Cuando se piensa en compras por Internet, probablemente lo primero que se viene a la cabeza son tiendas como Amazon, así como lo más representativo del capitalismo y consumismo en las sociedades actuales. Sin embargo, un emprendimiento social costarricense está por lanzar un sitio web dónde la compra, más que un simple acto de consumo, será una acción solidaria y responsable.

Se trata de Merkado Vivo (merkadovivocr.com), un proyecto que surge a partir del impulso de la red de arte y gestión cultural comunitaria GuanaRED en conjunto con el colectivo E-Koartes, y el apoyo de la red de economía social solidaria (RedESS) y el Ministerio de Cultura y Juventud de Costa Rica, que por medio del programa “Puntos de cultura” financió las primeras fases de este proyecto.

El pasado miércoles 25 de octubre, luego de un proceso que inició en 2015, finalmente el grupo impulsor presentó la primera etapa de la plataforma: un llamado a que pequeñas iniciativas de producción asociativa, artesanal y responsable con el ambiente se inscriban, para seleccionar las primeras 40 que comercializarán productos en la plataforma, a partir de los primeros meses de 2018.

El equipo de Merkado Vivo está compuesto por Laura Varela, artesana y gestora cultural, encargada de la co-coordinación general, Alejandro Chavarría, encargado de la plataforma tecnológica, Gabriela Mora, coordinadora de administración, Leifer Castro, encargado del proceso de inscripción, Gilma Muñoz, diseñadora, y Natalia Serrano, encargada de comunicación y marketing social.

“En un inicio el proyecto visitó a las comunidades, donde existían los colectivos, como El Roble de Puntarenas [Pacífico central costarricense], San Ramón, y Acosta [centro del país]. En un inicio pensábamos hacer un catálogo, pero la idea evolucionó a una tienda virtual”, dijo Varela en el lanzamiento de esta primera fase.

Ese contacto con las comunidades les permitió darse cuenta que muchos pequeños productores carecían de espacios adecuados en los cuales comercializar sus productos y servicios, pues no siempre hay ferias para hacerlo, y cuando las hay normalmente se cobra una tarifa por stand, una inversión que no siempre se recupera.

De acuerdo con quienes impulsan proyecto, su objetivo es también deconstruir la cultura de mercado global desprovisto de relaciones humanas, que ha negado la forma ancestral de consumo directo donde las personas se encuentran e intercambian mucho más que productos (saberes, afectos, creatividad, compromiso social).

De este modo, se pretende revitalizar las prácticas de consumo inspiradas en una ética de responsabilidad social, movilizando el ejercicio de consciencia sobre el uso de los recursos para la satisfacción de las necesidades y el acercamiento de las personas a consumir la producción nacional, agroecológica, asociativa, artística y con enfoque comunitario.

Según Leifer Castro, quien explicó los requisitos que deben cumplir las iniciativas que pretendas ser oferentes en Merkado Vivo, la idea es que haya un proceso de validación, para que quienes vayan a hacer su compra solidaria en la plataforma tengan la certeza de que los productos o servicios cumplen con los principio de la plataforma: reciprocidad, diversidad, respeto a la naturaleza, asociatividad, democracia y participación, autonomía y autogestión.

Otra característica de la plataforma es que no admitirá revendedores, es decir, solo pueden comercializar sus productos en la plataforma directamente quienes los producen.

¿Por qué Merkado con ‘k’?

Laura Varela, co-coordinadora general del proyecto, explicó que el uso de la ‘k’ en el nombre de Merkado Vivo no es antojadizo. Según Varela, numerosas iniciativas de comercio justo y solidario en América Latina utilizan la letra ‘k’ en sus nombres (Trueke en vez de trueque, por ejemplo), como una forma de romper con el uso actual de la lengua, y evidencia que desde tiempos ancestrales existían prácticas de intercambio diferentes al capitalismo en los territorios que hoy forman parte de Latinoamérica.

Actualmente, el sitio solo está habilitado para que productores y productoras a pequeña escala se inscriban para participar de la primera etapa. A principios de 2018, la comercialización iniciará con 40 iniciativas seleccionadas.

Entre los productos y servicios que se podrán comercializar en la plataforma están productos artesanales, alimenticios, terapias alternativas, cosmética, servicios artísticos, servicios de gestión cultural, servicios educativos y turismo comunitario, entre otros.

Por ahora, quienes integran el proyecto afinan detalles como la modalidad de distribución, que para los productos que no son frescos podría lograrse mediante un acuerdo con Correos de Costa Rica.

Varela aseguró que inicialmente no se le cobrará nada a las primeras 40 iniciativas que formarán parte de la plataforma, sin embargo, es posible que a futuro se piense en una cuota de membresía a un precio justo, para garantizar la sostenibilidad del proyecto.

En Costa Rica existe un importante movimiento de economía social solidaria, que ha sido respaldado por el Estado en la última administración. Se entiende como economía social solidaria aquellas prácticas productivas que priorizan la persona sobre la ganancia. Históricamente, las cooperativas, por ejemplo, han tenido un peso importante en el desarrollo económico y social de Costa Rica.