Por Gerardo Esquivel

En los últimos meses, la mayor parte de los países de América Latina han dado muestras claras de haber entrado en una fase de recuperación económica. Después de una caída en el Producto Interno Bruto de la región de -1.8% en 2009, los países latinoamericanos han retomado la senda del crecimiento y tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) estiman que la región podría haber crecido a una tasa superior al 6% en el 2010. La CEPAL también estima que para 2011 el crecimiento económico continuará, aunque a una tasa ligeramente inferior, y calcula que este podría llegar a ser de entre 4 y 4.5% para este año, mientras que el FMI pronostica un crecimiento ligeramente superior (4.7%).

No obstante lo anterior, cabe señalar dos características importantes de este proceso de recuperación: por un lado, la desigual y heterogénea recuperación entre los países de América Latina y, por el otro, la aparente vulnerabilidad y fragilidad de la recuperación misma. Veamos cada uno de estos aspectos por separado.

 

Una recuperación heterogénea

La recuperación económica es heterogénea en al menos dos sentidos: por una parte, las estimaciones de crecimiento para 2010 y 2011 fluctúan enormemente entre países. Así, por ejemplo, mientras que países como Paraguay, Perú, Argentina, Uruguay y Brasil crecerán, respectivamente, al 10%, 8%, 7.5%, 7% y 6% promedio anual durante el bienio 2010-11, otros países como Guatemala, Honduras y El Salvador apenas lo harán al 3% anual o menos.

 

Por otra parte, una forma alternativa de observar la fuerte heterogeneidad en la recuperación económica en América Latina es a través de la comparación de la actividad económica actual en diversos países de la región en comparación con su situación al inicio de la crisis. Así, datos trimestrales muestran que países como Brasil, Argentina, Chile y Colombia han alcanzado a finales de 2010 un nivel de actividad económica (PIB) que es superior en 15, 12, 11 y 7%, respectivamente, al nivel que tenían en los últimos trimestres de 2007, mientras que el PIB de México a finales de 2010 era apenas similar al que tenía al inicio de la crisis (finales de 2007).  Lo anterior indica que en el primer grupo de países es correcto hablar de una verdadera recuperación económica, mientras que países como México apenas están saliendo realmente de la crisis y eso sin contar que, debido al crecimiento de la población, el ingreso per cápita en este país está aún por debajo de su nivel pre-crisis.

Así, lo que se observa entonces en América Latina es una recuperación heterogénea y, por lo menos, dual. Por un lado, los países sudamericanos con una clara y robusta recuperación económica (con la única excepción de Venezuela, que tiene su dinámica propia derivada de un muy mal manejo macroeconómico en los últimos años) y, por el otro, México y los países de Centroamérica (así como la mayor parte de los países del Caribe) que se están recuperando a una tasa relativamente baja o que incluso apenas están saliendo de la crisis (con la excepción de Panamá, que también tiene su dinámica propia).

Ahora bien, ¿qué explica este patrón dual? Es claro que el factor determinante  es el que se refiere a la forma de inserción de estos países en la economía mundial. Así, mientras que México, Centroamérica y el Caribe se encuentran estrechamente vinculados a la economía norteamericana por múltiples vías (comercio, turismo, migración, remesas e inversión extranjera), los países sudamericanos están por lo general mucho más diversificados en sus relaciones comerciales y, sobre todo, se encuentran más vinculados a Asia, que es la región del mundo que mejor enfrentó la crisis de 2009 y, en particular, mantienen vínculos mucho más estrechos con la economía más dinámica de los años recientes, China.

Sin embargo, la explicación de este desempeño diferenciado entre los países de América Latina no sólo se debe a los países con los que se mantienen fuertes vínculos comerciales, sino también tiene que ver con otro factor estrechamente relacionado con  éste: los productos de exportación de cada país. Así, mientras que la mayor parte de los países centroamericanos se han visto perjudicados recientemente en sus términos de intercambio (es decir, en la relación de precios de los productos que compra y vende en el mercado mundial), como resultado de un importante aumento en los precios de ciertos commodities que ellos importan, la mayoría de los países sudamericanos se han visto enormemente beneficiados de la mejoría en el aumento de precios de sus productos de exportación. Lo anterior ha sido particularmente benéfico para países como Chile, Bolivia, Argentina y Perú, que han tenido mejorías en sus términos de intercambio que fluctúan entre 30 y 60% en los últimos años.

La combinación de estos dos factores -los mercados a los que se está vinculado y los productos que se exportan- explican la mayor parte de las diferencias en la magnitud y rapidez con la que los países de América Latina han logrado recuperarse o no de la crisis económica mundial de 2008-09. La pregunta clave ahora, sin embargo, es cuán sostenible y viable es esta recuperación económica.

 

Una recuperación vulnerable

 

El hecho de que la fuerte recuperación económica de los países sudamericanos dependa tanto del dinamismo de una sola región y, básicamente, de un solo país (China), así como del precio de tan sólo unos cuantos de sus productos de exportación (cobre, soya, petróleo, hierro, aluminio, zinc, etc.), hace que esta recuperación sea sumamente vulnerable.

Cada vez es más evidente que el ajuste económico en Estados Unidos y Europa continuará por algún tiempo y que será muy difícil que la  economía China logre seguir sosteniendo el dinamismo de una buena parte de la economía mundial. Las contradicciones que ya se observan en la economía de China (altos precios de los activos inmobiliarios, presiones inflacionarias, tasas de inversión extraordinariamente elevadas, bajas tasas de retorno, etc.), indican que tarde o temprano ésta deberá desacelerarse un poco si quiere evitar condiciones económicas que podrían tener efectos devastadores posteriores.

Es por ello que nadie debería sorprenderse si en los próximos meses (quizá ya en 2012), la economía china empieza a mostrar signos de agotamiento y de desaceleración. Lo anterior, incluso si la desaceleración es relativamente pequeña, sin duda afectará de manera negativa y significativa a los precios de los commodities, lo cual a su vez tendrá un cierto impacto en los ingresos por exportaciones de los países sudamericanos. La posible combinación de un efecto vía cantidades (por la disminución en el volumen de lo exportado) y de uno vía precios, puede tener un impacto significativo para la región y podrían llevar a una nueva etapa de ajuste a la baja en las expectativas de crecimiento de la región en su conjunto.

En lo que se refiere a México y los países centroamericanos, las expectativas de recuperación tampoco son muy sólidas. Es claro que estas economías dependen de manera muy significativa de la economía norteamericana y que su suerte está directamente vinculada a las posibilidades de recuperación de Estados Unidos. Desafortunadamente para estos países, el ritmo de crecimiento de la economía norteamericana no sólo sigue siendo lento, sino que es relativamente incierto, ya que es muy probable que comience a desacelerarse una vez que se empiecen a retirar los estímulos fiscales y monetarios que a la fecha ha venido aplicando el gobierno norteamericano.

En síntesis, la recuperación económica de América Latina de los últimos meses ha sido relativamente heterogénea. Lo peor, sin embargo, es que incluso aquellos países que han logrado regresar a la senda de crecimiento relativamente alto que caracterizó al periodo pre-crisis, enfrentan hoy el riesgo de que su recuperación sea relativamente frágil y efímera. Es por ello que los países de la región deberían enfrentar con cautela este periodo de recuperación y crecimiento.

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Para leer el artículo “El impacto económico de la crisis en América Latina” que escribió el profesor Gerardo Esquivel en 2009 para Distintas Latitudes, da click aquí.