Texto y fotos: Tania Chacón

 

Maricela García García participa en un proyecto llamado Escuelas Verdes, en San Juan Coatzóspam, un municipio ubicado en Oaxaca, México, donde instala hortalizas en escuelas de todos los niveles educativos. Su objetivo es otorgar a los jóvenes una mejor alimentación y concientizarlos en el amor a la naturaleza. El proyecto es posible siempre y cuando llegue agua suficiente a su comunidad.

Coatzóspam tiene arroyos y nacimientos de agua, pero carece de sistemas de almacenamiento y distribución adecuados, por lo que se queda de tres a cuatro meses sin agua en temporada de sequía. Las mujeres del municipio deben acarrear agua para llenar tanques pequeños, e incluso se desplazan a comunidades vecinas para poder lavar su ropa. Maricela García y otros gestores decidieron solucionar la situación, y para lograrlo se acercaron a Escuelas Azules, un programa para la captación de agua de lluvia en escuelas rurales, y a Neta Cero, un grupo de especialistas dedicados al empleo de tecnologías sustentables para proveer servicios de agua y saneamiento.

Escuelas Azules propone proyectos que consideran necesarios, y si la comunidad los aprueba, los arman entre todos. Ahora, el equipo de gestión de agua formado a partir de esta alianza está por terminar la instalación de un tanque de 300 mil litros para abastecer la comunidad, otros tanques más pequeños para las escuelas, y tanques de terro-cemento para algunas familias.

Maricela compartió su historia en la mesa Cultura, inclusión social y gestión comunitaria del agua que se realizó en el VIII Encuentro Latinoamericano de Gestión Comunitaria del Agua y Saneamiento, en Oaxtepec, Morelos, México.

La discusión a la que se sumó Maricela se repartió en dos jornadas y estuvo a cargo de gestores, científicos, académicos, y líderes comunitarios provenientes de toda América Latina. Aunque en su mayoría pertenecían a diferentes regiones de México, también participaron representantes de Colombia, Ecuador, Brasil, Costa Rica, Guatemala, y Nicaragua. Moderados por Sandra Sales, de la organización Cántaro Azul, los asistentes formaron cuatro equipos de trabajo para analizar cada uno cuatro preguntas durante 15 minutos. Tras una hora de intercambio de experiencias y conocimientos, entre todos presentaron las principales conclusiones.

Antes de comenzar el trabajo, Guillermo Churuchumbi, alcalde del municipio de Cayambe en Ecuador, habló de su experiencia en organización comunitaria. Desde 2008, Ecuador reconoce legalmente la gestión comunitaria del agua, de hecho, prohíbe cualquier otra forma de administrar el recurso.

Además, el agua para consumo humano es considerada la principal prioridad en la ley. El alcalde Churuchumbi introdujo en su municipio la organización por asambleas, las cuales deciden la administración, tarifas, mantenimiento, y cuidado del agua y otros recursos. Si la comunidad elige realizar nuevas infraestructuras, el gobierno municipal pone el dinero y la asamblea ejecuta la obra.

Otra pregunta que se abordó en esta mesa temática fue ¿qué problemáticas del agua vemos y vivimos desde la mirada de las mujeres, los jóvenes, y los pueblos originarios?, se concluyó que niños, jóvenes, mujeres y pueblos originarios son los más afectados por la mala distribución del agua, y también son los menos empoderados en la toma de decisiones al respecto. Por esta razón, participantes de la mesa propusieron buscar una inclusión verdadera en sus comunidades, y crear reglamentos internos sobre el cuidado y distribución del agua.

En la mesa también se discutió cómo se violan las prácticas ancestrales, como rituales y ceremonias, en la gestión comunitaria del agua. La conclusión fue clara: el desarrollo está en la naturaleza y se debe reconocer el papel de esta en el bienestar de las comunidades.

Finalmente, sobre la importancia de la participación de las mujeres en la gestión comunitaria del agua, los participantes concluyeron que es necesario hacer visible la participación de la mujer desde las CLOCSAS, pues son quienes más trabajan con el agua y a la vez son las menos reconocidas. También hablaron de la importancia de capacitar a las mujeres, pues en palabras de los mismos gestores, “una mujer que se capacita, es una mujer que puede cambiar a la sociedad”.

Antes de cerrar el trabajo de la mesa, a manera de conclusión, los participantes propusieron a CLOCSAS pronunciarse sobre varios temas, como el papel de las empresas trasnacionales en la distribución del agua, acciones para mitigar el cambio climático, y la gestión comunitaria de las mujeres. También pidieron que la Confederación tenga una representación del 50% de mujeres, y sean las mismas mujeres quienes las elijan.

Distintas Latitudes realiza la cobertura del VIII Encuentro de Gestión Comunitaria del Agua, #VIIIEncuentroGCA.