Testimonios de parejas con y sin hijos, personas solteras, para conocer cómo lo están pasando, qué han descubierto y cuáles son los conflictos que han enfrentado en estos tiempos de confinamiento.


 

Texto: Norma Flores Allende (El Salvador)  y Pierina Sora (Venezuela)

La cuarentena ha generado emociones diversas; incluso hay quienes dicen que les ha sentado bien. El tiempo de encierro puede ser una prueba para las parejas y muchas de ellas comentan que la experiencia en general es positiva. Tienen más y mejor sexo. La convivencia les ha permitido conocerse mejor y, en el caso de las parejas que no viven en el mismo espacio, también han enfrentado retos; sin embargo, la tecnología los ha ayudado a acortar la distancia y a mantener una comunicación estable.

No obstante, en el caso de las personas solteras el encierro es duro. Pero también les ha servido para replantear sus vínculos y su vida sexual. La autoexploración les ha permitido conocer mejor sus cuerpos y su placer. 

Reunimos siete testimonios de parejas y personas solteras, con diversidad en orientaciones sexuales y diferentes nacionalidades, para conocer de cerca qué han hecho y cómo han lidiado estos días de estar en casa 24/7.

Una relación estable pero a distancia

Regina Pajares es una peruana que vive en Lima. Tiene 27 años y es estudiante universitaria y practicante de comunicaciones. Regina conoció a Antonio en un concierto de guitarra clásica; ahora llevan 4 años y 8 meses de relación. Por las medidas de aislamiento social impuestas por el gobierno perunao no se ven desde el 15 de marzo y esto los llevó a mantener su relación a la distancia. 

Regina cuenta que ni ella ni su pareja se coordinaron para sobrellevar la relación durante el confinamiento. Lo que sí, dice, es que mantienen una comunicación a diario por mensajería y videollamada. “Si estamos libres hablamos por muchos minutos o por una hora”.

Sobre si han surgido o no conflictos entre ellos, la joven dice sí hubo discusiones y “una pelea fuerte durante la cuarentena”, pero asegura fue por “problemas pasados”. “Es difícil resolver estas cosas por llamadas, así que no nos quedó de otra que resolverlo por Whatsapp, aunque nos tomó toda la madrugada. Aparte de esa discusión, no han surgido problemas mayores y normalmente todo lo conversamos por teléfono”.

Entre lo que ha descubierto o aprendido en su relación de pareja a raíz de la cuarentena, Regina expresa que le ha dicho a Antonio —su novio— que no desea mantener una relación a distancia, pues ya tuvo una mala experiencia antes; pero sabe que ahora ha funcionado porque se han sabido coordinar a la distancia. “Él entiende mucho mis horarios y obligaciones; también, mis espacios, pero también es una persona con la que disfruto mucho conversar y podemos hacerlo por horas sin aburrirnos ni repetir temas. A pesar de la distancia, nos siento igual de cercanos que antes”, agrega.

Sobre su relación sexual asegura que fuera de la cuarentena es muy activa. “Prácticamente era todos los días que nos veíamos”, confiesa. En cuanto a la práctica de sexting, ella dice que no se les ha ocurrido. Trae a colación que hace años lo practicó porque tuvo una relación a distancia y veía a su pareja cada 6 meses, pero ahora no siente tanta la necesidad porque sabe que pronto verá a su novio. Además, su líbido ha disminuido por la coyuntura.

Sobre los métodos anticonceptivos, Regina indica que toma pastillas por indicación de su endocrinóloga, y seguirá tomándolas porque tiene síndrome de ovarios poliquísticos. Lo único que le preocupa es tener que salir a comprar sus siguientes blisters y acercarse a lugares públicos por la pandemia, pero supone que podrá pedirlas por delivery.

Entre las rutinas que más extraña que Regina tiene con su pareja está el tomar la siesta con él y salir a comer. “Es un tragón y cocina bien”, dice en broma.

