Texto: Lizbeth Hernández

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) fue identificado en 1983. Hacia los años 90 el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida, enfermedad causada por el VIH, generaba miedo y rechazo a quienes la padecían. La desinformación encendía el pánico en todo el mundo. En México no era diferente.

Ante esta situación, en 1994, un grupo de 20 personas —hombres gays de distintos ámbitos: médicos, activistas, diseñadores— decidió actuar y crearon el suplemento informativo Letra S: “Veíamos que había mucha desinformación en torno al VIH […] había mucha homofobia institucional y en el ambiente de los medios, entonces nos propusimos contrarrestar esa desinformación, esa homofobia”, relata Alejandro Brito, director la organización que ahora es Letra S, a Distintas Latitudes.

Para dar salida al suplemento, en noviembre de 1994, sus fundadores se aliaron al periódico El Nacional, hoy extinto. Sin embargo, tuvieron que buscar otra alianza pues “la homofobia de la dirección en turno de ese diario, obligó al suplemento a buscar otros espacios. Es así como, en agosto de 1996, el suplemento Letra S, Salud, Sexualidad, Sida inicia una nueva época en las páginas de La Jornada, dirigido por Carmen Lira”, detalla su sitio web.

Dos años después, en 1998, crearon NotieSe, una agencia de noticias especializada en temas de VIH/Sida y diversidad sexual. “Vimos que nuestra idea de irrumpir en los medios con el suplemento no era suficiente, había que impactar en otros medios”, cuenta Brito.

El contexto del país pronto les indicó que tenían que apuntar, además, a la incidencia política porque “nadie estaba reclamando a las autoridades para que respondieran de manera adecuada […] la realidad nos fue poniendo la agenda, fuimos respondiendo a los problemas que se nos iban presentando, primero el VIH, luego la violencia contra las personas LGBT”, cuenta Alejandro.

A la par de encaminar sus acciones desde los medios y a través de la incidencia política, Letra S, también se reconfiguró: de ser una organización integrada por hombres, pasó a ser una más plural al incluir a personas de las distintas identidades de género. Y para enfocar sus acciones políticas establecieron tres ejes: 1) La defensa de los derechos humanos de personas con VIH, 2) Seguimiento a casos de crímenes de odio por homofobia, y 3) Buscar la incidencia política.

Gradualmente, la organización empezó a pugnar por espacios y acciones a las instituciones públicas —participaron en el Consejo Nacional para Prevención y Control del SIDA (Conasida), la formación del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) y actualmente en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHDF)—. “Pugnamos porque, por ejemplo el DIF-DF [una institución pública de asistencia social]  abriera un espacio para atender a las familias que tenían hijos adolescentes gays, lesbianas y trans”, detalla Brito.

La incidencia a que apuntó Letra S, Sida, Cultura y Vida Cotidiana, AC —que es como está constituida la organización— derivó en logros como: la creación de la Clínica Especializada Condesa, que se dedica a dar atención a personas con VIH sin seguridad social.

Otro de los logros de los que habla Alejandro Brito es la Ley de Sociedad de Convivencia: “Lograr que en México se reconocieran  los matrimonios del mismo sexo tenía que ser gradual; en el 2000 todavía no había condiciones para hacerlo, por eso decidimos empezar con una ley que ya fuera un reconocimiento”.

El proceso de cabildeo en el que participaron Letra S y otras organizaciones en torno a esta ley se prolongó siete años. Finalmente fue publicada en noviembre de 2006 y entró en vigencia en marzo de 2007. Esta legislación fue importante, a decir de Alejandro Brito “abrió la puerta para que en 2009 se legalizara el matrimonio igualitario en la Ciudad de México”.

Otro de los ejes de Letra S ha sido el seguimiento a los casos de crímenes de odio por homofobia. Desde 1997 elaboran un informe  estos casos. Brito detalla que también crearon una comisión ciudadana para dar seguimiento, en esta participó el cronista Carlos Monsiváis. Letra S notó que poco a poco otras organizaciones y dependencias empezaron a crear sus informes al respecto, de hecho, explica Alejandro, la Procuraduría General de la República (PGR) ya alistó un protocolo para atender estos casos. Falta su implementación.

El VIH/Sida ya no representa la amenaza que era en los 90, aunque sigue siendo fundamental su prevención y atención; y la población LGBTI mexicana ha logrado avances importantes en materia de sus derechos [como el matrimonio igualitario]; pero aún queda mucho por hacer, esto lo sabe Letra S:

“La población LGBTI ha logrado mucha visibilidad social en el país, pero hasta hace unos años esta visibilidad no se había acompañado de una organización y con la creación con la Coalición Mexicana LGBTTTI+ —que busca incidir en el proceso electoral de este 2018—  empiezan las comunidades a tener una organización fuerte […] Vamos a ver qué papel juega”, apunta Alejandro.

Brito señala también que falta hacer que los derechos que se han logrado en la Ciudad de México lleguen a todo el país y que no se deben menospreciar los avances de los grupos conservadores como el Frente Nacional por la Familia, que buscar echar abajo el matrimonio igualitario: “La verdad es una amenaza real porque son organizaciones que cuentan con muchos recursos, porque están teniendo una estrategia a nivel internacional para, desde los congresos, impedir avances del reconocimiento de derechos […] Uno de los retos es neutralizar a estas fuerzas conservadoras que a través del pánico y el miedo quieren acabar con el estado laico, por eso ahora debemos defender el estado laico”.

Letra S tendrá que seguir contrarrestando la desinformación.