Desde 2017, Vianney Clarett Hernández no ha faltado a ninguna audiencia del caso que busca hacer justicia a las 41 niñas que murieron por mucho más que un incendio en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, en Guatemala. Una de ellas era su hija, Ashly Angely Rodríguez, de 14 años. 


 

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El 8 de marzo de 2017 es una fecha marcada en la memoria de los habitantes de Guatemala. Ese día, 56 niñas fueron víctimas de algo más que un fuego en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, una residencia de protección del Estado ubicada en la aldea El Platanar, en el municipio San José Pinula, el más despoblado del país.  

“No me cansaré de exigir justicia para mi hija y las demás niñas, y voy a seguir luchando hasta dónde pueda”, dice Vianney Clarett Hernández, madre de Ashly Angely Rodríguez Hernández, una de las 41 niñas que murieron aquel día a causa del incendio. 

Sólo 15 sobrevivieron.  

Vianney tiene grandes ojos de color negro y una voz profunda. La mayoría de las veces recoge su cabello, también negro, sin dejar un mechón suelto, y realza su mirada con delineador. A sus 48 años, trabaja como cocinera en un restaurante de la comunidad. Lo hace desde la mañana hasta altas horas de la noche por un salario mensual de 1.600 quetzales (200 dólares, aproximadamente), con el que provee a sus dos hijas. 

Los lunes son los únicos días que tiene para descansar, dar seguimiento al caso -actualmente estancado en Tribunales- y coordinar la entrega de apoyo a las familias de las otras mamás víctimas del incendio, de manera que puedan enfrentar la pandemia.  

Desde 2017, no ha faltado a ninguna audiencia del caso que busca justicia para las niñas. Tampoco deja de organizarse junto al movimiento de mujeres del país. Con tono firme, recuerda a Ashly como una niña de carácter fuerte, enojona, y también como la más apegada a ella. Meses antes del incendio decidió ingresarla al Hogar Seguro Virgen de la Asunción, una residencia de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia de Guatemala, para protegerla de amistades que consideraba negativas. 

Inmediatamente, Ashly, entonces de 14 años, le expuso los malos tratos que recibía en el Hogar. Sin dudarlo, Vianney presentó una denuncia ante el Ministerio Público, aunque no recibió respuesta. Como detalla la periodista Mariela Castañón, años antes la Convergencia por los Derechos Humanos, integrada por varias organizaciones sociales y religiosas guatemaltecas, documentó varias denuncias públicas contra el Hogar por violencia y maltrato contra niñas, niños y adolescentes. Aquellas tampoco fueron atendidas por las autoridades estatales.

Ashly continuó en la residencia debido a que necesitaba que la protegieran de “malas amistades”. Pero en 2017, durante la víspera del Día Internacional de la Mujer, Vianney recuerda a sus hijas gritando “¡Es Ashly!” mientras la veían en un noticiero nacional. Varias niñas del Hogar habían organizado una fuga de la residencia. Permanecieron a la intemperie hasta la madrugada, cuando fueron encontradas y encerradas en un cuarto del Hogar donde había 23 colchones de poliestireno. Allí permanecieron encerradas sin acceso a comida ni a sanitarios.  

Vianney no tenía cómo movilizarse hasta la mañana del 8 de marzo, cuando ocurrió la tragedia. A pesar de las múltiples quejas, las niñas no fueron atendidas por los policías que resguardaban la puerta del cuarto. Hasta que, en el afán de salir y ser escuchadas, una de ellas encendió un cerillo. 19 niñas murieron en el lugar. Otras 22 fallecieron luego de ser trasladadas a distintos centros asistenciales. Las 15 restantes lograron sobrevivir pero con quemaduras graves.

“En ese momento le prometí a mi hija que voy a luchar por su justicia y la de las demás”, dice Vianney. “No tengo miedo. Les digo a mis hijas que, si no llego a ver la justicia, ellas tienen que seguir”. 

Debido al horario de su nuevo empleo como cocinera, no ha podido mantenerse tan activa como quisiera y, al ser la madre que aboga por las demás, lamenta la posibilidad de faltar a una de las audiencias del caso. En este 2021, después de cuatro años de investigaciones, la Fiscalía de Femicidio del Ministerio Público buscará deducir la responsabilidad de Anahí Keller, Santos Torres y Carlos Rodas, ex funcionarios de la Secretaría de Bienestar Social. No obstante, Vianney señala que “no descansará” hasta ver las sentencias condenatorias contra los sindicados. 

Para ella, la articulación del movimiento de mujeres en Guatemala sigue tomando fuerza. El altar en memoria de las 41 niñas que fallecieron en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción ha sido reconstruido numerosas veces en los últimos años frente a la antigua sede del gobierno guatemalteco, convirtiéndolo en un lugar de memoria y tejido social. 

“No fue el fuego, fue el Estado”, es la consigna que nunca falta en las acciones realizadas desde entonces en la hoy llamada Plaza de Niñas. 

 

Imagen de portada: Rocío Rojas (Perú).

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María Jossé España

Periodista en el Diario La Hora. Empezó su camino profesional en ingeniería, pero las historias de desigualdad la hicieron trazar su destino en el periodismo. Escribe con fuerza sobre derechos humanos de mujeres y niñez. La fotografía es su herramienta de consciencia. Estudia periodismo en la Universidad de San Carlos de Guatemala, y las oportunidades de aprendizaje no las deja pasar.

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