Lo que queda es una serie fotográfica realizada por Mónica Lozano, una fotógrafa mexicano-estadounidense nacida en El Paso, Texas y criada en Ciudad Juárez, sobre familias migrantes de El Salvador, Guatemala y Nicaragua que cruzan la frontera en busca de una vida mejor. Las imágenes fueron tomadas entre julio y agosto de 2019 y 2020 en la frontera de Ciudad Juárez y El Paso en Texas, a través de este texto y la galería Mónica, junto a su esposo, el escritor Samuel Rodríguez Medina, se acercan lo más posible a las luchas diarias de todas estas familias migrantes.


 

Texto: Samuel Rodríguez Medina
Fotografías: Mónica Lozano

 

Lo que queda. Lo que resiste

Ante la crisis humanitaria que se vive en las fronteras del mundo, hemos decidido generar un espacio de reflexión. Como habitantes de la frontera entre México y Estados Unidos, vivimos día a día las historias y dificultades que sufren nuestros hermanos migrantes, historias de violencia, de despojo, de desesperación y de angustia, pero también de resistencia, heroísmo, valor y voluntad. Estamos conscientes de que el arte puede ser un sitio de reflexión, deseamos hacer visibles estas historias, contar la intimidad de la lucha diaria de nuestros hermanos migrantes, y provocar así una fraternidad entre el espectador y el viajero a través de nuestro trabajo. Al final, entendemos que es urgente desactivar las narrativas de odio, de racismo, de intolerancia y de violencia que se han construido alrededor de los migrantes y desplazados del mundo. El viaje del migrante es uno de esos mundos que logran convertir la fragilidad en heroísmo. La serie que presentamos reta al espectador a asistir a una batalla, en donde cada objeto se convierte en una cuestión de vida o muerte. Es necesario realizar que la vida entera de miles de personas dependen de un bolso con objetos de uso diario, objetos que han ido cobrando un sentido de resistencia, de valor, de fuerza, pero también de incertidumbre, de despojo, de tragedia y de crueldad. También, los objetos adquieren un matiz espiritual que los conecta con su origen. Por este motivo hemos decidido conectar con las historias de migrantes de diferentes países, por ahora hemos descubierto historias de familias de Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua desde su propia intimidad, acercándonos lo más posible a sus luchas diarias, en donde una botella de agua, un mapa, un diccionario o una muñeca de plástico significan un día más de vida. Así, lo que para muchos es un desecho, para otros significa salvación y continuidad.

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