“Afortunadamente hemos podido convivir con tranquilidad”

Eva y Beiker son un par de jóvenes venezolanos (de 22 y 25 años, respectivamente) que mantienen una relación desde hace siete años y hace dos que viven juntos. Eva cuenta que “afortunadamente” ambos han podido convivir con tranquilidad, aunque confiesa que de vez en cuando surgen discusiones o diferencias como cualquier pareja, pero, hasta el momento, lo único que puede observar en su relación es una oportunidad para aprovechar y hacer rutinas diferentes.

“Ambos nos organizamos y decidimos qué haremos, si cocinar o ver alguna serie. También, si alguno de los dos decide apartarse y tener su espacio, tratar de respetar eso. En la parte sexual, tratamos de reinventarnos, incluso buscamos información para no caer en la monotonía y mantener encendida la llama, por así decirlo”, señala.

Todo este panorama les ha ayudado a mantener una rutina: despertar, hacer el desayuno, trabajar, tomar descansos y disfrutar de los contenidos audiovisuales en alguna plataforma en Internet.

En cuanto a los conflictos que han enfrentado como pareja, Eva indica que le genera estrés el no poder salir de casa para distraerse. “Cuando podíamos salíamos los fines de semana a conocer un lugar distinto o a compartir con nuestros amigos. No poder hacerlo es lo que nos frustra, pero ambos tratamos de que no empeore”. Dice que habla sobre este tema con su pareja para desahogarse. 

En cuanto a las cosas que han descubierto a raíz de la cuarentena, la chica de 22 años expresa que se considera una mujer “muy abierta” e investiga mucho en la web para aprender cosas nuevas y así aplicarlas en la relación. También dice que su pareja ha logrado mejorar la comunicación en estos días confinamiento. 

Entre las prácticas que realiza ella y su pareja están el poder preparar juntos una comida especial, crear espacios para darse cariño o masajes. “En ocasiones, dejamos que los días pasen y nos sorprendan, pero en cuarentena, es difícil, ningún plan sale al menos de que alguno tome la batuta y proponga algo para no dejar que el aburrimiento se apodere de nosotros”. 

Dos argentinos de luna de miel en Asunción

Inés y Ángel tienen casi 60 años de edad. Mantuvieron una relación a distancia por varios meses. Ángel fue a visitar a Inés en Asunción, ciudad donde ella reside desde hace varias décadas, justo un día antes de que se cerrara el tráfico aéreo en Paraguay. Al ser una pareja reciente, el encierro ha sido para ellos una experiencia de luna de miel. 

Inés señala que no hay conflictos por el encierro, pero sí hay momentos de incertidumbre y preocupación. En particular, Ángel, quien dejó su casa y no sabe cuándo retorna a los Estados Unidos, país en donde reside. “La sexualidad es una de las mejores herramientas para calmar esa incertidumbre, esa angustia y todos los trastornos que el encierro nos produce”. 

“La adaptación fue muy fácil, la primera es porque estoy acá porque quiero. Quiero estar acá y este es un proyecto conjunto muy importante”, explica Ángel. Inés por otro lado señala que la convivencia ya era deseada, y se dio con esta particularidad de la cuarentena. 

Les ha ayudado a ambos mantener cierta disciplina en sus rutinas. Un sueño regular, ejercicio físico, una buena alimentación y respetar los momentos de trabajo es sumamente importante, comenta Inés. Algo fundamental en estos tiempos ha sido dedicarse a pequeños proyectos. Ángel inició una pequeña huerta en el patio de la casa de Inés, ambos se mantienen ocupados con las tareas del hogar, leen libros e incluso disfrutan de  juegos de mesa con el hijo de Inés que tiene 20 años. Todo esto ayuda a la pareja a mantenerse sin estrés, a estar activos y con gusto por lo que hacen. 

Inés reflexiona que la cuarentena puede ser una oportunidad para un cambio positivo. “En mi opinión, la cuarentena nos ha dado a todos más tiempo para pensar, para pensarnos a nosotros mismos, para redimensionar las cosas que hacemos en la locura de nuestra vida urbana y en ese sentido este freno a la hiperactividad favorece la sexualidad, la búsqueda de placer, la diversión en familia”.

