonas de sacrificio” en el centro-norte del país. ¿Será posible que México atienda la demanda de la industria automovilística y, al mismo tiempo, consiga resguardar a sus comunidades y al ambiente en donde se encuentra este mineral?


Autora: Michelle Morelos

Editor: Iván Carrillo

 

Zacatecas, lugar descrito por Gabriel García Márquez con ‘el cielo azul, más azul de lo que jamás haya visto’, experimenta una crisis ambiental asfixiante. El déficit hídrico de la región supera el 200% y 15 de sus 34 acuíferos están sobreexplotados. Entre las causas que nublan el panorama se encuentran la sobreexplotación del agua en las cuencas, la contaminación de los depósitos subterráneos y la degradación de los suelos debido a las actividades mineras, comenta Grecia Rodríguez, portavoz del Observatorio de Conflictos Mineros de Zacatecas (OCMZac).

La región, rica en plata, plomo, zinc, podría enfrentar otros desafíos ambientales ahora también por la extracción de litio. Tan solo para obtener una tonelada de este mineral en depósitos de salmuera se necesita evaporar más de 2 millones de litros de agua, lo que equivaldría a llenar una piscina olímpica al 80% de su capacidad.

Con la reciente llegada de la mega planta de Tesla a Nuevo León, Rodrigo Castañeda, Secretario de Economía de Zacatecas, considera que el estado podría ser uno de los principales proveedores de litio de la armadora de autos debido a su cercanía geográfica y al contar con una tradición de más de 470 años de actividad minera. Tesla es uno de los fabricantes más grandes de vehículos eléctricos a nivel mundial, y el litio es un componente clave para la producción de baterías recargables para esos automóviles y varios dispositivos electrónicos. Por ende, es considerado crucial para la transición energética de combustibles fósiles a energías renovables. 

Sin embargo, para Isabel Velázquez, de la Red Mexicana de Afectados por la Minería (REMA), el litio representa una falsa solución para lograr una transición energética. Este mineral es esencial para la elaboración de baterías de vehículos eléctricos, dice, pero su extracción no debería ser una prioridad, pues fortalece un sistema de transporte privado e individualista que ha sido una de las causas de la crisis climática. “Al final, no todas las personas requieren o pueden costear este tipo de vehículos”, comenta en entrevista para Historias sin fronteras. 

El gobierno mexicano fundó la empresa estatal Litio MX, en parte, para prevenir la explotación descontrolada del mineral; sin embargo, el panorama aún está “muy encapotado” respecto a la viabilidad técnica y comercial del litio en el país, las fuentes de inversión para nuevas y costosas tecnologías para su extracción, y las implicaciones ambientales y socioculturales de su explotación en regiones semiáridas como Zacatecas, donde ya se experimentan serios problemas de sequía y escasez de agua. 

Litio MX: ¿La fiebre del litio?

En abril de 2022, México catalogó al litio como un recurso estratégico, al reservar su explotación al Estado y cancelar las licencias ya emitidas a particulares para su extracción. El presidente López Obrador, guardando proporciones, comparó esta decisión con la expropiación petrolera (1938), mientras que Rocío Nahle, ex-Secretaria de Energía (SE), lo llamó “el oro blanco”. Sin embargo, Juan de Dios Magallanes Quintanar, docente de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) y consultor de empresas mineras, señala que esas afirmaciones son erróneas, ya que “el litio no es un energético; conduce y almacena energía”.

Al igual que otras naciones latinoamericanas, México ha dirigido su mirada hacia este mineral, motivado por la creciente demanda del litio en la industria. Un ejemplo es el aumento en las ventas de vehículos eléctricos (VEs). En todo el 2012, se comercializaron 120,000 VEs en el mundo, pero para 2021, estas ventas se alcanzaron en tan solo una semana, según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA).

Bernardo del Hoyo, ingeniero y cronista cultural, reflexiona sobre el impacto ambiental de la extracción de agua en la laguna local: “A veces, una vez al año es menos tiempo. Observamos la temporada de lluvias, pero la laguna se llena menos frecuentemente. En estos dos últimos años, casi no se ha llenado”. Foto: Michelle Morelos.

A pesar de la “fiebre del litio”, es importante mencionar que, para lograr la explotación comercial del mineral, se requiere de una inversión sostenida a mediano y largo plazo. En México, no hay yacimientos en fase de explotación de litio, de ningún tipo de extracción, sea en depósitos en salares o arcilla. Quintanar explica que el estado mexicano no tiene los recursos para hacerlo por sí solo, ni ha dado a conocer un plan estratégico para llevar a cabo esta actividad. “El Servicio Geológico Mexicano (SGM) tiene un presupuesto de alrededor de 56 millones de pesos, lo cual es casi nada, hablando de la inversión que se requiere para la exploración”. 

