En 2017 los derechos de las personas LGBT en América Latina se vieron amenazados por un momento político complejo. Los discursos de odio se posicionaron en los niveles altos de gobierno y la sociedad parece no querer mirar esas violencias. Este es un recuento de los golpes, retrasos y preocupaciones de la lucha LGBT en la región.


 

Durante 2017, un fantasma recorrió América Latina.

Impulsando un nuevo discurso que ha dado fuertes golpes y preocupaciones a la lucha por la igualdad de género y los derechos de las personas LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex).  Ese fantasma se llama “ideología de género”, y con este discurso los grupos conservadores y fundamentalistas religiosos han unido fuerzas como no lo hacían hace tiempo, para tratar de frenar un avance de derechos que hasta hacía poco parecía inevitable.

Distintas Latitudes conversó con activistas LGBTI de diversos países de la región sobre cómo fue 2017 para los derechos de estas poblaciones en América Latina.

México

En México, según la activista Paulina Martínez, de la organización Musas de Metal, la situación de los derechos LGBTI durante 2017 mantuvo la misma tendencia de desproporcionalidad de los avances entre la Ciudad de México y el resto del país.

“La Ciudad de México avanzó en la redacción de su Constitución, y en el apartado H habla de los derechos de la población LGBTTTI. En 2018 va a haber cambio de gobierno federal y local. Y ahora no tenemos izquierdas definidas”, dijo Martínez a Distintas Latitudes.

“El partido de izquierda [PRD] que antes aparentemente había sido más progresista, se ha unido en coalición con el Partido Acción Nacional, uno de los partidos más conservadores. Morena, otro partido que supuestamente era de izquierda, se unió con el Partido Encuentro Social, un partido cristiano/evangélico que está en contra del matrimonio igualitario. Ninguno de los tres principales candidatos a la presidencia tienen una postura a favor de lo LGBTTTI”, agregó.

Además de los temas LGBTI, en estos momentos México pasa por una situación muy grave: la aprobación de la Ley de Seguridad Interior. Que pese a la oposición de activistas, instituciones de derechos humanos e incluso organismos internacionales como la ONU fue aprobada por el Senado.

“En este momento aparecen leyes que sancionan el criticar o cuestionar al gobierno, insultarlo por redes sociales. En este momento lo LGBT parece estar en segundo término [incluso entre los sectores progresistas]. Entonces estamos a la expectativa de qué sucederá en el 2018”, dijo la activista mexicana.

Sudamérica

Esteban Paulón, vicepresidente de la Federación Argentina LGBT, considera que, si bien no se han dado retrocesos en materia legislativa hay cuestiones de gran preocupación.

La Secretaría de Culto presentó al senado un proyecto de ley de libertad religiosa, la cual busca una objeción de conciencia. Es decir, cualquier funcionario podría negarse, basado en su creencia religiosa, a dar contenido de salud sexual, brindar servicios de salud o realizar trámites jurídicos.

“Por otra parte, el Ministerio de Seguridad avanzó en octubre de 2017 un protocolo que se plantea como de atención y detención de personas LGBTI, en donde no se consultó a las organizaciones sociales, que es violatorio de derechos que hemos conquistado. Tiene enormes errores técnicos y políticos porque confunde en todo momento los conceptos de orientación sexual y de identidad de género», dijo Paulón.

Por primera vez en décadas, la marcha del orgullo LGBTIIQ de Buenos Aires no contó con apoyo financiero del gobierno nacional.  A pesar de todo ello, el activista considera que en Argentina ha quedado demostrado que los derechos LGBT están muy instalados en la agenda pública. Y el movimiento LGBTI sigue siendo un actor político importante.

“Todo marca una preocupación. Un tiempo político en América Latina que tiene que ver con gobiernos más conservadores y que no son tan afectos a las cuestiones LGBTI”, dijo el activista argentino.

Los Estados más vulnerables del sur

Esto se puede ver especialmente en países de la región como Paraguay, Brasil, Chile.

«En Brasil, por ejemplo, un país en el que se han dado distintos avances […] nos encontramos con un fallo de un juez que habilitó las terapias de ‘cura’ de la homosexualidad. El retiro de materiales de la educación sexual integral sucedió en Paraguay. En Chile, a pesar de un lento avance, hay grandes dificultades para poder sancionar la ley de matrimonio igualitario y la de identidad de género. Y se complican ahora con el triunfo de (Sebastián) Piñera. Evidentemente el contexto es complejo”, agregó.

“Y bueno, las dificultades no solo [están] en los países gobernados por la derecha, sino también en el bloque bolivariano como el caso de Bolivia, donde la Corte Suprema de Justicia volteó casi la mitad de la ley de identidad de género; o en Venezuela, con una crisis humanitaria muy grave, donde no hay margen para avanzar en ningún tipo de derechos”, dijo.

Uruguay sigue siendo uno de los pocos países en la región de Latinoamérica que ha quedado gobernado por un frente progresista. Tiene los derechos de las poblaciones LGBTI entre sus políticas prioritarias de gobierno, según Paulón.

Centroamérica

El activista hondureño radicado en Costa Rica, Dennis Castillo, considera que durante 2017 se han visto fuertes ataques hacia la población LGBT. Especialmente en la subregión centroamericana.

“Costa Rica se posiciona a nivel de la región (centroamericana) como el más abierto hacia los derechos LGBT. Su actual gobierno ha implementado directrices en contra de la discriminación. Y crea una atmósfera de respeto que permite sentirse con libertad a cada persona por su orientación sexual e identidad de género,”, dijo Castillo.

Sin embargo, “en Honduras se vive una situación preocupante. Tras las elecciones presidenciales, donde hubo fraude y aumento de la violencia, los derechos humanos de las personas LGBT se ven impactados”, agregó.

Paulón agrega otra preocupación directa: “Han incrementado los crímenes de odio en Centroamérica. En los últimos años 400 defensores de derechos humanos LGBTI han sido asesinados, y también hay un avance muy fuerte de grupos evangélicos. Los grupos fundamentalistas han logrado frenar el avance de derechos que se venía dando.”, dijo a Distintas Latitudes.

Castillo señaló que los demás países centroamericanos han avanzado en materia legal, derrotando leyes o artículos que eran discriminatorias hacia las personas LGBTI. Sin embargo, estos pequeños avances no han sido suficientes para frenar la violencia justificada bajo preceptos morales.

También menciona que hay escasa aplicación de la legislación que permita a las personas LGBTI tener acceso a sus derechos humanos básicos.

En Centroamérica, el panorama para 2018 no pareciera esperanzador en cambios positivos. Costa Rica, el país donde se han registrado más avances, pero podría haber retrocesos. A la vuelta hay elecciones en donde el conservadurismo religioso ha sido la principal consigna de los candidatos punteros en las encuestas.

América Latina en general vive un momento político complejo. Un giro hacia las derechas y el conservadurismo moralista, que desde luego está perjudicando el avance de los derechos LGBTI. El contexto para 2018 pareciera ser de mayor enfrentamiento y polarización en esta agenda.

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Diego Perez Damasco

Diego Pérez Damasco (1992) es editor y reportero de Distintas Latitudes para Centroamérica. Trabajó en el medio digital La Prensa Libre en Costa Rica. Es uno de los 16 integrantes de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas, iniciativa inédita para impulsar el periodismo regional y destacar nuevos talentos. Twitter: @diedamasco.

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