Más tensión sexual en medio del teletrabajo y el cuidado de un bebé

Yoana es una joven periodista mexicana que vive con su esposo y su bebé de casi dos años en la Ciudad de México. Ambos teletrabajan desde su departamento, comparten las tareas del hogar y de cuidado del bebé. Y aún así, en medio de la multitarea, Yoana, de 27 años y su esposo, de 29 años, encuentran que la tensión sexual aumenta considerablemente. “Se torna un poco salvaje el asunto y como estamos viviendo una situación extraordinaria, todo nos pone más calientes y está muy chistoso como lo estamos experimentando”. 

Ambos descubrieron con la pandemia que, paradójicamente, necesitaban pasar más tiempo juntos. La cuarentena disminuyó mucho el estrés en la pareja, ya que han tenido más tiempo para pasarla juntos, aunque sea en medio del teletrabajo y del cuidado del bebé. Comenta que vivieron su aniversario en cuarentena, encerrados, y fue una experiencia inolvidable: compraron una caja de experiencias que incluía un juego, una recomendación de película, una playlist, cócteles y comidas. 

Respecto a los métodos anticonceptivos y de prevención de ITS, Yoana indica que la cuarentena no les ha afectado en ese sentido porque emplean el método sintotérmico y son una pareja monógama. 

¿Un secreto para aumentar la tensión sexual? “Entre las interacciones diarias, en esos momentos en que no se puede, pues das un abracito, un besito, una bromita. Así pones la semilla para que en el momento en que ya se pueda, germine”.😉 

La importancia del diálogo y la terapia

José y Fernando viven en Asunción y son pareja desde hace 5 años. Si bien, al principio de la cuarentena pudieron disfrutar de un tiempo de calidad, la pandemia de la COVID-19 ha supuesto un desafío para su relación. El confinamiento, el pánico y el estrés del teletrabajo ha afectado a la pareja. “Las relaciones sexuales fueron buenas también al principio, luego más esporádicas hasta llegar a ser nulas, no por parte de mi pareja, sino mía. Las razones las estoy analizando en terapia”, dice José.

José encontró que involucrarse en otras actividades como hacer ejercicio y ayudar a la comunidad también beneficiaron a la convivencia en pareja. Así también el diálogo es muy importante. Al tener una relación abierta, la conversación es y ha sido fundamental para ellos. 

La cuarentena representó un antes y un después en su relación. “Aprendimos que tenemos más diferencias de las que pensábamos, pero que conversando podemos comprendernos más y negociar espacios para las individualidades propias de cada uno”, concluye José. 

“Tengo más tiempo para tener sexo”

Isa Saturno es un hombre trans venezolano de 32 años que vive en Miami. Recuerda que en la vida pre pandemia el tráfico, la oficina, cocinar para el día siguiente, le quitaban muchas horas para disfrutar de su sexualidad con su pareja. Sin embargo, la cuarentena es para él una oportunidad para disfrutar del sexo al máximo. “He aprendido que mientras más relajado estés, es mejor”. 

Al haber más tiempo, el sexo está mucho más presente, y de mejor calidad. “El encierro nos ha obligado a estar muy pendientes de nuestras emociones”, explica. Isa así valora estar mucho más relajado. “Es el mejor estado porque permite dar, recibir y conectar”. 

Una relación más sana con el sexo y con uno mismo

Juan es soltero, tiene 29 años y es argentino. Desde que inició la cuarentena no tiene relaciones sexuales de ningún tipo con otras personas. Pero la masturbación está presente, entre 3 a 4 veces a la semana. 

Sin embargo, considera que el encierro le permite experimentar un cambio positivo. Antes de la pandemia tenía unos vínculos no muy sanos con varias personas simultáneamente. “La cuarentena me hace repensar la situación y sacar el pie del acelerador”.

***

Si te perdiste las otras entregas de esta serie #SexoenCuarentena te invitamos a que leas cada una:

***

Ilustración: Alma Ríos.

Deja un comentario