Texto: Tania Chacón
Fotos: Lizbeth Hernández

Periodistas de Centroamérica y otros países de América Latina se reunieron para hablar sobre la crisis política en Nicaragua y la cobertura periodística que se ha realizado al respecto. Dicha charla ocurrió el 16 de mayo, mismo día que arrancó el diálogo nacional para buscar un acuerdo entre el gobierno y la sociedad civil nicaragüense; el mismo día que el estudiante Lester Alemán encaró al presidente Daniel Ortega y le llamó asesino; el mismo día que por primera vez medios no cercanos al poder tuvieron acceso directo a su gobierno, y el mismo día que los habitantes nicas dialogaron por vez primera con sus mandatarios cara a cara.

En el marco del Foro Centroamericano de Periodismo (Foro CAP), el 16 de mayo, el conversatorio “Nicaragua: ¿En qué quedó la revolución?” reunió a Arlen Cerda, editora adjunta de Confidencial, Carlos Dada, periodista y fundador de El Faro, y a Arturo Wallace, periodista de BBC Mundo, para conversar sobre los sucesos del último mes, donde 55 personas confirmadas han perdido la vida y existen decenas de denuncias por violaciones a los derechos humanos cometidas por fuerzas del Estado —como la Policía Nacional— y otros grupos armados ligados a Daniel Ortega.

Las presiones del periodismo en Nicaragua

Carlos Dada, quien viajó a Nicaragua a los pocos días de comenzar las protestas, se dio cuenta de que “ha sido muy difícil hacer periodismo. Porque tienes el boicot y la presión por parte de empresarios, la persecución del gobierno, por no decir la persecución de sus cuerpos de inteligencia”. Bajo ese contexto, el periodista pidió un aplauso para reconocer el periodismo de los medios como La Prensa y Confidencial, los cuales han realizado la cobertura de la crisis política desde el principio, cuando una reforma al seguro social y al sistema de pensiones dinamitó la protesta sobre todo por parte de jóvenes.

A un periodista lo asesinaron mientras transmitía una protesta en vivo. A otro compañero de la periodista Arlen Cerda le robaron el celular, le golpearon la cabeza y perdió parte de su memoria. Mientras la reportera de Confidencial y otros colegas estaban al pendiente de su estado de salud, no dejaron de informar lo que pasaba en las calles. Otra periodista de Confidencial fue seguida hasta su casa y amedrentada. Bajo esas condiciones Arlen Cerda encuentra sumamente difícil ejercer el periodismo: “El periodismo nicaragüense lo está pasando muy mal ahora, e igual durante la última década ha sido un asedio constante a la libertad de expresión en Nicaragua”.

La intimidación que han sufrido los periodistas en Nicaragua forma parte de la dura represión que enfrentaron las protestas desde el día uno en la calle. Sin embargo, para Arturo Wallace el cambio ya ha comenzado y Nicaragua no volverá a ser la misma. El reportero tiene muy claro que Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo tienen su muy particular versión de la realidad, “pero Ortega oyó, y eso ya es una gran diferencia con lo que ha pasado en los últimos años.”

Daniel Ortega ha dicho en repetidas ocasiones que no sabe dónde están los 55 muertos. Pero sí la periodista Arlen Cerda, porque tiene los los nombres de esos 55 jóvenes fallecidos, gracias a su reporteo. “Yo sé qué estudiaba, qué edad tenía, qué hacía, quién era su familia, cuántos hermanos tenía, porque revisé a cada una de esas víctimas […]. Si leen que las cosas están muy mal en Nicaragua, lamentablemente lo leen porque los periodistas estamos diciendo la verdad”.

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