Sin embargo, otros consideran que la intervención activa del gobierno en la administración del litio es justificable, pues “de no haber actuado, ahora nos podríamos estar enfrentando a un escenario en Sonora, donde la empresa china Ganfeng Lithium hubiera comenzado a extraer y procesar todo el litio en Asia, lo que habría dejado a México con una gran devastación y escaso beneficio económico”, asegura Violeta Núñez Rodríguez, investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM). 

Rodríguez hace referencia al caso de Bacanora Lithium, el proyecto de minería de litio más grande del país, el cual planeaba explotar una mina a cielo abierto de 129 hectáreas. La Dirección General de Minas de México retiró las concesiones de litio a Ganfeng Lithium por no cumplir con la inversión mínima requerida. La empresa se encuentra en la pelea legal contra esta decisión, la cual podría escalar a tribunales internacionales. 

La REMA ha estimado que, si las operaciones se reanudan, en un lapso de 20 años, esta actividad minera podría producir 131 millones de toneladas de desechos tóxicos y 25 millones de toneladas de residuos húmedos. Esto podría ocasionar un impacto ambiental significativo, que persistirá incluso después del cierre de la mina

La misma organización también cuestiona que la extracción del litio quede a manos del gobierno actual. En su informe ‘Explotación de Litio en México: ¿Interés público o extractivismo transnacional?‘ (2023), se explica que, cuando el gobierno nombra algo como de utilidad pública, faculta al estado para ocultar información y acelerar trámites para permisos o licencias. Durante la administración de López Obrador, menciona Isabel, se ha militarizado e impuesto acciones impositivas que podrían ser perjudiciales para las comunidades y sus bienes comunes naturales en nombre de promover “proyectos de interés nacional”. 

Al respecto, ni el SGM ni Litio MX respondieron a las solicitudes de entrevista realizadas por Historias sin Fronteras. 

La especulación minera 

La minería es parte de la vida cotidiana de Zacatecas. Las calles con estatuas en forma de cascos o sus cerros con las huellas de la excavación o el nombre de sus equipos deportivos locales (los mineros) son algunas muestras de la importancia de esta actividad en la región.

La exploración del mineral en la región se remonta a los años 80, aunque fue en la primera década del siglo XXI cuando se intensificó el interés por su extracción, principalmente con las exploraciones iniciadas por la empresa Sutti S.A. de C.V., después por Advance Lithium y Organimax Nutient Corp./ Silver Valley Metals, así lo relata José de Jesús Parga, consultor senior en el sector minero. 

Una de las áreas donde Sutti tenía concesiones era La Salada, Zacatecas, una región también conocida por sus vestigios arqueológicos. “Durante las primeras etapas de exploración, dialogamos con la población local y conseguimos un permiso de la CONAGUA para tomar algunas muestras, las cuales no causarían alteraciones significativas al medio ambiente”, comentó para Historias sin Fronteras.

El proceso de exploración de litio en el sitio consistió en la excavación de un pozo de 5 metros de profundidad, explicó Parga, seguido de la introducción de una escalera para facilitar el acceso. Posteriormente, se realizó la limpieza y muestreo de un canal de 0.20 metros de ancho, que avanza metro a metro hasta la profundidad total del pozo. Durante este proceso, cada muestra se almacenó en bolsas de plástico etiquetadas para su análisis en el laboratorio. Finalmente, se realizó una evaluación de los resultados, es decir, ¿cuánto hay?, ¿cuánto vale?, y ¿cuánto costaría sacarlo?”. 

En “La Salada”, se estima la presencia de alrededor de 20 millones de toneladas de recursos, incluyendo una concentración de potasio del 4.1% y de litio de 880 partes por millón (ppm). Aunque esta cantidad de toneladas es menor comparada con las vastas reservas en lugares como el Salar de Uyuni, en Bolivia o en Puno, Perú, y a pesar de que la concentración de litio es relativamente baja en comparación con depósitos de alta calidad, que comúnmente exceden las 1,500 ppm, las empresas mantienen un interés en las exploraciones de litio en esta área no para producir, sino para especular y vender las concesiones al mejor postor. 

“A veces parece un juego macabro por parte de las empresas junior. Al decir, por ejemplo, ‘hemos extraído un tramo de 10 metros con una ley de 5 kilos de oro’, la especulación resultante eleva el precio de las acciones. Este incremento permite a la empresa recaudar dinero para continuar con el proceso de exploración. Aunque pueda parecer sorprendente, es una práctica bastante común, no es secreto para nadie. El mercado de concesiones es un mercado muy especulativo”, declara Magallanes Quintanar. 

Un ejemplo documentado por Colectivo Geocomunes, la REMA y el MiningWatch Canadá en el caso del litio en Zacatecas es Organimax. La empresa, que cotiza en la Bolsa de Valores de Toronto – Ventura, enfrenta críticas debido a la falta de controles rigurosos de la bolsa, que ha permitido exageraciones en la declaración de reservas y, en casos graves, violaciones ambientales y de derechos humanos.

