Jesús Balmaceda, taxista y rapero de 27 años, es también un hiphopero que busca apoyar a las nuevas promesas del rap en Honduras y así, transformar su entorno.


Texto y foto: Catherine Calderón (Honduras)

Ilustración: Alma Ríos (México)

Jesús Balmaceda Amador es un joven hondureño de 27 años que hace fletes (servicio de transporte de muebles y otros objetos) de día y es taxista de noche para apoyar a su familia. La constante entre una actividad y otra es que crea rimas porque él es, sobre todo, un rapero de freestyle, su nombre es MC AZ. 

Desde hace 10 años, en 2009, Jesús empezó a buscar su camino en la música. Al inicio lo hacía desde el juego, imitando y aprendiéndose canciones de Vico C, Latin Fresh y Tempo; y aunque ahora la música de estos tres artistas internacionales ya no es la que escucha tanto, recuerda que en aquel tiempo era lo que había y a lo que tenía acceso.

“Los beats de algunas de esas canciones, sobre todo las de Vico C, siempre hacían que tuviera muchas emociones, adrenalina y ganas de dedicarme a la música. Por eso es que cuando inicio a presentarme en espacios públicos, lo hacía junto a mi amigo y vecino que hacía beatbox”.

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Jesús, que es el menor de tres hermanos, vive en San Pedro Sula, la segunda ciudad más importante de Honduras, ubicada en el Valle de Sula con una de las zonas libres de comercio más grande del país y considerada hasta hace no mucho una de las ciudades más peligrosas del mundo. 

En lo que va de 2019, en San Pedro Sula se cometieron 41 masacres, la mayoría vinculadas al crimen organizado, según el boletín del IUDPAS (Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad). 

Jesús vivió en su adolescencia en el sector Satélite de la ciudad junto a sus primos y primas. Esta es una zona conocida por su comercio y casi independencia del centro de la ciudad, muchas personas dirían que lo tiene casi todo, excepto empresas bancarias. 

Satélite es un lugar con muchos pasajes (calles muy angostas), árboles de benjamina y árboles frondosos. Y aunque es un sector controlado por las maras y pandillas, la “potra” (futbol callejero) nunca ha faltado y Jesús no ha sido ajeno a ello. Sabe que el lema en este lugar es “ver, oír y callar” pero también lo es jugar pelota con los compas del barrio. 

“En la Satélite no hay muchos lugares de recreación, hay muchos que hacen freestyle pero les da pena decirlo, por temor a ser vistos de mala forma en la comunidad. En Honduras si ven un grupo de jóvenes reunidos ya piensan que están en algo, piensan que son unos vagos. No hay espacios públicos seguros para la juventud”, me cuenta.

Cuando recién iniciaba su andar como rapero y luego de haber ido a varias presentaciones en otro sector de la ciudad llamado “La López Arellano”, Jesús se integró como voluntario al Centro de Alcance cerca de la Satélite. 

Los Centros de Alcance son parte de una metodología de prevención de la violencia juvenil, desarrollada por el Programa Alianza Joven de USAID en Guatemala y ampliada a la región por la Alianza Joven Regional USAID-SICA. Ambos programas son implementados por Creative Associates International. 

Jesús tiene claro que su meta personal y profesional es poder acompañar a otros jóvenes a crecer tanto o más que él y que un día en el futuro pueda enseñarle a su hijo que él no solo trabajó su carrera artística sino un legado.

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Jesús, AZ, un hiphopero que impulsa a artistas urbanos.

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En Honduras, el hip hop fue mejor recibido a partir de los años dosmiles. Antes, en los 90, se le vinculaba más, por la imagen, a grupos pandilleros. B-boy Milo, un salvadoreño que se encuentra desaparecido desde 2016, fue el mentor y guía de muchos jóvenes en el país.

Son esos mismos jóvenes quienes ahora intentan mantener la escena a flote y la vinculan también con la comunidad a la que pertenecen. Tal es el caso de Jesús, AZ. No siempre es fácil.

