Texto: Tania Chacón

El restaurante Casa Vieja El Ariolo, situado en el barrio de Mochuelo Alto en Bogotá, ofrece una vista panorámica a una montaña cercana. Una cima singular: no son pastos verdes los que la conforman, sino basura y desperdicios. 

Este comedor se encuentra en una comunidad de asentamientos informales a las afueras del relleno sanitario Doña Juana, en la capital colombiana. Ahí habitan más de 8 mil personas, en su mayoría familias de recicladores, quienes asisten al restaurante a consumir sus alimentos con la habitual compañía de malos olores, agua descompuesta, ratas y otras plagas. Casos como el de Mochuelo Alto se repiten a las afueras de la Ciudad de México, Buenos Aires, Santiago de Chile y, prácticamente, en toda América Latina. El impacto que los tiraderos de basura tienen en la población y su salud es solo un ángulo de investigación que pueden abordar los periodistas de la región.

Por ello, la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo (IRRI), y la Alianza Latinoamericana para la Tecnología Cívica (ALTEC) han sumado fuerzas para organizar Investigar la basura, un taller dedicado a abordar, desde el periodismo de investigación, el manejo de residuos en América Latina. Este taller se llevará a cabo del 12 al 17 de marzo en Bogotá, dentro del marco de Latinoamérica Recicla, una cumbre regional sobre sistemas de reciclaje inclusivo en América Latina. Las inscripciones cierran el próximo 12 de febrero.

El taller será conducido por el periodista mexicano Daniel Lizárraga, cuyos reportajes han ganado el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo, el Premio Latinoamericano Colpin, el Premio Alemán de Periodismo Walter Reuter, entre otros. Para participar en el taller serán seleccionados 16 periodistas latinoamericanos, quienes desarrollarán investigaciones sobre el manejo de la basura en sus ciudades, tendrán acceso a especialistas en medio ambiente y gestión de residuos.

En entrevista con Distintas Latitudes, Lizárraga comentó que los métodos y técnicas del periodismo de investigación se utilizan con mayor ahínco en temas de corrupción de alto nivel, como los casos Odebrecht y Lava Jato, pero no tanto para profundizar en otros problemas que son igual de urgentes. “Ante la gravedad de los problemas ambientales que tenemos, el reto es meter las técnicas de investigación a estos temas“, expresó.

Las malas prácticas en el manejo de los residuos es uno de estos problemas, por ejemplo. El 1 de febrero pasado, Ricardo Valencia, director estratégico de la Iniciativa Regional para el Reciclaje Inclusivo, y Daniel Lizárraga, ofrecieron un seminario web donde discutieron algunos de estos puntos. De acuerdo con Valencia, alrededor del 45% de los municipios de América Latina utiliza la obsoleta práctica de tirar su basura en vertederos de cielo abierto en lugar de buscar la manera de aprovechar los desechos. Los países centroamericanos son los más atrasados a este respecto.

En 2008, en el relleno sanitario de la zona 3 de la Ciudad de Guatemala, la lluvia ocasionó el deslave de una montaña de basura y cuatro personas perdieron la vida al ser aplastadas por toneladas de desechos. Antes de este deslave, los trabajadores del vertedero ya habían sufrido incendios que los expusieron a humo y gases tóxicos.   

Durante el webinar Valencia también propuso investigar el rol de las mafias, las cuales someten a los recicladores en condiciones de trabajo prácticamente de esclavitud, participan en procesos electorales y capturan espacios de poder para mantener su estatus. Por ejemplo, vale la pena recordar el caso de la mexicana Guillermina de la Torre, apodada “la zarina de la basura”, quien heredó el liderazgo del relleno sanitario de Santa Catarina en la Ciudad de México. Esta mujer tuvo bajo su mando a más de mil pepenadores sin salario fijo ni prestaciones, utilizó sus recursos para apoyar a distintos políticos, fue candidata a diputada e intentó gobernar la delegación Iztapalapa de la capital mexicana.

Pero las historias alrededor de la basura se repiten en todo el continente e incluso en sus mares e islas. En el mar Caribe, entre las costas de Honduras y Guatemala, existe una isla formada por latas, envases, plástico, ropa vieja y hasta animales muertos. Parte de los desechos que forman esta isla flotan, llegan a municipios costeros de ambos países, generan daños ambientales, económicos, ecológicos y amenazan la salud de los habitantes. Además, la isla de basura tiene impactos significativos en los ecosistemas marítimos, pues el plástico ya forma parte de la alimentación de las especies. Valencia explicó que existen por lo menos otras cuatro islas de este tipo en nuestro planeta, las cuales se forman por la basura que arrastra el río hacia el mar y se concentra en los puntos donde convergen las corrientes oceánicas.

Finalmente, Lizárraga arrojó un consejo: “Utilicemos las técnicas del periodismo de investigación para exhibir lo que ocurre con la basura, o más exactamente, lo que pasa debajo de ella”.

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Daniel Lizárraga es el periodista encargado de dictar el taller Investigar la basura. Lideró el equipo que reveló el caso de la Casa Blanca de Enrique Peña Nieto, uno de los mayores escándalos de corrupción de la administración del presidente mexicano, cobertura ganadora del Premio Gabriel García Márquez de Periodismo 2015.

 

Imagen de portada: Basura baja 8 de Rodrigo Díaz (licencia CC BY-ND 2.0)

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