Pese a estas críticas y sin haber extraído un solo gramo de litio, de los 27 trabajos de exploración de litio registrados en el país, 22 se ubican en Zacatecas, según el Directorio de la minería 2022. “Es esencial reconocer que incluso proyectos pequeños o con limitados recursos pueden ejercer un impacto en las comunidades e intensificar fenómenos como la venta o arrendamiento de terrenos y la fragmentación dentro de la comunidad”, comenta Isabel de la REMA. 

Rumbo a La Salada, pueblo ubicado en el Municipio de Fresnillo, Zacatecas, y alberga a una comunidad de menos de 500 habitantes. Foto: Michelle Morelos.

Un caso ilustrativo de las afectaciones provocadas por la promesa de la llegada del litio a México se cuenta en el reportaje “Sueños y mentiras en la fiebre del Litio”. Ante la expectativa de haber encontrado el depósito de litio más grande del mundo, los pobladores de Bacadéhuachi, Sonora, invirtieron sus ahorros en nuevas construcciones, esperanzados por la llegada de cientos de personas que trabajarían en el proyecto. Sin embargo, hasta la fecha, solo se ha construido una planta de demostración y la mina aún no ha comenzado a operar en la región.

Prevenir antes que lamentar 

Núñez Rodríguez, investigadora de la UAM, advierte sobre la creación de “zonas de sacrificio”, definidas como áreas afectadas por contaminación y degradación ambiental severas, donde se priorizan las ganancias sobre el bienestar de las personas, resultando en abusos y violaciones de derechos humanos, resaltando la importancia de que se establezcan límites en la extracción de recursos estratégicos como el litio. 

Para evitarlo, organizaciones sociales como la REMA o el OCMZac se están organizando y buscan declarar al territorio como “libre de minería”. “Buscamos blindar los territorios, durante cierto tiempo o si puede ser definitivo y evitar la entrada de nuevos proyectos mineros en el municipio. Nos enfocamos en prevenir estas situaciones y la forma en cómo lo hacemos es informar a las comunidades sobre las implicaciones de estas actividades, reforzando sus derechos en todo el país, para oponernos a estos proyectos y no empiecen a operar, después ya es más difícil detenerlos”. 

La explotación del litio, con sus ventajas y desventajas, plantea un interrogante: ¿es realmente una estrategia para combatir la crisis climática o simplemente se están trasladando los problemas de un lugar a otro? Aunque para enfrentar el calentamiento global se requiere hacer una transición hacia fuentes de energía limpias, “la solución no puede ser simplemente explotar un recurso no renovable por otro”, explica la defensora ambiental de la REMA, Esperanza. 

Tal vez la respuesta no radique en perseguir constantemente más –más recursos, más producción, mayor explotación de tierras–, sino en buscar menos: en el decrecimiento, se menciona en el libro: “Extractivismo, contaminación y luchas socioambientales en México”. Reducir el consumo, optar por productos duraderos y simplificar nuestras vidas, son algunos consejos. “Luchamos por defender nuestra vida y la de las generaciones futuras. No estamos en contra de las personas dedicadas a trabajar en la minería, sino de un sistema que amenaza nuestra existencia”, finaliza Grecia. 

Lugar de las primeras exploraciones para encontrar litio en la zona.

Profesionalización del litio 

Tal ha sido el impacto de la promesa del litio en Zacatecas, que se plantea la apertura de un nuevo programa de posgrado en la universidad más importante del estado, dedicado exclusivamente al aprovechamiento del litio desde las ciencias químicas, sociales y ambientales. 

El posgrado se impartirá en la UAZ y adoptaría una perspectiva latinoamericana, al unir fuerzas con docentes y estudiantes de Bolivia, Argentina, Chile y México. Esta cooperación subraya la necesidad de investigaciones que aborden no sólo la extracción de este metal, sino también las complejidades económicas y de inversión que trae consigo, comenta en entrevista Marco Antonio Torres Inguanzo, parte del cuerpo docente de la UAZ que propone este posgrado. 

Inguanzo, menciona que dejar de explotar el litio es desaprovechar una valiosa oportunidad de negocio, “Negarse al aprovechamiento y a las ventajas económicas que lo acompañan es insostenible, al igual que la extracción de forma depredadora. Es esencial armonizar las ventajas económicas con el bienestar social y la sostenibilidad ambiental, y en esto, la maestría busca jugar un papel esencial”. 

Para Grecia y el colectivo, esta clase de programas de estudio de posgrado les preocupan que busquen entrenar a profesionales, por ejemplo, psicólogos y sociólogos, a persuadir a las comunidades a ceder ante los intereses de las grandes corporaciones. 

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Este proyecto de Historias Sin Fronteras fue desarrollado con el apoyo del Departamento de Educación Científica del Instituto Médico Howard Hughes e InquireFirst.

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