Jesús recuerda que durante algunas prácticas de freestyle, skateboarding y algunos beatbox en su barrio llegaron los policías a realizarles una inspección para verificar que no estuvieran vendiendo algo ilegal, debido a que los vecinos del sector llamaron a los policías para denunciar que hay grupos de jóvenes reunidos y haciendo ruido con frecuencia.

“Es complicado poder levantar proyectos o actividades de hip hop en mi zona porque, para empezar, para lograrlo debo hacerlo a través del patronato de la colonia y en más de alguna ocasión ese proceso ha fallado porque siempre anteponen sus intereses políticos”, detalla Jesús, quien pese a los obstáculos, sigue con sus actividades.

Y ante la frustración de no poder levantar la escena de hip hop en su sector, Jesús se ha incorporado a un proyecto llamado Big Family, que está integrado por raperos de distintas zonas del país (Tegucigalpa, San Pedro Sula, Comayagua y Choluteca) que se han destacado en su disciplina.

El objetivo de Big Family es apoyar a otros jóvenes a producir sus canciones de hip hop con la calidad que merecen para que puedan tener incluso la oportunidad de estar en la radio. Además organizan eventos internacionales y nacionales para brindar otras oportunidades artísticas a los jóvenes. 

“Hemos decidido no colocar apellidos como productora o crew a Big Family, podríamos encajar en ambas pero tampoco sentimos que somos totalmente una o la otra, ya que ambas tienen sus desventajas y limitantes. Lo que sí sabemos es que esta familia se está formando busca crecer y poder apoyar a muchos artistas urbanos”, comparte MC Sabio, rapero que lidera el proyecto.

En Big Family también hay estudiantes de medicina, programación y carreras técnicas.

Jesús considera que los obstáculos para el hip hop hondureño son, por un lado, los estereotipos en los que encajan a los artistas urbanos, y por otro, el factor económico que hace más difícil los procesos de poder apoyar a los artistas y el contexto político.

“Tenemos claro que estaremos en contra de todo aquello que afecte al pueblo como lo es la corrupción, pero en ocasiones nos vemos limitados debido al contexto del país y de la escena de hip hop”, agrega MC Sabio.

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“Yo no quise llamarme AZ pero en una presentación que fui hacer a El Progreso alguien dijo: pucha, vos sos como que Alex Zurdo que improvisas de la A a la Z. Todo mundo quedó usándolo. Mi Facebook lo tengo como MC – Balamaceda porque [AZ] nunca lo he visto como mi AKA, pero como ya me dicen así y no me gusta andar corrigiendo, sigo tomándolo en cuenta”, dice Jesús.

Jesús, AZ, es reconocido entre los mejores freestyler de la zona norte de Honduras, en donde destacan raperos como El Terrorista, Minimow, Shinorock y Youzzi, estos dos últimos llevan más de 8 años en la escena, mientras que Terrorista y Minimow llevan poco tiempo, pero han sabido posicionarse rápidamente.

Actualmente su meta es poder lograr tener un espacio u oportunidad que le permita construir junto a los nuevos freestyler de su sector, una escena más sólida para brindar una oportunidad de reivindicarse como joven artista.

Jesús tiene claro que el hip hop puede transformar:

“A mí me cambió la vida porque me dio independencia y hasta cierto punto libertad. Yo hago rap en mi casa y no necesito estar con nadie más, pero también me ayudó a relacionarme con las demás personas sin prejuicio. Siento que me salvó, porque lo que yo voy sintiendo lo escribo”.

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“Nuevos rostros de Cuba y América Latina” es una serie de 22 perfiles de jóvenes que están transformando la región desde distintos ámbitos: música, deporte, tecnología, derechos humanos, innovación, moda y más. Distintas Latitudes y la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas nos acercamos a ellos para ponerles nombre y conocer su historia.

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